dilluns, 14 de desembre de 2009

El escándalo del Sant Jordi

De tanto oirle declarar a Xavier Bosch que su premiada novela Se sabrà tot no es autobiográfica, muchos lectores ya esperan encontrar en el flamante premio Sant Jordi los motivos por los que dimitió como director del Avui a los trece meses de ser nombrado. Y no. Bosch sólo admite como autobiográfica la primera frase de su novela: “El càrrec em va durar unes sabates”. De lo cual se deduce que el director de Àgora es uno de aquellos buenos clientes por los que suspiraban mis padres cuando regentaban su zapatería en Virrei Amat. Clientes de pies recios (y sudadores) que destrozaban un par de buenos zapatos cada temporada y que volvían en septiembre, solícitos, para agenciarse otro par de George’s, Lotusse, Pielsa, Alcocel o Sebago. Seguro que la novela de Bosch sobre la limitada libertad del periodismo no contendrá revelaciones sensacionales sobre la prensa catalana, pero la misma noche del premio la portavoz del jurado Laura Borràs soltó uno de aquellos galicismos que tanto fascinan a la gente a quien le gusta más hablar de literatura que leerla: roman à clef. Ya puestos a hablar en clave, cabe recordar dos figuras retóricas fascinantes: la lítote y la paralipsis. La primera, también llamada atenuación, consiste en la disminución o negación de lo que se quiere afirmar. Con la segunda, o preterición, se enfatiza algo al mencionar de modo conspicuo su omisión. Habrá, por tanto, que esperar a leer Se sabrà tot para juzgarlo, pero no se puede negar que esta vez se ha sabido generar expectación sobre el último premio Sant Jordi, sobre todo entre el gremio de zapateros.

Yo llevo años esperando que gane el premio Sant Jordi una novela que desvele las claves de un gran escándalo: en 1970 ganó Josep Maria Sonntag con la novela Nifades, publicada por Edicions 62 al año siguiente. En 1969 Sonntag ya había quedado finalista del Prudenci Bertrana con otra novela —Sicònia— situada en un país ficticio, y anunciaba una trilogía. Los 24 capítulos de Nifades sucedían en ese país de nombre marxista (sector Groucho). Según leo en una crítica académica publicada entonces en la revista de la universidad de Oklahoma por Albert M. Forcadas (University of Alberta), Nifades es una Cleopatra moderna y desinhibida que encarna los instintos femeninos primigenios en un país despótico y corrupto. El argumento es de aúpa. Nifades mata a su repulsivo marido, Tareh, para lanzarse en brazos de su hermano Jareh, que es homosexual. Aunque el verdadero amor de Nifades es Iosef, “un personaje espartano que recuerda a Marco Antonio”, según el reseñista. Lo cierto es que este Iosef huye del gobernador y ¿se echa al monte? (“turns to nature”) junto a sus dos amantes Aziba y Nifades, quien también mata a su hijito. Esta tragedia tremenda sitúa, según el reseñista, a Sonntag “among the most promising young authors of contemporary Catalan novels”. Al poco de publicarse (con el ISBN 8429703187) saltó el escándalo. Nifades era un plagio de una novela oriental que Sonntag había copiado a partir de una versión francesa. En 1970 aún no existía san Google, de modo que rastrear un plagio así no era nada fácil. Lo cierto es que el libro fue retirado de circulación, el jurado se excusó, Sonntag polemizó, le retiraron el premio (aunque aún figura en el palmarés) y el hombre, nacido en Madrid en 1944 y de militancia vagamente ácrata, desapareció de escena. Según parece, se largó a Suiza y nunca más se supo. ¿Qué se hizo de aquel Millet de las letras catalanas? ¿Y si alguien se ocupa por fin de Josep Maria Sonntag? Con dos enes, una más que Susan.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 14 de desembre de 2009.

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