divendres, 19 de juny de 2009

¿Para qué sirve el arte?

Cuestionar la utilidad del arte es una pregunta trampa, capaz de acartonar cualquier respuesta posible. Los artistas llevan huyendo de ella desde hace más de un siglo, con fórmulas muy variadas que confluyen en sentencias como "It's only rock'n'roll, but I like it". Supongo que la cuestión se sigue discutiendo en las aulas universitarias, o en mesas públicas de redondez rectangular, pero la verdad es que hace ya mucho tiempo que no la oía plantear. Hace poco volví a topar con ella de un modo que jamás hubiera sospechado. En el largo proceso de preparación del concierto "Mou-te pels Quiets" que ayer celebramos en el Auditori, di con un material artístico increíble. Se trata de una serie de breves videoclips protagonizados por discapacitados. Pequeñas piezas teatrales, cortometrajes, video art... Todo surge del centro ocupacional La Sínia, del Raval barcelonés. Desde aquí, los profesionales suscitan lo que denominan Síniacció! Se trata de promover producciones artísticas con los usuarios del centro. Cuando supieron que estaba organizando un espectáculo para dar visibilidad a estos niños invisibles que no progresan adecuadamente, me enviaron una selección de sus producciones. No sin cierta timidez.

Quedé conmocionado. En "Malika Dance (around the World)", por ejemplo, una veinteañera con parálisis cerebral sale, vestida como una estrella de Bollywood, encima de una superficie sobre la que se proyectan imágenes de paisajes exóticos. La música disco pauta unos leves movimientos de sus extremidades que permiten dar, fotograma a fotograma, una sensación de movimiento del que ella carece. En todo momento sonríe, feliz. "Esquiador" es un corto de minuto y medio en el que otro chico tan quieto como mi hijo pero mucho mayor, sale completamente equipado encima de unos esquíes para encarar un descenso vertiginoso. Lo único que se mueve son las vallas que va dejando atrás, pero el efecto de animación funciona. "Colors" es más impresionista. En una pantalla vacía aparecen nueve círculos transparentes que contienen pies y manos embadurnados de colores distintos. Este video me hizo pensar en el universo de Joan Miquel Oliver, y por eso ayer ilustramos su actuación con un encadenado que recogía todas estas imágenes artísticas del Síniacció. Otros clips impactantes son "Torero", en el que un discapacitado con el torso desnudo se enfrenta a una luz y la torea, desde su silla de ruedas, envuelto en la oscuridad. Y también "Sons", en el que vemos a un adolescente autista capaz de imitar todo tipo de sonidos.

Mención aparte merece el caso de "Milton", un auténtico míster Bean de la discapacidad, cuya inquietante vis cómica le permite protagonizar pequeños capítulos de tres minutos que harían sombra a los de muchos cómicos convencionales. Dos de sus delirantes episodios ilustraron la actuación del gran Quimi Portet en el "Mou-te pels Quiets". En ese contexto, con Quimi cantando canciones como "La Rambla" o "Progresso adecuadament", encajaron a la perfección en el universo creativo que ha ido tejiendo en solitario el autodenominado "el guapo de El Último de la Fila". Antes del concierto, mientras me reía con las historias de Milton en la pantalla de ordenador, me preguntaba cómo tratarían a un personaje así determinados programas de televisión. La gente de La Sínia me confesó que, en ocasiones, las familias de los discapacitados que protagonizan estas piezas de arte se preguntan (y les preguntan) para qué sirven. La respuesta está cantada: "It's only art, but I like it".

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns 15 de juny de 2009.

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