dilluns, 11 de maig de 2009

Hansel y Gürtel

El jueves una parlamentaria fue expulsada de un parlamento. No es muy frecuente, pero sucede de vez en cuando, puesto que cada reglamento establece unos supuestos en los que el presidente de la cámara tiene la potestad de expulsar a un aforado. En este caso, se trataba del Parlament valenciano, presidido por doña Milagrosa Martínez, sobre cuyo nombre no haré ningún comentario. La diputada expulsada fue Mònica Oltra, cuyo apellido remite al que fuera un céntrico hotel valenciano, a pesar de lo cual el buscador Google, a mi petición “Mònica Oltra diputada” replica “Did you mean: Mònica Ultra diputada?” Pues no, señor Google. Ya sé que en el tema ultra, Valencia es el non plus ídem para los amigos de Milans del Bosch, pero la buena de Mònica Oltra es diputada de Iniciativa y portavoz del grupo parlamentario Compromís. El jueves se presentó en el plenario luciendo una camiseta en cuya zona pectoral destacaba un cartel de estilo western. Arriba, seis letras mayúsculas enormes componían la palabra WANTED; abajo, nueve mayúsculas un poco más pequeñas especificaban que sólo se le quería vivo, ONLY ALIVE; en medio, el rostro del buscado, el presidente valenciano Francisco Camps. Dejando de lado el ataque de originalidad que revela el método escogido, lengua de denuncia incluida, lo cierto es que últimamente en los medios públicos valencianos la lista de palabras prohibidas —como sisplau, aleshores o llavors— se ha guturalizado mucho con la inclusión de Gürtel. No es que se posicionen a favor de su presidente fingiendo objetividad, como suele hacerse, es que ni mentan el caso Gürtel. Yo creo que la dirección de Canal 9 incluso debe de haber emitido órdenes explícitas prohibiendo la pronunciación de las sílabas Gur (cangur) y Tel (tel·lúric), para que ni por azar se forme la palabreja que amenaza con arruinar la carrera de Camps. Pues bien, cuando la presidenta Milagrosa se percató del mensaje que Oltra lucía en la camiseta le pidió que se la quitase por respeto a la institución, a lo que la diputada buscona replicó que si quería dejarla en ropa interior. ¡Qué gran momento de esgrima parlamentaria para un Disraeli femenino! De hecho, con una Pilar Rahola en forma hubiese bastado, pero no, el incidente no pasó a mayores y se consumó la expulsión. Ya ven, los árbitros de fútbol sancionan con tarjeta amarilla a los futbolistas que se quitan la camiseta y las presidentas de los parlamentos expulsan a las diputadas que no se la quitan.

La diputada Oltra consiguió que su acción de protesta obtuviese un tenue eco mediático, pero mucho menor del que hubiese conseguido quitándose la camiseta tal como le pedía la presidenta. No hacía falta que imitase a Cicciolina, siempre dispuesta a sacar pecho por una buena causa. Con tener un poco más de cultura futbolera hubiera dado con la vía ideal para aumentar el impacto de su protesta. Muchos futbolistas juegan con dos camisetas. Si tienen la suerte de marcar gol, se levantan la oficial para enseñar algún mensaje de amor o solidaridad (o de marketing guerrilla). Algunos, como Iniesta, parece que la lleven en previsión, para que no les sancionen si tienen un ataque de euforia y se quitan la del equipo. La imagen de don Andrés en camiseta imperio amarilla celebrando el gol ante el Chelsea se ha visto más que su chut. También hubiésemos visto más la de la diputada Oltra quitándose la camiseta que no yéndose de la Cámara. Debajo podría haber llevado otra camiseta con la imagen de una correa (por Francisco Correa) y la palabra cinturón o correa escrita en alemán: Gürtel.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 11 de maig de 2009.

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