divendres, 9 d’octubre de 2009

Cantautores eutróficos

El 50 aniversario de la Nova Cançó se puede celebrar de muchas maneras: con actos institucionales, escuchando los discos, asistiendo a los conciertos de los protagonistas que todavía están en activo, versionando sus canciones a lo Marc Parrot o yendo esta noche a la sala Luz de Gas con los orejones bien abiertos: “pareu bé les orellanes, la sarsuela es porta l’oli, filets de veu esqueixada, potatge de nens eutròfics!” Porque hoy debutan en Barcelona los nietos de la Nova Cançó. Lo hacen bajo el nombre de Els Nens Eutròfics, y presentan su primer disco Esquitxos ultralleugers. La eutrofia es un término biológico que designa el “estado de nutrición correcto de un tejido, órgano o ser vivo”, de modo que lo eutrófico designa lo rico en elementos nutritivos, en este caso elementos estróficos. Porque el poeta Josep Pedrals, instigador de este grupo sin parangón, es un ser verbalmente muy bien nutrido, y sus compañeros Roger Puig, Albert Sagrera, Esteve Plantada y Marc Torrent le secundan con solvencia en un proyecto que sorprende por su gran riqueza, buen tino y tono tuno. La trayectoria de Pedrals, autor de libros inclasificables, surca siempre el espacio de la oralidad, pero en estos últimos años se ha decantado por explorar la música de sus versos hasta transformarlos en veras canciones. Escuchen con atención La lectora y ya me dirán: “He somiat una lectora que es delia més enllà: els meus versos, seductora, els llegia amb tanta boca que al final els va besar”. Su primer proyecto musical fue el grupo En/Doll, junto a Guillamino, del que surgió un libro-disco homónimo de hip hop (Bankrobber, 2007) en el que destacaba una impresionante versión del poema Rates de Màrius Sampere, cuyo directo levantaba al público de sus asientos hasta el punto que algunos acababan encaramados en ellos. Estos Esquitxos ultralleugers beben de los temas, sistemas y anatemas que pueblan su desbordante libraco El Furgatori (Labreu edicions, 2006). Pedrals es dionisíaco y juguetón, terrenal, epicúreo, carnívoro y verbívoro: “Una bleda assolellada em té fregits els pebrots: quan fa figa ni diu fava, li han pujat els fums i el cava i fa el préssec en pijama, secallona amb peus de porc”.

Si Raimon musicó a Marc, Llach a Martí i Pol y Serrat a Salvat Papasseit, Pedrals canta sus propios versos y versiona poetas como Sampere o Palau i Fabre. Si Serrat exploró otras tradiciones y topó con García Lorca, Pedrals explora otras tradiciones y se marca un espléndido Formas sem forma de Fernando Pessoa: “O que me dói nâo é o que ha no coraçâo mas essas coisas lindas que nunca existirâo”. Como es lógico, muchas son las diferencias que separan a estos nietos eutróficos de sus abuelos, hoy distróficos, pero hay una que resulta especialmente llamativa. En vez de utilizar el sermoneo prosaico para introducir la siguiente canción del recital, Pedrals habla en verso con la misma naturalidad con la que monsieur Jourdain hablaba en prosa en El burgués gentilhombre de Molière. De modo que no explica qué pretendía cuando la compuso ni qué circunstancias le impulsaron a ello, sino que cuela un poema que luego la canción rematará. Algunas de estas precuelas poéticas son sensacionales. Por ejemplo, una muy gutural que concluye en un dubitativo “si m’estigma, no m’estigma...” Espero que esta noche, tal como sucede en el disco, antes de la última canción el público escuche a un pletórico Pedrals decir: “Prepara’t a renéixer si acabo el repertori, perquè farem un bis. Si el teu gemec (ai) no és queixa veuràs que el furgatori et durà al paradís”.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 8 d'octubre de 2009.

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