¿Llibergents o libergents?

Convergència (sin Unió), rima con veintiún substantivos con entrada en el Diccionari de la Llengua Catalana del IEC: diez de ellos con lectura francamente positiva, diez más bien negativos y uno de ambivalente. Las diez rimas positivas serían agència, regència, diligència, intel·ligència, transigència, exigència, fulgència, refulgència, refringència y turgència. Las diez rimas negativas indigència, negligència, inintel·ligència, intransigència, indulgència, tangència, astringència, emergència, divergència y urgència. La rima de lectura ambivalente, y tal vez la más descriptiva del talante de Convergència durante el pujolismo, sería contingència, es decir, que tiene la calidad de ser o no ser, de "esdevenir-se o no esdevenir-se". Esta semana una nueva marca política acaba de ampliar la lista de rimas de Convergència. Se trata de Llibergència, neologismo acuñado por un influyente sector de CDC para aglutinar a los militantes de sensibilidad liberal que sintonizan con la Fundació Catalunya Oberta que preside el ex conseller de Cultura Joan Guitart. El nuevo vector de la Casa Gran de Artur Mas afirma tomar su nombre de los vocablos llibertat + convergència, y lo hace mediante el procedimiento de fusión verbal que el reverendo Lewis Carroll bautizó como portmanteau (palabras maleta), a partir del galicismo porte-manteau. Humpty Dumpty explica a Alicia el significado de algunas palabras extrañas que aparecen en el sabroso poema Jabberwocky: "'Slithy' means 'lithe and slimy'... You see it's like a portmanteau -there are two meanings packed up into one word". El método neologista de Carroll, que ahora adoptan David Madí y los suyos, es uno de los más productivos en el mundo anglosajón: el smog de Los Ángeles es una fusión de humo (smoke) y niebla (fog), el brunch une desayuno (breakfast) y comida (lunch), el sonido Motown procede de motor y de ciudad (town) y la Wikipedia une el vocablo hawaiano de rápido (wiki) con la terminación de enciclopedia.

En este contexto, Llibergència parece una marca con futuro para conjurar la tradición convergente (que básicamente es Pujol y su don de gentes) con la modernidad masista (¿tal vez masiánica?) de la Casa Gran. La elección de llibertat como concepto fuerte del binomio es la gran apuesta, aunque este sea un vocablo de amplio espectro que todas las opciones políticas reivindican. De la libertas latina proceden los liberales (liberalis era propio de quien es libre, noble, honorable, generoso), pero también los libertos (esclavos liberados), los libertinos (militantes del libre albedrío) y los libertarios (ácratas). En catalán, todos ellos empiezan por elle: lliberts, llibertins, llibertaris. Incluso lliberal, que aún figura en el diccionario, aunque al final se impusiera liberal. En el caso de los llibergents, puede que los detractores del liberalismo y otros yeístas opten por llamarles libergents, igual como algunos cosmopolitas hablan de Sabadel o Ripol. Coromines cita un estudio de Marichalar que ya documenta el término aplicado a un partido político en 1810. Tras exponer la vacilación entre liberal y lliberal Coromines escribe "liberal és com sembla que quedarà, amb la reserva que com a terme de política, especialment per al partit polític del segle XIX, resta lliberal".

Más allá de la pugna partidista, liberalismo siempre ha sido sinónimo de flexibilidad y de amplitud de miras. La sabiduría reside más en la flexibilidad que en la rigidez. ¿Quién no querría vivir en un país libre y liberal, de ciudadanos libertos? La pega es que lo flexible resulta, también, muy fácil de deformar.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns 22 de juny de 2009.

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