dilluns, 6 de juliol de 2009

Soy fan de Ron Gordon

Tanta tontería con U2 y nadie conoce a Ron Gordon. Claro que el bueno de Ron ni canta ni ha sido multado por el Ayuntamiento de Barcelona, pero también merece un reconocimiento público. Gordon pertenece a una de las especies más odiadas de la fauna profesoral: los profes de matemáticas. Ejerce en Redwood City, que podría equivaler a Mont-roig del Camp pero en California, y monta unos pollos notabilísimos que me tienen fascinado. Esta es la segunda columna que le dedico, a ver si cuela y hacemos de él un modelo para nuestros atribulados enseñantes. La primera vez fue en marzo, cuando supe que Ron impulsaba el Día de la Raíz Cuadrada (3/3/9) con la convocatoria de un premio de 339 dólares para la celebración más original. En realidad, todo empezó el 9 de septiembre de 1981, cuando un joven Ron se percató de que el calendario de su escuela iba a mostrar la alineación 9/9/81 (es decir, nueve elevado al cuadrado o 9x9=81). Desde ese mismo momento, cada vez que las cifras del calendario se alinean formando una cuadratura, Ron envía una nota de prensa a los medios de comunicación con su último invento. Claro que eso no le ocupa demasiado tiempo. Desde ese lejano día de 1981 sólo ha tenido que emitir tres notas de prensa: el 1 de enero de 2001 (1/1/1), el 2 de febrero de 2004 (2/2/4) y este 3 de marzo (3/3/9). Ninguno de sus numerosos fans esperábamos saber ya nada de él hasta el 4 de abril de 2016 (4/4/16), pero el bueno de Ron nos sorprendió explorando nuevos horizontes aritméticos.

En mayo recibí una convocatoria de un nuevo premio. Esta vez, la dotación que ofrecía era de 579 dólares. El reto era una celebración original del Día de los Números Impares: “involve the most people in the Oddest Parade of Odd Characters, write the best Odd Ode, or create the best Odd Celebrations”. Teniendo en cuenta que en inglés, odd significa impar pero también extraño, el éxito estaba asegurado. Gordon lo celebró el pasado 7 de mayo, ya que en notación anglosajona fue el 5/7/9, pero yo lo celebré ayer domingo echándome unas manos de parells i senars. Aunque parezca mentira, tal concatenación de impares seguidos sólo se repite cinco veces en un siglo. Ya se dio el 1/3/5 (tres de enero para Ron y uno de marzo para nosotros) y el 3/5/7; después de ayer, la conjunción impar sólo se repetirá dos veces más: el 7/9/11 y el 9/11/13. Y luego, nada hasta el XXII. Antes de que empiecen a pensar que el gran Gordon es un peinador de gatos (this is a Catalan proverb, mister Gordon), déjenme que les lea un párrafo de una de las sorpresas literarias del año, la novela Le solitudine dei numeri primi de Paolo Giordano: “En una asignatura de primer curso, Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos que todavía son más especiales. Los matemáticos los denominan primos gemelos, y son parejas de números primos que están de lado, o más bien dicho, casi de lado, porque entre ellos siempre se interpone un número par que les impide tocarse realmente. Números como el 11 y el 13, como el 17 y el 19, como el 41 y el 43...” La compleja relación que mantienen Mattia y Alice, los protagonistas de esta extraña (por odd) novela sin par, es exactamente igual que la de estos números.

Por eso, tal vez los de U2 harían bien en musicar los dos pareados con los que Ron Gordon encabeza su web oddday.net: “As Odd as it is, the day will be fine,/ You see, it's the numbers 5,7, and 9./ Two more then a wait of ninety-two years/ For 3 odds in a row--enjoy 'em, and cheers!”

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns 6 de juliol de 2009.

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