dimecres, 25 de febrer de 2009

El calzador calzado

El ruidoso descabalgamiento del ministro Bermejo ha tenido diversos efectos colaterales que la pléyade de analistas políticos no ha dejado de señalar. Dos de ellos son lingüísticos: la demoledora eficacia del lenguaje culto y la no menos demoledora plaga de los tópicos. La palabra sabia que muchos han aprendido es cinegético (de la caza), vocablo de origen griego que yo creía derivado de movimiento (como el cine) pero que el etimólogo Bruguera da como compuesto de perro (kyon, kynós) y conducir (ágo). En boca del nuevo ministro Caamaño (gallego de Cee), el término cinegético adquiere un fulgor mucho mayor que si hablase de caza. "Puedo adelantar que el arte cinegético no es una de mis actividades", declaró. He ahí la importancia de la sutileza verbal y una razón de ser del eufemismo: su uso irónico. Justo al otro extremo se halla el tópico del "cazador cazado" que estos días ha proliferado en tantos titulares. Hagan la prueba. Tecleen en la ventana rectangular de rogativas a san Google tres palabras: Bermejo "cazador cazado". Las dos últimas entre comillas, para que el nuevo patrón del santoral laico sólo elija los casos en los que estas dos palabras van seguidas. Mientras escribo este artículo mi búsqueda da 13.000 resultados, casi todos recientes. Una gran mayoría son blogs, pero también hay muchas cabeceras clásicas. De entre las que (aún) tienen versión en papel destaca la "Crónica de un cazador cazado" que José Antonio Hernández publicó este lunes en El País o el artículo "Cazador cazado" que Ignacio Camacho publicó el martes en ABC. Otros muchos medios titularon así la noticia bomba de la semana política: Ya, Información de Alicante, Tribuna de Salamanca, La Voz de Galicia... Algunos, incluso antes de que Bermejo fuese abatido: el viernes 20, la sección "El puntazo" de La Razón ya se titulaba así. Pero el articulista de ABC J. Albiol se lleva el trofeo de caza (mayor) al titular profético, porque ya el pasado 17 de mayo encabezó "El cazador cazado" una información muy crítica con los gastos personales del ministro Bermejo. La pareja verbal del cazador cazado compone una paradoja cercana al "bombero pirómano", con el agravante que la apócope la hace más atractiva.

El uso indiscriminado de este cliché para referirse a la situación de Bermejo cansa. No tanto por su rutinaria repetición, como una fórmula, sino porque quien titula así pretende dar muestras de ingenio, como diciéndonos: mira, he encontrado una situación en la que encaja el tòpico. Esa intención es lo que le hunde en la miseria. Las fórmulas verbales nacen porque inicialmente son atractivas, pero el uso abundante las vacía de fulgor. ¿Por qué las lluvias de los aguaceros son siempre torrenciales o los esfuerzos titánicos? En los momentos iniciales de la crisis del chapapote, que muchos electores gallegos no han olvidado, justo cuando el ministro que pendía de un hilillo se llamaba Mariano Rajoy, TV3 abrió el TN migdia con un titular que jamás olvidaré. La situación del Prestige era incierta, aunque parecía claro que naufragaría. Las autoridades enviaron un remolcador para que lo alejara del puerto coruñés, en una decisión que sería posteriormente muy criticada. Pues bien, el noticiario catalán abrió con esta medida y la presentadora soltó: "en aquests moments un remolcador està fent un esforç titànic per allunyar el Prestige abans no s'enfonsi". Y yo que pensé: si el esfuerzo es "titànic" seguro que naufragará. Pocas palabras habrá en el mundo que remitan de un modo tan directo al naufragio como Titànic. Pues nada, ni por esas.


Màrius Serra. La Vanguardia. 26 de febrer de 2009.

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