dilluns, 2 de març de 2009

El boicot de Soraya

Eurovisión es el Nodo en color. Es probable que este año el oro de Moscú sea para algún país del Este. De momento, todo el mundo anda pendiente de la canción de Georgia, que aspira a clasificarse en la semifinal del 12 de mayo para la gran final del día 16 en el estadio Olimpíyski de la capital rusa. El grupo que la interpreta se llama Stephane & 3G, formado por el cantante y productor Stephane Mgebrishvili y el trío integrado por Nini Badurashvili, Tako Gachechiladze y Kristine Imedadze. Como ya sabrán, es una canción disco de corte clásico que pasaría desapercibida de no ser por su título (y estribillo): "We don't wanna put in", que vendría a significar "no queremos participar" pero suena claramente como "no queremos a Putin". Tengan en cuenta que sólo hace un año y medio desde el conflicto armado que llevó al ejército ruso a intervenir en territorio georgiano para apoyar a las regiones pro rusas de Osetia del Sur y Abjasia. De modo que, en gargantas georgianas, este inocente verso funky deviene una canción protesta que ríete tú de la gallineta, l'avi Ciset y la fera ferotge juntos. El estribillo completo que los Stephane & 3G pretenden echarle en cara a Putin es "We Don't Wanna Put In/ The negative move/ It's killin' the groove". Las bases de Eurovisión son muy explícitas en lo concerniente a la prohibición de los mensajes políticos. De ahí que el año pasado el recordado Chikilikuatre tuviera que modificar ligeramente la letra del "Chiki Chiki". Esta vez, sin embargo, la alusión a Putin se basa en una homofonía que podría ser considerada, ejem, casual. Veremos si el grupo georgiano llega al estadio olímpico de Moscú y devienen los Jesse Owens de Putin.

Desde que Uribarri lideró la cruzada por la excelencia entre los aspirantes a representar a España, Eurovisión ha perdido interés. La prueba es que TVE ha tenido que recortar las galas programadas ante la poquísima expectación que suscitaban. El sábado, con anticipación sobre el calendario previsto, eligieron a la representante de España en el festival. La canción se titula "La noche es para mí (sin miedo)", con letra bilingüe castellano-inglés y la canta una poco conocida Soraya (Arnelos). Más allá de la coincidencia onomástica con el triunfo dominical de los sorayos del PP, sería muy forzado hallar algún verso de la canción que pudiera tener una intencionalidad oculta. El tercero ("no importa si quieres o no porque hoy mando yo") apuntaría maneras, pero el cuarto ("c'mon and take me, c'mon and shake me") deja claro que buscar un efecto Putin en la canción de Soraya sería buscarle tres pies al gato. No tiene demasiado sentido que Eurovisión se transforme en un certámen de canción protesta con código cifrado. Además, ya saben que los amantes de la línea blanca muy blanca consideran que la política todo lo afea. Por eso, sorprenden las primeras declaraciones de la exultante Soraya en Radio Nacional. La representante española declara que preparará su participación intensamente, "como si fuera la maratón de Chicago, como para los Juegos Olímpicos, porque quiero ganar". De entrada, me llama la atención el uso creciente de analogías deportivas cruzadas, como el "Tourmalet de la liga" (¿dónde estamos ahora, en el Macizo Central?). Pero entonces cruzo las dos referencias de Soraya. Si la maratón de los Juegos Olímpicos se corre en Chicago es porque la candidatura de Madrid 2016 será nuevamente derrotada, ahora que incluso Carod-Rovira, ejem, la apoya. ¿Está llamando la representante española en Eurovisión a boicotear la candidatura de Madrid 2016?

Màrius Serra. La Vanguardia. 3 de març de 2009.

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