Uno de enero, dos de mayo

Mañana miércoles ya cambiaremos el chip para zambullirnos en el inmenso mar azul del Chelsea, pero hoy los culés todavía vivimos inmersos en la locura colectiva que provocó la victoria del sábado en el Bernabeu. Como siempre sucede en estos casos, desde el mismo momento en el que se produce, son muchas las mentes que proponen facecias conmemorativas cuya única misión es aumentar la felicidad de los ganadores, en lo que podríamos denominar el paso del regocijo al regodeo. Recuerden la de gadgets que suscitó el 0-5 de Cruyff y compañía, canción de la Trinca incluida, y no duden que este 2-6 también provocará los suyos, empezando por el Crackòvia de anoche. A estas alturas, quien más quien menos ha consumido alguna dos-sis de regodeo. Entre las múltiples formas de acercarse al resultado del sábado destacaría la actuación estelar del meteorólogo Dani Ramírez en su espacio tras el TN vespre del domingo. Al dar las temperaturas de Madrid, Ramírez constató que la máxima había sido de 26 grados y lo descompuso, a la manera de los bingos, especificando "vint-i-sis graus, dos, sis". Como le gustaba señalar al bueno de Bernardo Schuster, "no hace falta decir nada más".

El sábado tuve la fortuna de ver el partido en la peña blaugrana de L'Olleria, una acogedora población valenciana de la Vall d'Albaida, en un ambiente vibrante, henchido de fervor. Allí mismo, mientras los goles iban cayendo, se empezó a especular con los tres títulos de la temporada primero, con las cuatro barras después, luego con la mítica manita y finalmente con esa novedad de añadirle la segunda mano con el pulgar en alto. Alguien incluso lo comparó con un set tenístico que hubiese acabado 2-6. No en vano el tenista Juan Carlos Ferrero es de Ontinyent, que es la capital de la comarca, aunque por lo visto Ferrero no comparte el fervor blaugrana. La cuestión es que, en plena orgía goleadora, empezó a correr la ocurrencia del día: a partir de este momento, en Madrid el 2 de mayo, más allá del levantamiento contra el ejército napoleónico, se celebrará una derrota. Bienvenidos al club. Muchos de los valencianos que jaleaban los goles del Barça también celebraron el pasado 25 de abril la conmemoración de la derrota de Almansa, cuyo mal a todos alcança, también a quienes celebramos otra derrota cada 11 de septiembre. De vez en cuando una victoria no viene mal, aunque sea simplemente simbólica. Pero los símbolos tienen su fuerza, y a partir de ahora el 2 de mayo va a teñir de azulgrana la clásica imagen sangriente de los fusilamientos que Goya clavó en nuestras retinas.

Me pregunto si el hito del sábado tendrá alguna consecuencia en el callejero de Sitges, y concretamente en su zona más caliente. Durante años, el mítico "carrer del Pecat" sitgetano se denominó oficialmente calle del 2 de mayo. De la noche a la mañana, el consistorio adelantó 24 horas la placa de su calle más emblemática y los amantes de ir de copas por ahí vimos que en las placas ya figuraba el día 1 de mayo. Algunos creímos que el paso de la revuelta antinapoleónica al día del trabajo obedecía a un ataque de progresismo obrerista, pero el físico y poeta David Jou me sacó del error. El cambio de fecha obedecía a la conmemoración de un episodio bélico sucedido en Sitges durante las guerras carlistas. De hecho, el "carrer del Pecat" se denomina "carrer del 1 de maig (de 1838)". Yo creo que, a estas alturas, podrían retornarle el adelanto de 24 horas y volverle a llamar "carrer del 2 de maig", siempre que entre paréntesis especificaran (de 2009).

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts 5 de maig de 2009.

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