Aventura en la cartelera

Miro la cartelera, desde la A de A la deriva hasta la V de Vicky el vikingo. La lista de películas disponibles prepondera sobre la de salas de exhibición en las ciudades con mucha oferta, como Barcelona. Ambas listas se rigen a través del orden alfabético, de modo que Ágora de Amenábar precede a Petit indi de Recha sin que medie una inversión publicitaria especial. Otra cosa son las reseñas críticas o los acríticos anuncios, pero en las páginas de la cartelera, que es donde se posan más ojos cada fin de semana, la jerarquía la promulga el orden alfabético y eso da relevancia a las películas que empiezan por A. Ahora mismo, en Barcelona, hay 5: A la deriva, Adam, After, Ágora y Azaña. No es que sea un número escandaloso. De hecho, la campeona es la M de Millenium, con 8 pelis en cartelera, pero algo tiene la A que no tienen las demás. En este mundo tan competitivo, ser el primero de una lista pública tiene su aquel, y hasta puede influir en el consumo. Hoy, el número uno es A la deriva, de Ventura Pons, una historia de desconcierto vital basada en la novela Àrea de servei de Baulenas. En la peli Maria Molins hace números para llegar a ser la gran sex symbol de Mossos d’Esquadra y vigilantes de seguridad, sin desmerecer la candidatura de un encamado Roger Coma para el sector uniformado femenino o gay. Si se hubiese mantenido el título de la novela, la película figuraría en cuarto lugar, entre Ágora y Azaña. Naturalmente, ni Pons ni nadie de su equipo debió pensar en ello. Este es el tipo de detalles en los que sólo se fija alguien como yo, que tengo (auto)diagnosticado un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) por el juego verbal (JOC). Pero, ya puestos, buceo en la filmografía de Ventura Pons con mis gafas Toc Joc.

A la deriva es la tercera adaptación de una obra de Baulenas, tras Amor idiota (2004), sobre la novela homónima, y Anita no perd el tren (2001), que adaptaba Bones obres. Las tres pelis empiezan por A. Toc, toc, busco más películas de Pons que cumplan el requisito de la A y cuento hasta siete (de veinte). El director más prolífico del cine catalán también filmó y firmó Aquesta nit o mai (1992), Actrius (1997), Amic/Amat (1999) y Animals ferits (2005). En total, un tercio de la producción cinematográfica de Ventura Pons empieza por A. Alejandro Amenábar, cuya devoción por la A es herencia familiar, presenta un porcentaje similar. Aunque sólo lleva cinco largometrajes, dos de ellos lo cumplen: Abre los ojos (1997) y Ágora (2009). En cambio, Almodóvar, cuyo apellido figura antes que el de Amenábar en todas las listas, no participa del entusiasmo alfabético. Sólo una de sus veinte pelis empieza por A: ¡Átame! (1989). Investigo a una veintena de cineastas muy diversos y me sorprende comprobar lo poco dados que son a titular con A. Más de la mitad nunca lo ha hecho: Berlanga (0 de 25 pelis), J.A. Bardem (0 de 21), Bellmunt (de 16), Fernando Trueba (13), Recha (13), Borau (10), Camino (10), Armendáriz (9), Gay (5), Bollaín (5), Fesser (4), Rosales (3), Lacuesta (3) o Albert Serra (0 de 3). Y el resto, apenas: Chávarri una vez en 19 pelis, Bigas Luna 1/17, De la Iglesia 1/11, Coixet 1/10, Balagueró 1/8, Villaronga 1/7, Aranda 2/23, Suárez 2/22, Garci 2/17 y Carlos Saura tres veces en 42 películas: Ana y los lobos (1972), Antonieta (1982) y ¡Ay Carmela! (1990).

Alguna academia debería instituir el premio Sir Lawrence Alma Tadema, en honor a este gran pintor inglés que añadió Alma a su firma para figurar el primero en todas las enciclopedias. La primera estatuilla, el primer Alma, debería ser para Ventura Pons.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 9 de novembre de 2009.

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