Aa los de la campaña Aa

La columna de este lunes, lleva cola. Explicaba en ella una campaña lanzada conjuntamente por el Ministerio del Interior y la Cruz Roja para que insertemos un teléfono de contacto en nuestra agenda del móvil en caso de accidente. Se trata de una estrategia preventiva razonable y nos lleva muy poco tiempo, porque basta con insertar una doble A ante el nombre de quien queramos que sea avisado en primera instancia. La idea es que los sanitarios del SEM (Sistema d’Emergències Mèdiques) que se hagan cargo del accidentado puedan hallar fácilmente en su móvil a quién avisar porque Aa garantizará que ese nombre sea el primero de la lista. La medida me suscitó algunas consideraciones que hallarán en el artículo del lunes, pero también suscitó desconcierto en no pocos lectores. Especialmente entre los más concienciados, que ya utilizaban el acrónimo que la comunidad anglosajona ha internacionalizado para estos menesteres: ICE, por In case of emergency. Entre otros muchos usuarios del ICE, el lector Josep Roselló, de L’Ametlla del Vallès, me envía el link directo a la hemeroteca de La Vanguardia correspondiente a la página vecina de Cartas de los Lectores (aquí a mi izquierda), en la edición del martes, 28 de otubre de 2008. Roselló envió una carta titulada “ICE en el móvil” que fue destacada bajo el epígrafe “El lector expone”. En ella aseguraba que en su móvil ya llevaba a sus familiares más directos tras esta fórmula anglosajona: “así que yo tengo los ices antes de los ignacios”. Pero luego introducía la variante Aa: “Hace poco leí que la Cruz Roja Internacional propone que la gente anteponga las letras AA con la misma finalidad. Un poco mosqueado les escribo por si debo cambiar los ices por las aes, o sí resulta que todo es pura invención”. La respuesta del Director de Comunicación de Creu Roja a Catalunya, Òscar Velasco, es contundente desde su mismo título: “Ni ices ni aes”. Alude a un mensaje de correo anónimo que circula por internet y remata: “Desde la Cruz Roja no hay constancia de que esta iniciativa corresponda realmente a una fuente fiable y, por ello, se recomienda no hacer caso de las indicaciones que se proponen, ni difundir o distribuir esta información, cuyo origen y fiabilidad de los datos es incierto”. Entre esta posición oficial y la campaña que “difunde y distribuye” la doble A han pasado exactamente 9 meses, tiempo suficiente para tres conclusiones y un funeral. Primera: por si quedaba alguna duda, lo que circula por la red trasciende del bit al átomo. Segunda: la primera reacción de cualquier director de comunicación ante cualquier noticia que afecte a su negociado es desmentirla. Tercera: rectificar es de sabios.

No me olvido del funeral. Uno de los mensajes que suscitó mi columna impugna el nuevo sistema de la doble A, que incluso a mí me parecía excelente. Lo firma Jaume Bassa: “Amic Màrius. Jo tenia posat al telefonet: AA En cas d’accident, que duia el número de la meva filla. Fins que vaig començar a jugar cada matí a l’Enigmàrius, que m’obligava a marcar el 7033 i el vaig incloure a les llistes. Ja saps que els números queden abans de les lletres. Així doncs, per culpa teva, els accidents se situaven darrere de Catalunya Ràdio. Ara hi tinc: OO En cas d’accident”. Lo compruebo, y sí, también en mi móvil cualquier número precede a la doble A. Estoy por llamar al Director de Comunicación de Creu Roja para felicitarle por su visión: “Ni ices ni aes”, ceros a la izquierda. Los lectores concientes que teman quedarse inconcientes que antecedan dos ceros, como la cerveza sin alcohol.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 23 de juliol de 2009.

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