dissabte, 26 de setembre de 2009

Cè en Bar L'Ona

Por fin, uno de los carteles que hoy inundan mi ciudad para anunciar las fiestas de la Mercè utiliza el hipocorístico genuino: Cè. No es el cartel oficial, que opta por una M mayúscula iluminada, un inútil apóstrofe de diseño y un 09. El de la Cè, también iluminada, es uno de los complementarios, pero menos da una piedra pómez. A la hora de jibarizar un nombre de persona, la tradición catalana suele optar más por la aféresis -supresión de la parte inicial del nombre, como en (Mer) Cè- mientras que en castellano normalmente se prefiere la supresión de la parte final -denominada apócope, como en Merche (des)-. Es decir, que Rafa (Nadal), Salva (Ballesta) o Espe (Aguirre) se acogen a la tradición española mientras que Pep (Guardiola), Cesc (Fàbregas) o Quim (Puyal) representan la catalana. Que Barcelona ande empapelada con carteles que ponen el acento en su segunda sílaba es un hecho excepcional. Basta poner en la balanza nombres comunes que permiten las dos opciones para ver qué tradición prospera más: ¿Montse o Rat?, ¿Conxa o Ció?, ¿Sebas o Tià?, ¿Miqui o Quel?... Claro que Toni debe vencer a Antón, Biel a Gabi y Quim a Joaco, pero en general la apócope española derrota a la aféresis catalana. Y esta situación no cambiará hasta que las Montserrats horrorizadas por la deriva fonética de las Montses, en vez de tragárselo con habichuelas o reivindicar ese engendro onomástico escrito Muntsa, se planten y se hagan llamar Rat. Es decir, que no cambiará.

Mientras tanto, nos conformaremos con la Cè apóstrofe 09 y este domingo 27 nos acercaremos expectantes a la plaza de Catalunya barcelonesa para asistir a la unión creativa de la sardana y el castell de la mano del irreductible Pau Riba. Según leo, Riba coronará las fiestas de este año con su espectáculo "Virus laics + Copulacció", que se define sin manías como una "Evocació catàrtico-festiva del moment explosiu en què, cedint a l'empenta insubornable dels qui la viuen i la fan viure, Barcelona rebenta les muralles i esdevé cosmopolita". Acompañado de la Dic Emsembla, que es como decir Mortimers, Mu, Mil Simonis, Memi y Aina, Riba interpretará uno a uno los temazos de su último disco "Virus laics" desembocando en la impresionante "Dansardana", que empieza canónica y acaba rumbera. En ese momento, sobre las nueve y cuarto, irrumpirán Marcel Casellas con la Cobla La Principal de la Nit al completo, los Castellers de Barcelona, la colla sardanista Les Violetes del Bosc y otros invitados especiales para dar forma a esta Copulacció pública. Durante los 8 minutos de esta salaz "Dansardana", los castellers levantarán un castell mientras los sardanistas los acordonan. Riba, siempre partidario de la alegoría y la alegría, asocia el fálico castell al empuje y creatividad barceloneses y la acogedora rotllana sardanista a la vulva, "és a dir, l'úter o matriu; el niu urbà on la creativitat troba arrelament, en altres paraules, la ciutat i l'antiga muralla". Cuando, finalmente, la enxaneta lance el confetti (o cava o llet nostra, apunta Riba), los sardanistas se lanzarán cuerpo a tierra, simbolizando el derrumbe de la muralla, y las masas mercedarias se desparramarán por la cuadrícula adyacente hija de Cerdà.

De hecho esta performance tan copulactiva conmemora el 150 aniversario del plan Cerdà. Aunque, ya puestos, se consignan otros cuatro aniversarios que suman otros 179 años más: los 64 de la colla sardanista Les violetes del Bosc, los 60 del mismísmo Pau Riba, que es de la quinta de Springsteen, 40 de los Castellers de Barcelona y 15 de Pallassos sense Fronteres.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 24 de setembre de 2009.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

Entradas populares

Compartir