Crecimiento impersonal

Como cada día del año, la agenda del 20 de noviembre acogerá todo tipo de actos. Seguro que mañana los nostálgicos del franquismo organizarán alguno, aunque también habrá alternativas más estimulantes. Por ejemplo, el estreno de Los condenados, la película en la que Isaki Lacuesta aborda la espinosa cuestión de la lucha armada. O la concesión de los premios Josep Vallverdú de ensayo, Màrius Torres de poesía y Lleida de proyectos narrativos, que suelen contar con la asistencia de figuras de la legitimidad republicana en Lleida como el propio Vallverdú y Víctor Torres, hermano del poeta. La participación activa en esta ceremonia me impedirá asistir a una de las propuestas más interesantes que he visto anunciada en los últimos tiempos. Es una conferencia informal —una xerrada— que se celebrará a las ocho de la tarde en el Espai Cultural i Recreatiu de Òdena, sito en esta bella localidad de la comarca del Anoia conocida, entre otras cosas, por su aeródromo. El evento lo organiza el consistorio local, con la colaboración de la red de municipios de la Diputació de Barcelona y del Institut Català de les Dones (antes de la Dona, diría). El acto va a cargo del jardinero local Martí del Estal Martínez, presentado en la nota de prensa como gerente de la empresa Bonsai Martí. Hasta aquí, nada remarcable. Lo que llama la atención es el título: “Fem créixer un bonsai?”. Un título de impacto, digno de mejor causa. La presencia del signo interrogativo denota una cierta intención irónica, aunque probablemente la paradoja tenga sus raíces en algún texto inglés, ya que el verbo grow /span>CF>acumula los sentidos de hacer crecer, educar y cultivar. En catalán, como en castellano, si el “fem créixer” dejará de ser un bonsái para transformarse en arbolito, entroncando así con aquel incorrecto colmo de la mala suerte según el cual a un gafado le regalas un circo y le crecen “hasta los enanos”.

El oxímoron en el título de la charla de Òdena me interesa porque es central en la actual situación política catalana de Estatut y pandereta. Bonsái es una palabra formada por dos ideogramas japoneses: bon equivale a bandeja y sai a naturaleza, del término chino equivalente a cultivar. Se trata, por tanto, de cultivar una planta en una bandeja reduciendo su tamaño hasta la miniatura mediante técnicas de control como la poda, el trasplante, el alambrado, el pinzado... El (presunto) Estatut es, hoy, un proyecto de bonsai que se debate entre la inanición y el enanismo en la bandeja de salida del Tribunal Constitucional ante la atenta mirada de los jardineros españoles y catalanes. En un bando, no hay duda alguna: el Estatut, Lofca mediante, es la técnica para establecer de una vez por todas que la nación catalana, con sus símbolos, su lengua, su PIB y su cultura, sea uno de los bonsais más bellos del jardín autonómico de la España del siglo XXI. Que crezca, por tanto, no es óbice para que deje de ser un bonsai a la sombra del gran árbol español. Dudar de esa sombra ofende. En cambio, en la clase política catalana, ya ninguna duda ofende. Los hay felices con ser un bonsai, pero en todos los partidos catalanes, tal vez incluso en el PPC, milita alguien que no se sentiría cómodo dibujando a Catalunya como un bonsái sin crecimiento posible. Los independentistas lógicamente aspiran al “sequoia de les tres branques”, pero otros muchos ciudadanos están hartos de vivir entre bonsáis y apostarían por el crecimiento vegetativo, con lo que una charla titulada “Fem créixer un bonsai?” adquiere un interés inusitado. La pregunta es: ¿podría ser trasplantado a campo abierto?


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous 19 de novembre de 2009.

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