dimecres, 10 de juny de 2009

Les selecciones europeas

Asisto a un debate sobre las selecciones deportivas catalanas entre no nacionalistas (españoles) y soberanistas (catalanes). El argumentario de uno y otro bando me resulta harto familiar, y el uso adverbial de este harto no excluye su significado como adjetivo. Pero de repente, uno de los representantes del sector no nacionalista (español) pone cara de he-tenido-una-idea y advierte que va a dar un argumento definitivo para desmontar los anhelos independentistas de sus adversarios. Se hace el silencio en la sala. El susodicho saborea la expectación que acaba de crear y luego suelta su idea: si la selección catalana fuera independiente, ¿en qué liga jugaría el Barça?, ¿en la misma que el Nàstic, el Girona, el Sant Andreu...? El orador silabea el nombre de algunos otros clubs catalanes de Segunda B y Tercera, y al final remata su intervención asegurando que los únicos partidos de interés de toda la temporada serían los que el Barça jugaría contra el Espanyol, mentando como quien no quiere la cosa los dos goles de De la Peña en el Camp Nou. En plena euforia azulgrana, basar en argumentos futbolísticos la defensa de la sacrosanta (o, en versión PSOE, profanolaica) unidad del estado español parece una temeridad, pero lo cierto es que el imaginativo orador desconcierta a sus rivales. Algunos balbucean que con jugar la Champions bastaría y sólo uno da con una salida dialéctica al cortocircuito. Acude al pancatalanismo, claro. Repasa los límites del dominio lingüístico catalán y recuerda que, más allá de los equipos del Principado, la megafonía del Camp Nou habla la misma lengua que las de los campos del Valencia, Vila-Real y Mallorca. Luego, tiene unas palabras de apoyo para el gran USAP de Perpinyà, que acaba de ganar la liga francesa de rugby, y al final se sale por la tangente apelando a otros deportes de equipo con gran tradición catalana, como el baloncesto, el hockey sobre patines o sobre hierba y el waterpolo. Cuando su réplica termina, el preguntador sobre la liga en la que competiría el Barça le descalifica por imperialista, suelta un par de improperios contra Guardiola por haber forzado a Iniesta para impedir su participación en la selección española y a otra cosa mariposa.

Me fascina que el Barça sea usado, también, como argumento de cohesión española: mucho pedir selecciones catalanas, vendrían a decirnos, pero por nada del mundo querríais que el Barça dejara de competir en la liga española. Pues bien, mientras sigo la singladura de los Lakers de Pau Gasol en la final de la NBA, se me ocurre imaginar una gran liga BBVA de ámbito ibérico dividida en dos conferencias. Los equipos de Madrid jugarían en la conferencia oeste, contra equipos gallegos, cántabros, leoneses, castellanos, portugueses, extremeños, andaluces y canarios, mientras que los de Barcelona competirían en la conferencia este, contra vascos, asturianos, navarros, aragoneses, catalanes, valencianos y baleares. Los gallitos de la conferencia oeste con los que se las vería el Real Madrid podrían ser Atlético, Depor, Benfica, Oporto, Sporting de Lisboa o Sevilla. Por su parte, en la conferencia este, el Barça se mediría con Valencia, Vila-Real, Espanyol, Athletic, Zaragoza o Mallorca. En esta presunta liga BBVA de inspiración NBA, el clásico Barça-Madrid sólo podría darse en la final entre conferencias, al mejor de siete partidos, o en competiciones europeas. En los Estados Unidos lo practican con éxito desde la primera edición de su liga, en 1947. Estoy convencidísimo que a los no nacionalistas (españoles y portugueses) un formato así les encantaría.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts 9 de juny de 2009.

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