dilluns, 7 de setembre de 2009

Relaciones con la prensa

Una de las muchas fuentes de inspiración del columnista son las imágenes. Partiendo de una simple imagen se han escrito columnas memorables. También lamentables, claro, pero cuando la operación sale bien se acerca a la magia de una revelación. Sabido es que algunas imágenes sustituyen a las palabras de mil en mil, pero otras parecen tejidas por muchos hilos que el columnista sagaz puede ir estirando con precisión. Annette Sharp, periodista australiana que trabaja para el “Daily Telegraph” de Sidney, debió de sentir que tenía un telar entre manos cuando vio unas imágenes de Russell Crowe que no hubiesen desentonado en los merenderos de Castelldefels. El prota de Gladiator fue cazado en plena jornada de entrenamiento ciclista fumándose un cigarrillo tras haber comido y bebido cuatro guarrerías. La columnista no se lo pensó dos veces y tituló "Smokes and fatty foods - the fitness regime for Rusty" (Cigarrillos y comidas grasas, la dieta fitness de Rusty). Su columna se mofaba de los hábitos contradictorios de Crowe. Al día siguiente, el representante del actor telefoneó a Sharp al diario. El ciclista, molesto por el choteo que la periodista se permitía en su artículo, la invitaba a pedalear junto a él en una ruta de veinte kilómetros, a ver si le aguantaba el ritmo. La cita, fijada a las 7 de la mañana, se celebró la semana pasada y suscitó una nueva columna, este mismo viernes, en la que Annette Sharp explica los detalles de la fatigante excursión ciclista desde la casa de Crowe en Woolloomooloo hasta Bondi, que duró una hora y cuarto, lo que implica una media de 15 km/h. Una filmación de cuatro minutos y una amplia galería de fotos accesibles desde la edición digital del “Telegraph” aussie demuestran que el reto se disputó en un ambiente de franca camaradería. Crowe, conocido por su facilidad para el pique, demuestra estar en forma y actúa caballerosamente cuando la periodista cae de la bici. Los pantalones de chándal Decathlon que luce Rusty, con su doble franja blanca lateral, le dan a las imágenes un aire doméstico.

El nuevo método Crowe para relacionarse con la prensa tiene muchas posibilidades. Si se populariza, las relaciones de políticos, artistas y deportistas con el cuarto poder pueden experimentar un cambio muy radical. ¿Sería capaz el bueno de Ronaldinho de retar a los periodistas deportivos milaneses que cada día se mofan de su estado físico (y mental) a una carrera de cross? Piensen que el aeropuerto milanés se llama Malpensa y acertarán. ¿Y qué me dicen de Quentin Tarantino? ¿Qué tipo de reto sería capaz de imaginar para los críticos que han puesto su última película de vuelta y media? Conociendo los gustos del director de Inglourious Basterds prefiero no imaginármelo. Hagamos una cosa: en vez de pensar en el bestia de Tarantino, imaginémonos a un dirigente político acusado de corrupción. Es algo casi inimaginable, lo sé, pero deberemos hacer este esfuerzo para que la columna llegue a su fin. ¿Qué, ya? Pues bien, una mañana cualquiera, en el resumen de prensa, el dirigente presuntamente mangui lee una columna que se mofa de él. De sus sobornos, comisiones y prebendas más preciadas. Las reacciones habituales serían a) desmentir las infundias vertidas, b) denunciar al atrevido columnista acusador o c) vetar su firma para que no trabaje en ninguno de los medios sobre los que puede ejercer control. Pero no. El método Crowe le lleva a llamarle, convocarlo al alba y retarlo a gastarse 90 millones de euros salidos de la nada antes de la hora de comer. Ganará quien tenga el teléfono de Bernie Ecclestone.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns 7 de setembre de 2009.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

Entradas populares

Compartir