Famoso abad localizado

Pere Ruiz es un poeta verbívoro de Súria especializado en palíndromos, esos versos de ida y vuelta. Su apuesta por la literatura de pie forzado es radical. Otras veces he hablado de él, porque junto a Jesús Lladó es el responsable del mejor libro sobre palíndromos escrito nunca en lengua ibérica: Sé verla al revéS (Antología de autores del Club Palindrómico Internacional), donde firma Pedro, editado en México y sólo disponible en la red www.albaiges.com/cpi/dadevonovedad.htm. En él, una veintena de autores publican frases capicúas en una docena de lenguas. Cuando salió el libro destaqué mis dos ejemplos favoritos en castellano (Sonreí, Bogart no cede contra gobiernoS) y catalán (Per catalana, anal atac reP). Probablemente, el palíndromo más conocido en castellano sea una frase que yo siempre había considerado absurda: Dábale arroz a la zorra el abad. ¿Les suena? Pues les aseguro que mucha gente la conoce, en un curioso caso de transmisión oral que nunca había conseguido datar. Pero Pere Ruiz sí. En un trabajo titulado “El Caramelo del Sur”, Ruiz exhuma una charada publicada el 7 de febrero de 1837. Su fuente es el periódico El Guardia Nacional, una cabecera diaria de línea democrática y republicana que se publicaba en Barcelona en los años treinta del siglo XIX, a medio siglo del nacimiento de La Vanguardia. Ruiz reproduce unos versos que un colaborador llamado Antonio Mateo publicó en el número 429 de dicho diario. Tienen forma de charada, es decir, de adivinanza que oculta su respuesta sílaba a sílaba, que fue el juego de palabras estrella hasta que, a mediados del siglo XX, lo desbancó el crucigrama. Dice así: "Un andaluz para el burro,/ Con usar de mi primera;/ Si le añade la segunda/ Le dá nombre á cierta hembra,/ Odiada en todas las casas,/ Y amada en Inglaterra,/ Pues es la mas necesaria/ para hacer algunas fiestas:/ Y leidas al revés/ Las únicas cinco letras/ De que el todo se compone/ Es una comida buena./ A.M.". Para quienes estamos familiarizados con las charadas, no es un enigma difícil. Ruiz, de hecho, llega rápidamente a la conclusión que la solución es un bifronte: zorra (cierta hembra odiada en todas las casas y amada en Inglaterra) y arroz (leidas al revés las únicas cinco letras es una comida buena).

Pero luego sigue buscando en números posteriores del diario para comprobar que su intuición es buena. A mediados del siglo XIX el tiempo transcurría a otro ritmo, de modo que la solución no se publica hasta doce días más tarde, en el ejemplar número 441 de El Guardia Nacional, correspondiente al domingo 19 de febrero de 1837. La da un tal Aminto de un modo tan peculiar que 172 años después sigue inscrito en la memoria de la mayoría de castellanohablantes: "Dábale arroz á la zorra el abad./ En este renglon/ Tiene solucion/ La dicha charada:/ Leedlo al revés/ Veréisla otra vez/ Quedar descrifrada./ Aminto". De entrada, Ruiz identifica a Aminto en otras colaboraciones en el mismo diario con Antonio Mateo, que firma con un anagrama confeccionado con las cuatro letras de su nombre familiar Toni más las dos de sus iniciales: AM. Mateo estira la propiedad simétrica de la zorra y el arroz hasta convertirla en un endecasílabo más bien surrealista que circula en boca en boca: "Dábale arroz a la zorra el abad". Documentar el nacimiento de tan ilustre abad tiene un interés etimológico similar al que da desubrir quién fue la mítica María Castaña (en tiempos tan lejanos), dónde estuvo ubicado Can Seixanta (en tiempos más cercanos) o cuál era el nombre de la prostituta amiga de la Ramoneta.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous 14 de maig de 2009.

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