dimarts, 14 de juliol de 2009

El Tour by the face

Si mayo es el mes de María, julio es el mes del Tour. Sólo llevamos un tercio del asunto, incursión catalana incluida, pero ayer lunes ya nos sentimos huérfanos por culpa de la primera jornada de descanso. La verdad es que, en el caso del ciclismo, las retransmisiones televisivas mejoran el original. Mi amigo Lluís Cuevas, cuya familia siempre ha estado metida en la organización de carreras como la Ruta del Sol andaluza, me comentaba que años atrás había trabajado de informador en la Volta a Catalunya. Tras darse un garbeo motorizado por el pelotón para ver cómo andaba todo, volaba a la meta y le soplaba al speaker oficial las incidencias de la carrera para que este pudiera divulgarlas por megafonía, durante la larga espera que precede la llegada de los corredores. Hoy, las cámaras motorizadas y los GPS nos permiten ver (y conocer) casi todos los detalles de la carrera al instante, con el añadido paisajístico que atrae a otro tipo de espectadores. Si se ha especulado sobre el posible valor de las etapas de Barcelona en términos de presencia mediática, no veas el impacto que para toda Francia significa cada julio la retransmisión del Tour. Eso sí que es un publirreportaje de tres semanas. La televisión en directo ha situado a las grandes vueltas ciclistas en primera línea mediática, y de ahí la expectación que genera el duelo astanizida que este año mantienen el resucitado Lance Armstrong y el recalificado Alberto Contador. A diferencia de otros grandes eventos deportivos, en nuestro ámbito el Tour (y la Vuelta) nunca han salido de TVE. Con los años, Carlos De Andrés y Perico Delgado han consolidado un tándem de comentaristas muy capaz de lidiar con sesiones maratonianas de micrófono. Son unas retransmisiones plácidas y bien llevadas, que requieren un cierto repertorio de temas, opiniones, facecias e informaciones para llenar horas y horas de tele. De hecho, más allá de algún demarraje, caída, abandono o el esprint final, las incidencias de la carrera permiten un abordaje tranquilo, sin las urgencias temporales de los goles, los triples o las míticas set-ball, match-ball.

Este año TVE se ha marcado un tanto que puede resultar decisivo para un cambio de hábitos en el consumo del deporte. Retransmite íntegramente cada etapa desde su web con una ventana que admite comentarios desde el Facebook. La fórmula es sencilla y, a tenor de las decenas de miles de mensajes que consigue cada tarde, eficaz. De entrada, apenas hay cortes publicitarios, en una especie de entreno de lo que será TVE en un futuro cercano, aunque en eso no se diferenciaría de lo que ya ofrece Teledeporte. En cambio, los mensajes de Facebook, foto incluida, tienen más gracia que los SMS subtitulados. Dan pábulo a los pesados y a los obsesivos, pero, o bien existe un filtro moderador, o bien la gente se comporta mejor de lo esperado, porque no se observan grandes salidas de tono. Al contrario. Los mensajes aportan valor. Resulta interesante para calibrar las reacciones de los seguidores más expertos y las olas de simpatía de la afición ante los grandes duelos. Básicamente Armstrong contra Contador, claro, pero también cuando Luis León (hijo de guardia civil murciano destinado al País Vasco) vence al esprint a Mikel Astarloza (héroe donostiarra de Euskaltel). La iniciativa de TVE demuestra que hay miles de espectadores que no están ante la tele sino ante el ordenador, tal vez en el sofá, pero con el teclado a mano. Cabe felicitar a su nueva dirección de deportes, tras la vergonzosa manipulación de la sibilante final de la Copa del Rey.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 14 de juliol de 2009.

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