dissabte, 11 d’abril de 2009

Luisona Day

La sociedad literaria tiende a las efemérides. No lo digo por Sant Jordi, sino por la cantidad de pretextos conmemorativos que gastamos. Algunos son claramente institucionales pero hay otros que nacen por generación espontánea. Es el caso del Luisona Day. La luisona es una pasta al estilo de un brioche que protagoniza un capítulo en una novela que publicó en 1976 el boloñés Stefano Benni: Bar Sport. Benni, celebrado columnista y autor de una obra literaria de enjundia humorística similar a la del británico Alan Bennett, creó un bar Sport (imaginario pero verosímil) que ha calado hondo entre los lectores italianos, hasta el punto de ser un referente popular. La extensa obra de Benni genera una legión de seguidores que responden más al perfil de fan (cinéfilo o musical) que no al de lector convencional. Basta pasearse por la completísima web stefanobenni.it para darse cuenta de ello. Cuando, en 2006, el webmaster Fabio Poli propuso celebrar el treinta aniversario del Bar Sport, no podía ni imaginar que pasaría lo que sucedió: que se montaron más de doscientas lecturas en Italia y decenas en otras partes del mundo, como París, Toquio, Atenas, Dublín, Amsterdam, Uganda, Praga, Cáceres, el Centro de la Tierra o Benborser, villa macondiana ubicada en los Paesi Catalani Immaginari por el escritor Salvador Company. Las condiciones para montar una lectura fueron muy simples: se lee lo que apetezca, y luego se come y se bebe. Cualquier espacio sirve para eso, público o particular. No hace falta ni que sea en un bar. De ahí que los traductores al catalán de Benni, Anna Torcal y Salvador Company, decidieran sumarse a la celebración desde la localidad imaginaria donde Company suele situar todas sus obras de ficción. Se leyeron fragmentos de Bar Sport en italiano y en catalán diversos textos de creación de Salvador Company y fragmentos entonces inéditos de la traducción catalana de Margherita Dolcevita que publicaría al poco la editorial mallorquina Moll.

El éxito del Luisona Day sorprendió a Benni y a los bennianos, de modo que empezaron a decir que deberían repetirlo. Y este sábado, día cuatro del cuatro, se repitió la experiencia en centenares de poblaciones, italianas y no. El Company ilusionista de Benborser también figura en la lista luisonista, adaptándola a los tiempos que corren. Según consta en la página oficial de Benni, "visti gli ultimi scandali di corruzione all'interno del partito conservatore spagnolo, la serata verrà dedicata alla lettura di opere a sfondo politico, urbanistico e roba del genere". Ahora, Torcal y Company están a punto de publicar, también en Moll, la tercera traducción de Benni al catalán, tras Il bar sotto il mare (El bar sota la mar, 2005) y Margherita Dolcevita (2006): Elianto. Por eso Anna Torcal leyó fragmentos de esta impagable novela benniana, Salvador Company de su última novela Silenci de plom y Xavier Aliaga -"el Tom Sharpe valenciano" dicen de él- de sus mordaces obras Els neons de Sodoma y Si no ho dic rebente. Como los traductores de Benni no han sabido localizar la receta de la pasta Luisona, ofrecieron coca de recapte al personal, acompañada de madalenas para los espíritus más dulces y regada con mistela y orujo. Vean, pues, lo fácil que resulta proyectar la pasión lectora a otras dimensiones sin hacer grandes dispendios. Lean a Benni, coman, beban y celebren todo lo que puedan. Hagan como el lector Josep Maria Vigatà, que el pasado miércoles, día 1/4/9 (cuadrados de 1, 2 y 3) cuadró su agenda para celebrar de un modo especial las 16:25:36 (cuadrados de 4, 5 y 6) y le tocó la 6/49.

Màrius Serra. La Vanguardia. 6 d'abril de 2009.

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