dilluns, 30 de març de 2009

Vuelven los topolinos

Basta darse un garbeo por cuatro zapaterías para descubrir que esta primavera vuelven los topolinos. En todos los escaparates verán algún ejemplar. Los hay de todos los tipos. De piel o de lona y esparto, completamente cerrados o muy abiertos, de suela enorme con un desnivel más o menos acusado entre puntera y talón, pero nunca con tacón. Para ser topolinos, unos zapatos deben lucir cuña bajo la planta del pie. Es decir, una plataforma compacta (y muy visible) que no permita distinguir tacones bajo los talones. Andar con garbo montado en unos topolinos requiere un cierto entrenamiento, tal como podrán comprobar en las zapaterías esta primavera. Aposténse cerca de una y verán zarandearse a más jovencitas que ante la puerta de un bar de copas. Con la llegada de los modelos de la nueva temporada, muchos establecimientos han tenido que echar mano del botiquín, porque según la altura del topolino, los primeros pasos pueden ser también los últimos. En el mejor de los casos, para conseguir evitar la dolorosa torcedura de tobillo, muchas nuevas usuarias del viejo modelo andan con los pies abiertos, en una postura similar a la que adoptan los patinadores principiantes. Resulta muy gratificante ver a una chica arregladísima que avanza con la elegancia de una punkie, pisando huevos. Pero todo tiene arreglo y los percances serán cosa de unas semanas, hasta que la práctica cotidiana les enseñe a andar con un pie delante del otro como funambulistas, trazando una línea rectísima que realce el impacto de sus topolinos.

En la zapatería que mis padres abrieron en la plaza Virrei Amat en 1960 se vendieron muchísimos topolinos. Siempre me encantó el nombre casi tanto como las llamativas plataformas a las que se subían las más atrevidas del barrio. A primeros de los setenta, aquello nos parecía el no va más de lo nuevo, pero ya era un revival. Los primeros topolinos los habían lucido en los años cincuenta las mujeres que intentaban zafarse tímidamente de los corsés morales del franquismo, hasta el punto que en "La Codorniz" de Miguel Mihura se las bautizó como las "niñas topolino". Las topolino eran mujeres liberales con ganas de pasarlo bien. Supongo que las plataformas debían facilitar el contoneo, y sólo eso ya debía demonizarlas en una época en la que tener la pata quebrada no guardaba relación alguna con rompérsela esquiando. Pero ese nombre era un extranjerismo no exento de referentes contradictorios. Provenía del italiano topolino (ratoncito), que es como conocen en Italia a Mickey Mouse, pero también designaba al primer utilitario que fabricó la Fiat entre 1936 y 1955: el modelo 500 o Fiat Topolino. La paradoja es que el Topolino partió de una idea de Mussolini. Il Duce convocó al senador Giovanni Agnelli para comunicarle que era preciso motorizar a los italianos con un vehículo que no superase el precio de 5000 liras, y de ahí salió el pequeño Fiat. Eso mismo hizo Hitler con Ferdinand Porsche al ser elegido primer ministro. Por un precio no superior a los 1000 marcos nació otro animal: el famoso modelo Käfer (escarabajo) de la Volkswagen.

El revival de los zapatos topolino coincide en el tiempo con la fundación de la nueva marca política de Berlusconi, cuya vocación de partido único resulta indiscutible y cuya reivindicación de más poderes para el cargo que aspira a seguir ocupando perfila una nueva modalidad de patriarca del siglo XXI: el gobernante topolino. Berlusconi, monopolista en lo mediático, quiere serlo también en lo político, para lo cual se encarama a unos topolinos neofascistas.

Màrius Serra. La Vanguardia. 31 de març de 2009.

Emoció total

La Fórmula 1 a TV3 ha incorporat el Dolby Surround, un sistema d’àudio que acosta tot el rugit dels motors als espectadors. Per viure intensament la Fórmula 1, segons diuen. Amb el cor a la mà, aquest sistema no caldria per als pobles dels voltants del circuit de Montmeló. Sempre que s’hi celebren carreres o entrenen –ja de bon matí, els pilots són matiners-, tots els veïns fruïm del rugit dels motors. A Parets, Montornès, Mollet, Sant Fost, no paren de fruir. Jo mateix m’he convertit en un entusiasta de la Fórmula 1. Tinc una casa de camp a Montornès i el rugit dels motors m’acompanya quan rego els rosers, quan estenc la roba, quan llegeixo. M’emociona sentir com els pilots derrapen, avancen, acceleren. Ho visc tot amb tanta intensitat que sovint haig de tancar la finestra, perquè és com si jo fos el pilot. Sóc a la cuina fent-me una truita i vull guanyar la carrera a qualsevol preu. A casa, del cap de taula ja n’hi diem la pole position. Del rebost, els boxes. A la dona de fer feines, Fernando Alonso. Ara bé, admeto que seria més just que traslladessin el circuit a un altre punt de Catalunya. Mentre que uns quants gaudim d’aquest privilegi sensacional, molts catalans ens envegen. Al Cafè Melitón de Cadaqués es veu que la gent ho comenta molt: “Tant de bo haguessin fet el circuit aquí al Cap de Creus, perquè sentiríem les carreres tot el dia”. No els fa res que s’hagués hagut de construir en ple parc natural. Quan la Fórmula 1 t’apassiona, res no t’atura. Per això el Dolby Surround contribuïrà a calmar els ànims, ja que tots compartirem aquesta emoció vibrant. Animo tots els espectadors que posin el volum dels televisors a tot taco i convidin així els veïns a viure-ho, també, amb intensitat. De seguida picaran a la paret, eufòrics. Però el que seria un detall per part de TV3 és que regalessin un cedé amb el rugit gravat. Perquè tothom se’l pogués posar a casa, matí i tarda.

Enric Gomà, Time Out, 2 d'abril de 2009.

Lance de fortuna

El significado de la expresión “lance de fortuna” desprende un tufo premonitorio muy inquietante si lo relacionamos con el suceso que el lunes pasado agitó las convulsas aguas del ciclismo internacional. Busquemos, por ejemplo, cómo define “lance de fortuna” María Moliner: “accidente imprevisto que cambia la situación de alguien”. Es la primera expresión que recoge en la entrada lance (lanzamiento, pero también suceso) seguida de “lance de honor” (desafío), “de lance” (de segunda mano) o “tener pocos lances” (ser fácil). Lo premonitorio pasa por asociar esa voz castellana con el nombre de pila de Lance Armstrong, cuyo accidente en la primera etapa de la Vuelta a Castilla y León posterga su retorno. Como sabrán, el heptacampeón del Tour no ha sido capaz de superar el tedio de la jubilación y pretende protagonizar un retorno por todo lo alto a sus 37 años. Cuando, el lunes pasado, empezó a pedalear por la Meseta ya había disputado el Tour Down Under en Australia, el Tour de California, la clásica Milán-San Remo y estaba prevista su presencia en el Giro de Italia, en mayo, de cara al Tour. Armstrong no corría en España desde hace cinco años. Su presencia, junto a Contador, en la modesta Vuelta a Castilla y León revolucionó el cotarro, pero el hervor bajó de inmediato, porque el gran campeón tuvo que abandonar ya en la primera etapa, disputada el lunes pasado entre las localidades palentinas de Paredes de Nava y Baltanás. Armstrong se vio involucrado en una montonera tremenda y no sólo no pudo escapar de ella, sino que se fracturó la clavícula al sprint, pilló una pájara morrocotuda y le expatriaron a contrarreloj. Su nombre original es Lance Edward Gunderson, pero si tenemos en cuenta que su nombre deportivo Arm-strong puede traducirse como “brazo fuerte”, el “lance de fortuna” protagonizado por míster Lance no deja de ser chocante. Por mucho menos, conozco a unos cuantos que escribirían libros sobre el sentido de la vida, darían cursos de criptografía premonitoria e incluso montarían sectas partidarias de descifrar las casualidades onomásticas.

Lo más trascendente del accidente inesperado de Armstrong es su proyección hacia el pasado, revalorizando todos sus triunfos. Durante su largo reinado en el Tour (1999-2005), no tuvo lances de (mala) fortuna como éste. Com suele decirse, le respetaron las lesiones. De hecho, su historia de superación marcó un hito en el deporte internacional, porque a Lance Armstrong se le había detectado un cáncer testicular con metástasis pulmonares y cerebrales mientras disputaba la Volta a Galicia en 1996 y su recuperación fue prodigiosa. Volvió a competir en 1998 psicológicamente fortalecido hasta alcanzar la cima del ciclismo, superando el palmarés de los cuatro pentacampeones del Tour: Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. Armstrong siempre infudió seguridad en carrera y más de una vez dio la impresión de correr protegido por los dioses. ¿Recuerdan cuando Beloki cayó descendiendo La Rochette y el norteamericano se salió de la carretera? Era el 14 de julio de 2003. Beloki estaba a sólo 40 segundos de Armstrong en la general y la carrera se presentaba más abierta que nunca. Beloki se pegó un morrazo de categoría, rompiéndose el fémur y la muñeca. Armstrong, en cambio, le esquivó, se salió de la carretera, bajó montaña a través haciendo ciclocross y volvió a la carretera milagrosamente. No quiero ni imaginar qué habrá sentido Joseba al ver a Lance atrapado en una vulgar montonera en una carrera modesta, rompiéndose la clavícula en un lance de fortuna tan común para los simples mortales que van en bici.

Màrius Serra. La Vanguardia. 30 de març de 2009.

diumenge, 29 de març de 2009

Col·loquial?

Fullejo el Diccionari del català col·loquial publicat per Enciclopèdia Catalana en associació amb el grup radiofònic Flaix de Miquel Calçada i Carles Cuní. Hi consten les solucions adoptades davant del micròfon pels locutors d’unes emissores adreçades als més joves. La bona notícia és que moltes de les solucions proposades funcionen. La dolenta és el punt de partida: es confirma que l’argot (jove) del català d’avui és l’espanyol. No un català empobrit o deteriorat, sinó l’espanyol directament. També hi ha una certa influència anglòfona, és clar, però el xàfec hispà és tan copiós que l’única solució sembla obrir el paraigua i trobar equivalències admissibles. Això és el que fan els autors del diccionari, compilat per Jaume Salvanyà i revisat per Carles Riera i Josep Ruaix. S’enfronten al cotarro, l’empollon, a l’igual, liar-la, agafar el tranquillo, un xupito o les xutxes, i proposen la tropa, el repel·lent, pots comptar, fer-la grossa, dominar, un didalet o les gominoles. És una tasca lloable, però alhora resulta descoratjador que un diccionari teòricament dedicat al català col·loquial sigui en realitat un diccionari bilingüe.

Màrius Serra. Avui. 28 de març de 2009.

dissabte, 28 de març de 2009

Pieces Of Cake

At the tail end of February I spoke in public at a political rally for the first time ever, despite belonging to that majority of citizens who wouldn't trust a politician any further than they could throw him or her. At the event in question, which took place at the Auditori in Barcelona, I had to present Oriol Junqueras, Esquerra Republicana de Catalunya's independent nominee for the European elections. In my defence, I could allege that Oriol is as smart as they come, honest as the day is long and talks only of things he knows about, qualities which would make him virtually unique among Euro MPs. What really decided me, though, was his insistence that my presentation be purely personal and apolitical. I duly steeled myself to face an audience I supposed to be similar to those I had addressed before - in libraries, secondary schools, bookshops and prisons - who expect to be galvanised into pricking up their ears by all the energy the speaker can muster. I hadn't realised that at a party rally, the crowd is already wide awake and 100% on your side: even my two-word opening greeting – 'bon vespre' - got clapped to bits. Talking to a politically motivated audience was so like falling off a log, I finally understood why politicians – spurred on by such sectarian goodwill – never failed to push for the maximum amount of easy applause by the tried-and-tested, equally easy ploy of slagging off rival parties. Thus generating those endless strings of tit-for-tat sound bites quoted daily in the dailies. Which guarantee the absence of any important issues whatsoever in party politics. Thus encouraging more and more people to ignore the ballot box. Which is why political parties are increasingly using non-card-carrying outsiders – like Oriol Junqueras – to restore their near-dead credibility. And why, presumably, these same outsiders prefer to be presented by other outsiders who (as in my case) are so credibly beyond the pale, they can't even vote.

Matthew Tree, Catalonia Today, Abril, 2009

Totes les bèsties de càrrega

Tal com s'ha pogut comprovar arran del desallotjament no-voluntari de mig centenar d'estudiants de l'edifici històric de la Universitat de Barcelona fa 9 dies, les batusses públiques solen tenir unes notables repercussions lèxiques en els butlletins dels mitjans de comunicació, els quals han tornat a filar ben prim a l'hora de fer servir les paraules 'violència' i 'violent'. Per exemple, tant segons els diaris barcelonins com TV3, el rector de la UB va cridar els Mossos d'Esquadra perquè els estudiants enclaustrats havien 'traspassat la línia vermella de la violència' (es tractava de dos incidents concrets) i s'havia d'evitar 'una escalada violenta'. La guerra urbana resultant protagonitzada per la policia autonòmica – durant la qual desenes d'estudiants i 31 periodistes i un nen de 10 anys hi van ser agredits o ferits – no era, però, gens violenta, si ens hem de fiar del llenguatge emprat pels periodistes del país, els quals ens han informat que la policia va carregar 'amb contundència' i 'va provocar lesions' però només en 'l'exercici de la seva feina'. Els estudiants, d'altra banda, sí que van protagonitzar uns 'enfrontaments violents'. Per casualitat, el dia següent l'Avui va publicar l'obituari d'un membre destacat de les Panteres Negres nord-americanes, un partit que en el seu dia havia organitzat patrulles pròpies al carrer per protegir la societat civil de la violència...de la policia. Potser aquesta és la solució sostenible que el senyor Saura tant necessita a tall de reposta als seus crítics nombrosíssims: uns voluntaris – una mena de Panteres Quadribarrades, si es vol - dedicats a la protecció dels ciutadans, cada vegada que els Mossos treballin amb aquella professionalitat (Saura dixit) tan innegablement contundent que ja és marca de la casa. Nostra.

Matthew Tree, Avui, 27/03/2009

dimecres, 25 de març de 2009

Sufijos móviles

Me informan de que, a partir de ya, puedo registrar un dominio de internet con el sufijo .tel, que permite crear una tarjeta de visita digital de forma rápida y sencilla. Naturalmente, la oferta viene acompañada de la clásica presión comercial: "apresúrese (afanyi's, leo en el correo de mi proveedor de dominios, que es valenciano y sólo se me dirige en catalán cuando quiere venderme algo) si quiere estar seguro de hallar disponible su nombre de dominio". Menudo engañabobos, pienso. Estoy hasta los puntocomes de tanta tontería con los dominios de internet. ¡Cómo añoro aquellos tiempos en los que las corporaciones pleiteaban por un quítame allá ese dominio! Todo parecía más claro. En el ámbito universitario reinaba Edu, en los gobiernos Gov, el general Mil en lo militar, el rey Org en lo asociativo, la dinastía Puntonet en lo neutral y en lo demás la república independiente del lucro presidida por el mítico Puntocom, que llegó a bautizar una sonada crisis en el índice Nasdaq. Luego estaban los Estados, con su cuota reglamentaria de pastel, y esos ejemplos deliciosos de homonimia sufí que generaban noticias más frescas que una ensalada de canónigos. Así fue como la comunidad internacional situó en el mapa a la remota nación de Tuvalu, que tuvo la fortuna ortográfica de recibir el sufijo Tv y sacó tajada de ello vendiendo dominios a canales de televisión de medio mundo. Siempre pensé que Andorra perdía una gran oportunidad al no vender su dominio Ad a las empresas publicitarias anglófonas, aprovechando que ad es anuncio en inglés. Demasiado tarde. Esa fase ya pasó. En poco tiempo, el ordenado mundo de los sufijos se ha liberado de todos los corsés. Parafraseando a Lluís Llach, la comunidad internauta se ha unido a un coro que canta: "cal que neixin sufixos a cada instant!".

Cuando, en 1999, quise registrar un dominio para el país virtual de Verbalia que acababa de crear no me autorizaron a usar ningún sufijo estatal. Debía presentar documentación que acreditase su existencia. Como, de hecho, en mi país las acreditaciones estaban rigurosamente prohibidas, desistí y opté por lanzarme al denigrado mundo de lo comercial. Al poco, un amigo artista me convenció de que las Puntocom iban a dominar el mundo, de modo que su sufijo adquiriría unas connotaciones perniciosas y, en todo caso, alejadas de las actividades de un escritor. De ahí que, al querer registrar un dominio profesional asociado a mi nombre, opté por un sufijo que acababa de aparecer y que me pareció tan neutro como adecuado: .info. Poco después, la curiosa comunidad cultural a la que tengo a bien pertenecer, universalizó su famoso hecho diferencial y propició el primer sufijo asociado a una cultura. Me lo vendieron como un verdadero privilegio, porque los escritores pudimos añadirnos el sufijo .cat desde el primer momento. Pues vale, mi mariusserra se asoció indistintamente a .info y a .cat. Prescindí olímpicamente de reservar los otros sufijos que me ofrecían: ni Biz ni Name ni Pro. Hace poco, me informaron de que un pintor homónimo que hasta aquel momento había firmado Mario Serra, acababa de registrar el dominio mariusserra.com. No sé si también corregirá la firma en los cuadros, pero ahora en la red ya firma Marius (sin acento, hasta hoy) y se presenta como pintor, ilustrador, fotógrafo y publicista. Desde aquí saludo a mi tocayo y le invito encarecidamente a pagar la pasta que cuesta registrar el mariusserra.tel. Según me informan, "los dominios .tel son perfectos para quienes necesiten ser localizados de una forma fácil y rápida".

Màrius Serra. La Vanguardia. 26 de març de 2009

Free of COPE

A Madrid ha sorgit un moviment de taxistes que es declaren en contra de la COPE. Porta per nom Free of COPE Taxi Clú (clú com carné i chalé). Es veu que aplega uns quants taxistes que aspiren a combatre l’estereotip clàssic del taxista. Pel que dedueixo, els seus integrants no es deuen permetre l’habitual “Jo això ho acabava en quatre dies”, tant referit a ETA com a l’atur, la immigració il·legal i, si molt convé, la febre equina. Res, doncs, de “Tots els polítics són uns xoriços” i “Perquè Espanya és el país de l’enveja” (“Vostè no sap com està Finlàndia”, els replico jo). Tampoc no deuen recórrer a aquell argument, quan els contradius, que t’etziben per sorpresa: “Sàpiga que jo sóc un notari de l’asfalt”, com si aquestes oposicions al quitrà els donés més autoritat.
El dimecres 11 de març, els membres de Free of COPE Taxi Clú es van citar amb aquesta consigna misteriosa –tradueixo-: “Reunió de comandos Free of COPE. Lloc: el de sempre. Hora: la de sempre. Punts a tractar: resistència i estratègia”. Tenia intenció d’acudir-hi com a observador, però amb aquestes coordenades hauria acabat a Chicote –resistència a partir del quart còctel, estratègia per arribar a l’hotel sense anar per terra-. Fan bé d’actuar sota un secretisme estricte, sempre s’hi podrien colar taxistes delators, espies, revisionistes. Per aquesta raó actuen com guerrillers, inspirant-se en els partisans iugoslaus. Desconec si a Barcelona opera un moviment semblant. Em guardaran de mentir, però diria que en aquesta ciutat és menys corrent que els taxistes escoltin la COPE. Fins i tot de vegades he de demanar que la posin. No sempre me’n surto i em veig forçat a escoltar Catalunya Música, amb aquells locutors hipotensos.

No em fa perdre la son que molts o uns quants taxistes sentin o no la COPE –per a ells van el pollastre i César Vidal-. Allò que més m’agrada de Free of COPE és la lluita dels integrants d’un col·lectiu per combatre l’estereotip que pesa damunt seu. No és freqüent que els banquers lluitin contra l’estereotip de l’avarícia i els guanys astronòmics a costa dels seus clients. Ni els directors de cinema contra l’egolatria. Ni els homosexuals contra els tòpics gais. Ni els barcelonins contra l’embadocament per l’Empordà. Que uns taxistes combatin el seu estereotip –cada dia més irreal- els converteix en autèntics herois del nostre temps. Friso per anar a Madrid, encotxar-me en un taxi d’aquests i que el taxista em deixi anar: “¿Qué quiere que le diga? Es una lástima que Cataluña no sea independiente, porque tendría su aquel”.

Enric Gomà, Avui, 25 de març de 2009.

dimarts, 24 de març de 2009

Llevar una doble vida

Un amigo se apuntó al Facebook bajo pseudónimo. Le dio por publicar una foto enigmática, falsificó todos sus datos y se dispuso a verlas venir. Al cabo de pocas semanas ha dado de baja a su sosias y se ha vuelto a apuntar, pero esta vez con su nombre real y dando la cara. Estaba harto de los mensajes aclaratorios del tipo "en realidad soy tal, pero aquí en Facebook me hago llamar cual" que se veía obligado a enviar cuando sus conocidos le respondían preguntándole que quién era. Si no se identificaba, muchos le rechazaban, con lo que su capacidad de interacción y chismorreo disminuía. En todo caso, sentía claramente que su impostura le daba más quebraderos de cabeza que alegrías. De modo que al final ha archivado la máscara y ha dado la cara, lo que me suscita unas cuantas preguntas. ¿Qué ha sucedido con Second Life, ese boom que iba a ser la mutación global de la red y que hoy está en franca recesión? ¿En qué han quedado todos aquellos pronósticos que prácticamente veían ese extraño mundo paralelo como el embrión de un nuevo ser que tal vez ya no se llamaría internet? Recuerden que se nos informaba constantemente del dinero invertido por las empresas más variopintas en ese edén digital donde todo era virtual excepto el dinero. Los bancos (ay) abrían sedes allí, las inmobiliarias (ay, ay) ponían a la venta solares susceptibles de ser medidos en píxeles y los políticos (ay, ay, ay) incluso convocaban mítines en Second Life. Mariano Rajoy llegó a apadrinar la palabra avatar en una convocatoria de la Escuela de Letras, seguramente engañado por algún asesor. Los avatares, otrora encarnaciones de Visnú u otros dioses indios, designan en Second Life a los personajes que se construyen los internautas para que les representen. Queda claro que la presunta fiesta de la segunda vida acabó cuando muchos se dieron cuenta de lo desaprovechada que tenían la primera.

El péndulo ha rebasado a toda velocidad la zona central y ahora se acerca al otro extremo de su órbita. La alegría con la que el personal gestiona su intimidad en la red es espeluznante. La era digital alienta la grafomanía de lo superfluo. Junto a los autores de blogs más o menos prolijos, prolifera un cierto tipo de usuario que se dedica a poblar su muro (en lenguaje Facebook) con comentarios dignos de una película con audiodescripción para ciegos. Es frecuente hallar frases del tipo "a punto de irme a la cama" o "pensando si me hago un arroz", que responderían al "¿qué estás haciendo?" inicial que Facebook acaba de modificar por un más neutro "escribe algo", con no sé qué secreta intención. La redundancia descriptiva es uno de los vicios más nefandos que promueven los gadgets tecnológicos con los que gestionamos ese pleonasmo llamado "tiempo real". El teléfono móvil abrió la puerta a esa innecesaria retransmisión de nuestros actos. Sin que nadie nos lo pida, soltamos: "estoy comprando en el súper", "conduciendo con el manos libres" o "paseando con fulano". Actuamos como si en realidad lo único que nos interesara de nuestros actos fuera poderlos contar, dejando constancia de ellos por todos los medios a nuestro alcance: facebook, myspace, twitter... Los que nos dedicamos a contar historias sabemos de la importancia de los silencios, las elipsis, los descartes propios de la reescritura. No hay historia peor contada que una historia sobreexplicada, si el narrador nos satura con una lluvia indiscriminada de detalles. Tan importante es lo que se cuenta como lo que no se cuenta. ¿Lo habrá olvidado nuestra clase política?

Màrius Serra. La Vanguardia. 24 de març de 2009.

dilluns, 23 de març de 2009

A favor de Johnny Marr

Steven Patrick Morrissey, més conegut com a Morrissey, complirà 50 anys al maig i potser per celebrar-ho acaba de treure disc, Years of Refusal. Morrissey apareix a la portada amb un nadó a coll i una mirada desafiadora. Bé. Em temo que aquest serà un article a contrapèl. La qüestió és que he escoltat l’àlbum en aquest invent anomenat Spotify i m’avorreix. En la majoria de cançons, la seva veu queda difuminada per uns ritmes anodins i repetitius, que es perden en estridències per dissimular l’escassetat d’idees. Només en salvaria un parell de cançons, When I last spoke to Carol i Sorry doesn’t Help, i totes dues em semblen pàl·lids records del primer Morrissey. Els que vam créixer escoltant The Smiths vam haver de fer un exercici de reciclatge quan el grup es va separar. En els seus dos primers discos, Morrissey ens ho va posar fàcil perquè va apostar per la continuïtat. Els arranjaments de Vini Reilly s’adaptaven màgicament a la seva veu. A poc a poc, va marxar per altres camins...

En general, quan una parella se separa, els seus amics han d’escollir quina de les dues amistats seguirà conservant. Amb els anys he comprès que jo vaig escollir el guitarrista Johnny Marr. Per això ara, quan només es parla de Morrissey, volia reivindicar-lo, i no només perquè segueixi escoltant sovint Oscillate Wildly, l’única cançó de The Smiths que era instrumental. Des que va deixar el grup, Johnny Marr ha col·laborat en desenes de projectes com a músic d’estudi i ha creat alguns grups. Electronic va tenir el seu moment i tres bons discos. Potser Johnny Marr & The Healers no passarà a la història, però un sempre troba el seu segell en el que fa. Aquells arranjaments cristal·lins de guitarra li donen un estil propi. A més, és un artista versàtil i ha col·laborat amb gent tan diversa –gairebé antagònica– com The The, Pet Shop Boys, Bryan Ferry, Kirsty McCall, Neil Finn o Beth Orton, amb aquella meravella anomenada Concrete Sky. A diferència de Morrissey, que busca estructures musicals que s’adaptin a la seva veu, Johnny Marr presta la seva guitarra a qui li agrada i el redefineix. El mou la curiositat, la novetat, com mostren els seus últims treballs amb The Cribs o Modest Mouse. La seva música va per davant de l’edat. I em sembla que no hi ha cap elogi millor.

Jordi Puntí, El Periódico, 21 de març de 2009.

Aquí el vídeo de Concrete Sky, de Beth Orton, cançó escrita per Johnny Marr, i on ell mateix fa veus.

Una solitud massa dolorosa

Un dels motors de la ficció és la curiositat. En un primer nivell, el lector sempre llegeix per saber què passarà després, i després, i després, de manera que un artifici per lligar-lo és crear de bon principi una intriga. A Retorn a Brideshead, d’Evelyn Waugh, per exemple, un soldat que es troba enmig d’una operació militar, durant la guerra, va a parar a una mansió al camp. La visió d’aquell lloc on de jove havia sigut feliç, i que va definir-lo com a persona, li activa el record en forma de novel·la. A La dona del migdia, de Julia Franck (Berlín, 1970), aquest ganxo inicial és un pròleg prou atractiu i dramàtic per subjugar tota la novel·la. Som en algun punt del nord d’Alemanya el 1945, just quan ja és clar que els Aliats guanyaran la guerra. L’exèrcit rus controla aquella part del país. Una mare i un fill malviuen en una casa. La mare treballa en un hospital i més d’un cop és violada pels soldats russos. Mare i fill fugen en un tren que els porta a Berlín, però han de baixar-ne al cap d’unes hores en una estació perduda. Mentre esperen no saben què, la mare el deixa sol. “Torno de seguida, espera’t aquí”, li diu, però ja no torna mai més.

El tronc del llibre és un flash-back per explicar-nos la vida d’Helene, la mare, fins que arriba al moment de l’abandó. La novel·la es divideix en tres parts. La primera reconstrueix la infantesa d’Helene i la seva germana gran Martha en una família burgesa de poble. El pare és un impressor de renom i la mare és una jueva excèntrica, mig embogida, que menysprea la filla petita. El pare va a la guerra i en torna mutilat. El negoci, mentrestant, està en crisi. A la segona part, Martha i Helene se’n van a Berlín a viure amb una tia adinerada. Són els feliços anys vint, l’era del jazz i la cocaïna, les festes fins a la matinada. Mentre Martha prefereix la vida dissipada, Helene s’enamora d’un estudiant de lletres. La tercera part s’inicia amb un revés vital que la lliura a un home despòtic, afiliat al partit nazi. Ella li dóna un fill --el nen del principi-- i aquest fet la lliura de morir com a jueva que és. La guerra destrueix la vida familiar i aboca Helene a una situació desesperada. Tornem on érem al principi, amb el nen abandonat, i un epíleg final que vol posar les coses a lloc.

Amb La dona del migdia, Julia Franck va guanyar el Deutsche Preis. La seva visió panoràmica d’una Alemanya contradictòria ha fet que la comparin amb Günter Grass. Res a veure. Grass utilitza l’humor i la ironia com a elements corrosius, mentre que Franck és sempre massa seriosa. La seva prosa és d’alè llarg i trena molt bé històries i arguments. Les escenes corals i la descripció d’ambients és bona, així com els moments íntims i carnals, però la història d’amor resulta massa tòpica. A estones, sobretot a la tercera part, l’escriptura es torna cansada i morosa. Els elements històrics, que pauten el fons moral de la narració, s’introdueixen amb subtilitat. Julia Franck escriu com la nena més llesta de la classe, és aplicada i es fa llegir, però a la seva prosa li falta lleugeresa. Si cal buscar hereus de Günter Grass, llavors potser caldria traduir a Katja Lange-Müller, finalista al mateix premi amb Bose Schäffe (Ovelles dolentes).

Jordi Puntí, ressenya de La dona del migdia, de Julia Franck (Edicions 62), publicada a El Periódico, 18 de març de 2009.

Un home i un cable

L’entrega dels Oscars, setmanes enrere, va ser una de les més sòbries dels últims anys. El presentador va ballar, va cantar i va deixar un parell de bons acudits. Els guanyadors van ser moderats i hi va haver poques escenes emotives. Pot ser que Slumdog Millionaire s’emportés tota l’atenció, però la cerimònia va tenir un estrany moment de bogeria. S’entregava el premi al millor documental i el va guanyar la pel·lícula Man on Wire, la producció britànica dirigida per James Marsh i que en els pròxims dies s’estrena a Espanya. El director va pujar a l’escenari i va fer el seu discurs, i llavors va aparèixer el protagonista –un senyor eixerit anomenat Philippe Petit– i va dir el següent: «El discurs més curt de la història dels Oscars: ‘¡Sí!’». Acte seguit, en 20 segons, va donar les gràcies, va fer un truc de màgia amb una moneda regalada per Werner Herzog i va realitzar malabarismes amb l’estatueta dels Oscars. Així és Philippe Petit, un sac de nervis apassionat i sense control, com deuen saber els que han vist el documental.

Man on Wire explica la història d’un somni delirant. A finals dels seixanta, encara adolescent, Philippe Petit ja era un expert funambulista. Llavors va llegir una notícia que parlava de la construcció a Nova York de dues torres altíssimes, el World Trade Center. «Un dia», va pensar en aquell moment epifànic, «penjaré un cable entre totes dues torres i el traspassaré». Van passar els anys. Les torres creixien. Van ser inaugurades. Mesos més tard, després d’enredar diversos amics i preparar-ho llargament, Petit va fer realitat el seu somni. Tot i que abans ja havia deixat altres proeses similars, com travessar les torres de Notre Dame de París, la travessia de les Torres Bessones el va portar a la portada del New York Times. Les imatges que ofereix la pel·lícula són impressionants. Fins que la policia va aconseguir fer-lo baixar d’allà, Philippe Petit va passar 45 minuts a l’aire, caminant i fins i tot ajaient-se en aquell cable penjat a més de 300 metres de terra. El film, que parteix del fantàstic llibre que ell mateix va publicar fa anys, Alcanzar las nubes (Alpha Decay), detalla cada pas d’aquella bogeria a través de la personalitat egòlatra, captivadora i fascinant d’aquell home genial. Veient-lo allà dalt, ballant en l’aire, t’adones que el que va fer era pura poesia.

Jordi Puntí, El Periódico, 14 de març de 2009

http://www.youtube.com/watch?v=EIawNRm9NWM

diumenge, 22 de març de 2009

Bajanada estupenda

Burro, el que es diu burro, a la tele jo gairebé només conec “Samantha ups!”, dins de “3XL.cat”, al K3 –que és el 33 quan els nens encara estan desperts i fan aquelles preguntes tan incòmodes sobre la procreació i el finançament il·legal dels partits polítics-. “Samantha ups!” ni pretén educar, ni difondre valors, ni crear opinió, ni aportar una mirada incisiva sobre la cultura occidental. Ni és avantguardista ni convencional. Parlant clar, és una bajanada com una casa Batlló, tal com vaig sentir una vegada. Davant d’això, lluny de menysprear-ho, sàpiguen que m’estic traient el barret (en ocasions com aquesta, escric amb un xamberg). Aquest petit dramàtic (paraula ben singular per designar una comèdia), de només cinc minuts, el protagonitzen dues amigues, la Samantha i la Chantal, encarnades per dos actors francesos vestits de dona, amb unes pil·lositats que serien l’enveja del comte Guifré. Haig d’aclarir que no aguanto els actors còmics transvestits. Des de Jack Lemmon i Tony Curtis a “Ningú no és perfecte” fins a Los Morancos. Dels primers, m’estimo més Jack Lemmon disfressat d’home anodí a “L’apartament”. De Los Morancos, no m’imagino en quina situació els podria preferir (en una illa deserta? En un desastre nuclear?). Però l’humor absurd de “Samantha ups!” em fa passar per alt aquest detall enutjós. No sempre em diverteix, però sovint em sorprèn. La Samantha és atrevida, esbojarrada i aspira a conquerir el títol de Miss França –en els nostres paràmetres, seria sobiranista-, mentre que la Chantal és pràctica i toca de peus a terra –més aviat d’Unió Democràtica-. Juntes, són capaces de tot –una al·lusió subtil a un front nacionalista?-. Tant en una classe d’aeròbic com regant hortènsies. Obsessives, capritxoses i vulgars, decididament representen un pas endavant en la història gloriosa de la tonteria.

Enric Gomà, Time Out, 26 de març de 2009.

¿Educas? ¡Sacude!

Este fin de semana Torredembarra ha sido la capital mundial de la simetría, al acoger el I Congreso Palindrómico Internacional. Una veintena de palindromistas han declamado frases como los ya clásicos Dábale arroz a la zorra el abad, A Gavà la gent nega la vaga o Català a l'atac. Las frases capicúa constituyen la joya de la corona en el reino de la ludolingüística. Los ingleses incluso sostienen que las primeras palabras del ser humano fueron palindrómicas. Concretamente, un cortés Madam, I'm Adam en pleno paraíso (ya anglófono, por lo visto). Naturalmente, la dama estuvo a la altura, porque dijo llamarse Eve, aunque bien hubiera podido ser Hannah (o Sara Baras). Este fin de semana en el Casal Municipal de Torredembarra no hubo palindromistas ingleses, pero sí estuvieron la chilena Sylvia Tichauer, el canario Salvador Jover, el vasco Markos Gimeno, los castellanos Alberto y María José Abia y una docena de palindromistas catalanes, encabezados por el organizador Josep Maria Albaigès. Las sesiones fueron largas, multilingües y variadas. La declamación de palíndromos convivió con comunicaciones teóricas sobre el arte de componer o valorar estos textos de escritura tan (es)forzada. También hubo una lúcida (y lucida) presentación del libro Sé verla al revéS (Antología de autores del Club Palindrómico Internacional), por parte de sus autores Jesús Lladó y Pere Ruiz. Es un libro excelente, que recoge la obra palindrómica de más de veinte autores en media docena de lenguas, pero se ha publicado en México y sólo está disponible en la red: www.albaiges.com/cpi/dadevonovedad.htm. Sé verla al revéS recoge la tradición que, en media docena de lenguas y con el catalán como eje central, emana del boletín del CPI, Semagames, cuyo último número (marzo 2009) es ya el 82.

Durante años, Semagames se editó desde Vilallonga del Camp. En casa del añorado Ramon Giné -Cita'm, Giné enigmàtic, le dedicó su amigo Lladó- se celebraron todo tipo de encuentros que siempre culminaban con una calçotada capicúa. Cuando, en 1991, publiqué mi primer libro sobre ludolingüística incluí noticias y ejemplos de la incipiente tradición palindrómica de Semagames y empezaron a visitarle periodistas, poetas y artistas. Josep Massot e Ignacio Martínez de Pisón publicaron palíndromos suyos en La Vanguardia y Giné acudió a no pocos programas de radio y televisión. Con los años, por su acogedora casa de Vilallonga del Camp pasarían desde el secretario del Oplepo italiano, Rafaelle Aragona, a los colegas de Albaigès en el club de cerebros privilegiados Mensa, pasando por el grandísimo Pau Riba, el artista brasileño Rodolfo Franco o el poeta italiano Paolo Albani. Los palíndromos refulgen y seducen, pero a la vez también pueden provocar rechazo por su tendencia a la violencia sintáctica. Existen poemas palindrómicos de gran belleza. El escritor gallego Gonzalo Navaza tiene un poemario precioso titulado A torre da derrota (Xerais) y el mismo Pere Ruiz trabaja en la llamada poesía retrógrada explorando diversas formas estróficas. El futuro creativo pasa por la poesía, pero también por el mundo del cómic (como las exitosas viñetas de Jon Agee, iniciadas con Go hang a salami! I'm a lasagna hog!) o la compilación dadapédica (como en la enciclopedia palindrómica de Michael Donner I love me, vol I). Repasando los muchos palíndromos que el gran Juan Filloy (el centenario escritor argentino que vivió tres siglos) incluye en su libro Karcino, doy con uno que resulta inquietantemente actual en el ámbito universitario: ¿Educas? ¡Sacude!

Màrius Serra. La Vanguardia. 23 de març de 2009.

Pudor de cremat

A Londres s'està parlant força d'una exposició inaugurada aquesta setmana al museu Wallace, dels objectes de valor que els jueus europeus perseguits durant la Pesta Negra (1347-1351) van amagar abans de fugir del pogrom de torn. La peça estrella és un flascó de perfum, descobert a Erfurt, Alemanya, el 1998: quan se'n va treure el tap, encara desprenia la fragància preferida de la seva propietària, una jueva assassinada fa uns 650 anys. Es veu que a l'acte l'empresa francesa L'Oréal es va oferir per fer-ne una anàlisi exhaustiva, de franc. Tanta generositat resulta sorprenent per als que sabem com la mateixa empresa les gasta amb una jueva ben viva: la Monica Waitzfelder, la casa familiar de la qual a Karlsruhe, Alemanya, va ser confiscada pels nazis i venuda a L'Oréal Deutschland el 1938 (els propietaris legítims -els avis d'ella- van morir a Auschwitz). Durant dècades, aquesta multinacional ha fet un fotimer de tripijocs per evitar pagar cap indemnització. Tal com la Waitzfelder explica al seu llibre sobre el cas -L'Oréal ha pris ma maison (2004)-, el fundador de la multinacional, Eugène Schueller, no només va finançar l'escamot antisemita francès La Cagoule, que va fer volar set sinagogues parisenques el 1941, sinó que va permetre que la seva filla Liliane (avui, la dona més rica del món) es casés amb un periodista prohitlerià, André Bettencourt, els articles del qual a la premsa col·laboracionista exhortaven a l'exterminació dels jueus. Amb una trajectòria així, es pot entendre que L'Oréal sigui capaç de menysprear tant la Monica Weitzfelder com la memòria de la seva família gasejada i alhora que provi d'ocultar-ho tot plegat, aprofitant-se d'oportunitats publicitàries, com ara el flascó medieval abans esmentat, per crear una convenient cortina de perfum.

Matthew Tree, Avui, 20/03/2009

dissabte, 21 de març de 2009

Blocs?

Un dels capítols del recent Compendi de normes d’estil (manual per a redactors i correctors) de Ramon Sangles, editat per Llengua Nacional, ja paga amb el títol: “Decididament blog i no bloc”. Sanglas remet als treballs del lingüista Gabriel Bibiloni per carregar contra la decisió del Termcat d’adoptar bloc (i blocaire) en comptes de blog (i bloguista o bloguer o blogaire) per referir-se als quaderns digitals. El Termcat regenta la sala d’espera al diccionari normatiu. I és aquí on, ara per ara, reposa aquest polèmic nou ús de bloc que provoca la divisió entre els internautes catalans. Bibiloni abandera la fidelitat al terme original anglès blog, abreviatura de web-log (quadern de bitàcola a la xarxa). Hi juga a favor que arreu ja en diguin blog, i que la terminació –g no ens sigui aliena, com ho demostren el pacient pedagog, el filòleg saberut o un pobre nàufrag com jo. El debat entre la particularitat i la generalitat és bizantí. Jo em decanto clarament per dir-ne blog, però constato una paradoxa: els qui advoquen per blog han introduït a la blogosfera catalana el que els experts en la qüestió basca anomenen la política de blocs.

Màrius Serra. Avui. 21 de març de 2009.

dimecres, 18 de març de 2009

Con un par (y un mar)

Hoy, glorioso día del padre según los centros comerciales, sale a la venta un libro de viajes impactante: El món sobre rodes, de Albert Casals, un chaval que empezó a viajar solo por el mundo cuando tenía catorce años. Casals sufrió una leucemia de niño y esa putada le sentó para siempre en una silla de ruedas. Tal vez le habrán visto en algún reportaje televisivo, porque el chaval es un campeón de la acrobacia. Lleva el pelo azul y no se arredra ante obstáculo alguno. Podría rodar anuncios para concienciar a esos simpáticos conductores que pueblan las aceras con sus vehículos, porque Albert es capaz de subir todo tipo de escaleras y auparse a lugares aparentemente inaccesibles. En su libro podemos seguirle en cuatro grandes viajes por Europa y Asia, desde Italia hasta el Japón. Ahora acaba de volver de Iberoamérica. Sus viajes son el colmo del low cost. Albert logra comer, dormir y desplazarse casi gratuitamente en todas estas circunstancias, a partir de la interacción con la gente y de un espíritu aventurero que ríete tú de Bruce Chatwin. En general, sus periplos serían la envidia de cualquier mochilero cachas. Pero es que Albert hace todo eso desde los catorce años y en su silla de ruedas. Verle, oirle y leerle es un festival. Albert es diferente. Su sonrisa permanente invita a rescatar adjetivos de otros tiempos: ¿pertinaz, imperecedera? Ha aprendido a sacar tajada de su situación, y eso le convierte en un pícaro contemporáneo cuyo único señor es su libertad. ¿Se imaginan a un lazarillo sin ciego? Pues ese es Albert. Su libro es muy interesante, pero ya me disculpará el autor si hoy, día oficial de lo paterno, destaco el único capítulo que no ha escrito él.

Les invito a leer el breve texto que Àlex y Mont, sus padres, insertan al final de El món sobre rodes. Un texto que da respuesta a la pregunta del siglo que le hacen a Albert cuando explica que viaja solo: “I els teus pares et deixen???!!!” Àlex y Mont cuentan de un modo sucinto el difícil esfuerzo de “no ayudarle”. Es decir, de no ponerle las cosas fáciles para que él las supere por sí mismo. Son dos páginas que narran con naturalidad el proceso de monitorizar el despegue (que no el desapego) de su hijo. Desde el primer día que le animan a ir a la escuela en solitario y luego se quedan en casa pensando que “assegut a la cadira fa poc més d’un metre, els cotxes no el veuran i l’atropellaran”. O cuando se muerden la lengua cada vez que la razón les empujaría a consolarlo porque alguien en silla de ruedas no puede hacer esto o aquello. O cuando transitan por la cuerda floja del amor como funambulistas para que su hijo no confunda jamás este distanciamiento estratégico con la displicencia paterna. La culminación de esa bella posición teórica de dejar madurar a los hijos es el viaje. Un buen día, Albert les dice que su gran pasión es viajar. Glups. Pues bien, Àlex y Mont le organizan una especie de cursillo intensivo para viajeros de alcance progresivo: hacer una mochila, montar una tienda, ir un bus solo por Barcelona, acampar un día en el Montseny, ir un fin de semana a Valladolid en tren... El primer viaje al extranjero lo hacen juntos, pero los padres ya sólo actúan de acompañantes. Pillan trenes, autobuses, barcos, le observan mientras supera las barreras arquitectónicas. Hasta que llega el día de dejarlo volar con las únicas indicaciones de “uns principis pedagògics, filosòfics i ètics (afegint-hi l’eficaç sentit comú)”. Sí, sí, eso mismo que tantos padres que hoy recibirán su regalito de sus hijos ultracapacitados no son capaces de hacer. Ahí es nada. Todo.

Màrius Serra. La Vanguardia. 19 de març de 2009.

El toro per les banyes

En un dels últims “El perquè de tot plegat”, la tertúlia de “El món a RAC1”, Lluís Foix es queixava que uns gamberros havien abatut el toro d’Osborne del Bruc, l’últim que quedava a Catalunya. Antonio Franco li recomanava que no s’hi posés pedres al fetge, perquè tard o d’hora el redreçarien de nou. Per, al cap d’un temps, tornar-lo a tirar a terra. Ja l’han abatut quatre vegades. Passats uns dies, el senyor Joan M. Pujadas recordava, en una carta al director d’aquest diari, que tot va partir del govern de Felipe González, quan el 1994 va decidir retirar la publicitat de les carreteres perquè distreia els conductors. Però després de moltes protestes de comunitats autònomes –Andalusia, que en té 23-, municipis, associacions i intel·lectuals, es va optar per mantenir el toro. Pujadas precisa que Alfonso Guerra va declarar: “El toro de Osborne forma parte del paisaje nacional”. Per desgràcia, els camions de Xocolates Torras enfilats en columnes de terra sembla que no pertanyien al paisatge nacional i els van retirar. Si mai m’estimbo, no em faria res dedicar els últims pensaments a les xocolates Torras i estalviar-me així veure la pel·lícula de la meva vida, no voldria reviure quan em van expulsar de l’agrupament escolta.
El sector espanyolista ha inclòs el toro d’Osborne a la seva bandera. Confio no trobar-me mai la xaronada d’una bandera catalana amb el burro nostrat. Nou de cada deu cardiòlegs ho desaconsellen. Com que l’espanyolisme més tronat se l’ha fet seu, l’independentisme tarambana es dedica a abatre el toro amb una dedicació digna de millor causa. Em pregunto què vindrà després: les majòliques de Nitrato de Chile, si els nostàlgics de Pinochet se l’apropiessin, com argumentava Manuel Cuyàs, un altre tertulià? Els anuncis de Norit, en el cas que el Ku Klux Klan l’agafés com a símbol perquè ho entengués com una exaltació de la raça ovina blanca? No se m’acut quin moviment odiós podria prendre com a emblemàtica la nena dels tints Iberia: una associació en defensa de la pedofília? Potser s’estimarien més els barrufets. Només faltaria que el Grapo prengués com a distintiu el llangardaix -o salamandra- del Parc Güell. Ja hi veig una manifestació en contra de la violència, tothom amb escarpa i martell. I ETA, l’escut de El Rey de la Gamba –una reivindicació del marisc d’Euskal Herria-, condemnant així l’únic escut heràldic que em desperta simpaties. Però, en canvi, no m’hauria semblat malament que els negacionistes de l’Holocaust haguessin pres com a emblema el Naranjito.

Enric Gomà, Avui, 18 de març de 2009.

dilluns, 16 de març de 2009

Dios existe en Spamalot

En general, prefiero a la gente que habla en prosa y sin cantar, aunque la esencia de la creatividad siempre será poética. Por eso, me turba la gran cantidad de teatro musical que puebla nuestra cartelera y más túrbame aún la cantidad de público que atrae. Público que, en muchas ocasiones, no pisaría un teatro ni por asomo sin el reclamo de las coreografías. Supongo que mi aversión por este tipo de teatro tiene su origen en las veladas que, durante la infancia, viví en el teatro de los Salesianos de Horta, ante casi un millar de butacas. Como yo estudiaba piano, participé en tantos números musicales que ya cubrí el cupo. Por eso, me desespero cuando unos actores que hasta aquel momento habían estado hablando en prosa con normalidad arrancan a cantar con una orquesta invisible de fondo. Hace años leí que en un país oriental, diría que en Corea, exhibían las películas del género sin los números musicales, de modo que West Side Story duraba media horita. Me entusiasmó la idea, pero veo que no ha prosperado. En el teatro la cuestión toma otro cariz. Entre otras cosas, porque los músicos están ahí, en el foso, y no te extraña tanto cuando oyes que se ponen a tocar. Si, además, el musical es capaz de reirse de sus propias convenciones, la cosa ya cambia.

Esta semana he visto, ya en régimen de "últimas semanas", el Spamalot de los Monty Python que el Tricicle ha montado en el Paral·lel. No hacía falta ser pythoniso para pronosticar que incluso los escépticos más recalcitrantes del género íbamos a pasárnoslo en grande. El espíritu gamberro de los autores, tamizado por los códigos del género, hacía presagiar momentos gloriosos. Y sí. The bright side of life se apodera del escenario desde el primer momento en el que aparece Jordi Bosch encarnando a un rey Arturo enorme. Ni todos los árboles del reino lograrían ocultar la vis cómica de Bosch, cuya asociación con la Dama del Lago Marta Ribera depara grandes momentos. Cuando la Dama ejerce de diva despechada toda la platea sin excepción se queda pendiente de su despecho, y ese metagag llega hasta el momento postrero del saludo, cuando toda la compañía ya se halla en pleno baño de masas y Arturo/Bosch se percata de la ausencia de la Dama/Ribera. El montaje del Tricicle es el primero de Spamalot en lengua no inglesa y, lógicamente, está milimetrado, como corresponde. Sin embargo, cada día puede cambiar. Eso lo dicen siempre los actores de su oficio, y resulta un comentario aceptado pero casi esotérico, y en todo caso muy difícil de comprobar. Excepto en los musicales. Me fascina que una de las convenciones del género más consolidadas sea que el público no sólo aplaude al final de la obra, sino que suele hacerlo tras cada número musical. Aquí, la cintura de los actores es imprescindible, puesto que deben ser capaces de calcular el instante exacto para reprender la obra sin que sus palabras queden sepultadas por los aplausos ni se produzcan incómodos silencios.

Jordi Bosch y sus compañeros de reparto demuestran tener el buen oído de los mejores actores cómicos, que conviven con las risotadas o gemidos de placer de sus públicos. Pero el aplauso más largo en cada función no es para ningún número musical. Es para la voz de Dios, de quien sólo vemos los pies de barro, que se despide de los personajes, y del público, hablando en prosa, con un "adiós, es decir a mí" en la voz de Pepe Rubianes que tiene muchos números para ser su epitafio popular igual como "disculpen que no me levante" lo es de Groucho Marx.

Màrius Serra. La Vanguardia. 17 de març de 2009.

Tapisseria cultural

Quan la cultura s’embolica amb cel·lofana, sembla una panera de Nadal. Encara que els continguts siguin suculents, amb l’eterna pinya americana, el torró d’Agramunt i una capsa de neules de Montblanc. Gairebé mai no duen, com abans, un pot de bicarbonat. Les teles hi tenen una tendència marcada, a servir la cultura amb distinció, sensibilitat i un toc delicat d’avantguarda, tractant-nos com escolars obedients. O com espectadors de la cadena Arte –una humiliació com una altra-. Sovint el programa cultural és un gueto selecte, on els autors es converteixen en creadors; una novel·la, en una proposta cultural; Gaudí, en el genial arquitecte; unes muntanyes russes de festa major, en una aposta pel risc i el vertigen. Fins i tot el circ –que és pols, serradures i nens marranejant-, es guarneix amb una aurèola de respectabilitat. Tot allò que havia aconseguit una certa vitalitat i sorpresa, s’encapsula en un to càlid i proper, sense espines, de consultori sentimental. Una simple historieta còmica –com “Anacleto, agente secreto”- adquireix un aire untuós i solemne. Perquè els tebeos també són cultura –ho va dir Eco i ho repeteixen els quiosquers-, en un intent desesperat per redimir-los de la diversió senzilla. A molts espectadors no els sobten gaire, aquests honors funeraris, perquè així és com ells entenen la cultura: un panteó monumental, amb prospectes per identificar les tombes principals. I bona part dels autors també s'hi senten còmodes, amb la complaença i els arpegis de lira. Un parnàs a mida, aliè a la confusió i el soroll del món real, que sempre és vulgar i contradictori – perquè, com vaig sentir un dia i encara no me n’he refet, “Nosaltres no som gent”-. Una cultura endreçada i polida, amb brigades d’estudiosos armats amb escuma seca Hurra. Els macassars, a joc. Els estampats, preciosos.

Enric Gomà, Time Out, 19 de març de 2009

diumenge, 15 de març de 2009

San Cucufate los desate

Ayer terminó la Setmana del Llibre en Català, que por primera vez no se ha celebrado en Barcelona ni ha contado con el apoyo de los libreros. Sant Cugat ha liderado la Setmana situando diversas carpas en los aledaños del monasterio. La organización ha conseguido montar un programa de actos digno y concurrido, enhorabuena, pero ahora deberá reflexionar sobre el incierto futuro de la Setmana, abocada a la división gremial, la recesión económica y el exilio interior. La idea de montar una gran librería comunitaria que contuviera todo el fondo en catalán nació en 1983 en el vestíbulo de la estación de Sants, cuando aún resonaban las voces de la Crida porfiando porque la benemérita Renfe hiciera sus comunicaciones (también) en catalán. Cuando en 1987 empecé a publicar, mi primera presentación fue en ese vestíbulo. Guardo una foto, que subastaré cualquier día por eBay, flanqueado por la editora (Pilar Rahola) y el presentador (Sebastià Serrano). Por Sants transitaban muchísimos viajeros que tropezaban con los libros sin querer, y un porcentaje notable de ellos acababa perdiendo los trenes, a pesar de que en el estilo Renfe no son puntuales ni tan sólo los retrasos. Pero algo tan bueno no podía durar. En 1989 la Setmana sufrió el efecto Vivaldi y cambió de estación, al balneario Estació de França. El batacazo fue tan evidente que al año siguiente se buscó una nueva ubicación y la Setmana entró en su etapa más “estable”, que duraría entre 1990 y 2005, en la Sala Marquès de Comillas de las Drassanes. Nada podría igualar el flujo humano de Sants, pero las estrategias para incitar al rambleo funcionaron y el público se mantuvo más o menos “estable” (el entrecomillado no enfatiza nada, es un homenaje al marqués). Desde 1999 las sedes se multiplicaron, con extensiones en Girona, Tarragona, Palma, Perpinyà y fantasías animadas en Madrid y Nueva York para darle un toque chic al programa. Fue en la de Palma, en el 2001, la última vez que vi con vida a mi amigo Gabriel Galmés. Biel bajó de Manacor para decirme que había comprobado que ninguna edición de la Setmana había durado siete días. Eso le fascinaba casi tanto como que los catalanes entendiésemos que “un parell” (de galletas, de libros...) significa dos, cuando en boca de un mallorquín es un número indeterminado, un puñado.


Los últimos años de la Setmana son de carpa (diem). En el 2006 se produjo un cambió de modelo que partía de una idea complicada: las novedades se venderían en las librerías (excepto el día de las firmas de los autores) y la carpa central de la Setmana (en plena plaza Catalunya) sólo contendría fondo. Aclaración para lectores jóvenes: el fondo editorial consiste en libros cuyo pie de imprenta señala una fecha anterior a los últimos tres meses y, en algún caso perverso, incluso de los últimos tres (o trece o treintaytres) años. La etapa carposa duró un trienio, hasta que las voces contra la carpa en la plaza de Catalunya dieron paso a una sucesión de ofertas de sede que no cuajaron. Al final, la negociación cedió, los libreros iniciaron su sedición y san Cucufate (cuyo nombre podría provenir de la expresión fenicia para denominar a los bromistas), acogió a los libros en catalán con carpas renovadas. El futuro se presenta incierto. La itinerancia es la solución más rancia, aunque podrían aprovechar para adjudicarlo a la ciutat pubilla de la sardana de cada año. La permanencia en Sant Cugat está muy bien, pero la ausencia de Barcelona es una vergüenza. Tal vez si la transformaran en la Setmana del Reiki en català... Que venga a cantar Javier Krahe.

Màrius Serra. La Vanguardia. 16 de març de 2009

dissabte, 14 de març de 2009

La canço del trampós

Per bé que jo i un amic meu anglès -que se sent tan a casa a la capital del Maresme com jo a la del Barcelonès- mai no hem parlat gaire d'Euskadi, un país que no hem visitat i on no tenim ni amics, l'exclusió de les recents eleccions basques de l'opció política preferida d'uns 100.000 ciutadans ens ha provocat exactament el mateix grau d'indignació. Al cap i a la fi, ni tan sols la cap de govern més autocràtica de la nació on vam néixer, la Margaret Thatcher -com que hauria anat en contra del que quedava dels seus principis democràtics-, mai no va provar de prohibir el Sinn Féin, la veu política oficial de l'Exèrcit Republicà Irlandès, que va matar poc menys de 1.800 persones arreu del Regne i del so de les bombes del qual a Londres, als anys 70, jo encara em recordo amb nitidesa. Com carai pot ser, doncs -ens vam preguntar, jo i l'amic-, que un dels governs espanyols més aparentment liberals de tots els temps no ha tingut cap mena d'escrúpol a l'hora de suprimir nou partits polítics bascos, des de HB fins a D3M, tot acusant-los de certes complicitats amb una altra organització armada (unes complicitats nímies, per cert, al costat del compromís declarat del Sinn Féin amb l'IRA)? Amb el resultat que actualment el sector unionista d'Euskal Herria té dos escons més al Parlament basc amb uns 2.000 vots menys que fa quatre anys. Aviam. En el futbol, diu una dita anglesa, si els de l'altre equip estan guanyant, no pots pas demanar a l'àrbitre que mogui els pals de la seva porteria de manera que et sigui més fàcil marcar. Deu ser per això que als polítics centralistes els abelleix tant recordar a tothom tostemps -cada vegada que es reclamen seleccions nacionals catalanes i basques, per exemple- que barrejar l'esport amb la política és la més gran de les ximpleries.

Matthew Tree, Avui, 13/03/09

Talibans?

La nova política exterior d‘Obama fa que tornem a sentir parlar dels talibans. Quan l’any 1996 aquests integristes barbuts van assaltar Kabul, el seu nom va saltar a la premsa planetària. Els atemptats islamistes de les Torres Bessones en van consolidar la fama macabra. En àrab talaba vol dir estudiar, i se’n deriva talib (estudiant); en plural, el nominatiu fa talibun, el genitiu talibin i l’acusatiu taliban. Els barbuts en qüestió parlen en paixtu, una de les moltes variants afganeses del persa i el seu taliban és el plural de talib (estudiant). Cada llengua occidental va adaptar-ho com va poder. En català, potser per analogia angelical amb serafins i querubins —de l’hebreu seraf i querub— es va optar per talibà–ana. Doncs bé, l’amabilitat de l’excel·lent traductor Xavier Pàmies m’ha permés descobrir que Joan Coromines recull un ús català molt anterior de taliban. A l’entrada Talabard (cinyell) del volum VIII (1988) del seu Diccionari, trobem que taliban era un “faldar de la camisa” en una zona d’Urgell i remata: “Amades ho troba en el Segre mitjà, on, per aquesta raó, anomenen talibans els habitants com a motiu ètnic”. Au.

Màrius Serra. Avui. 14 de març de 2009

dimecres, 11 de març de 2009

La mejor defensa

La presentación de las bases para la nueva ley del cine ha provocado las reacciones esperadas por parte del nacionalismo español monolingüe, pero menos aspavientos quijotescos de los previstos. La argumentación que propone el Departament de Cultura es difícil de rebatir dialécticamente, incluso en nombre de esa libertad que sólo sirve para reivindicar los derechos de los castellanohablantes. Se contemplan elementos que no eran esenciales en la anterior (y fallida) ofensiva de hace una década, como la reivindicación del V.O.S.C. y se elude el jardín más cenagoso: doblar las películas rodadas originalmente en catalán, castellano o cualquiera de las nuevas variantes actuales de romance: catañol, mallorcano, valenciano, bilinguano, spanglish... Por supuesto, aún hay gente de buen corazón que vive convencida de que el castellano es la lengua original de versos tan castizos como el octosílabo "más madera, que es la guerra" o el dodecasílabo "nunca debiste cruzar el Mississippi". Otros, menos ingenuos pero igualmente limitados, titulan "la Generalitat quiere que Scarlett Johansson hable en catalán". Más allá de la descalificación burda, las voces que se alzan en contra de la propuesta critican su intolerable intervencionismo en los asuntos del mercado y pronostican una presunta falta de público para las películas dobladas al catalán. Una hipótesis sin fundamento alguno hasta que la mano izquierda del mercado (demanda) no sepa lo que hace la derecha (oferta). Poca munición, pues, lanzada contra una propuesta de ley tan ambiciosa como mesurada. Desengañémonos, los pocos decibelios de los aspavientos quijotescos no se deben a una revisión de ese pintoresco postulado de la persecución del castellano en Catalunya. La tranquilidad de quienes no soportan ni el más misérrimo avance de la lengua catalana reside en palabras mayores. Es decir, en las denominadas majors del cine, que ya fueron la roca contra la que, en su día, se estrelló la iniciativa del conseller Pujals. Todos partimos de la base que ese amigo exterior de los defensores del castellano no participa de ninguna de las dos pulsiones nacionalistas que están aquí en juego. Pero su posición no es neutral ni se rige únicamente por las cifras. Quienes toman las decisiones en la Disney son personas con criterios determinados que tienen interlocutores determinados. Viajan en primera, abominan los cambios y siempre hacen escala en Madrid.

Hace años, cuando empecé a pasar noches en hospitales, me percaté de la naturaleza perversa de las butacas. Yo nunca había sido capaz de dormir bien fuera de una cama, de modo que mis noches en duermevela eran en vela. Por ejemplo, en un vuelo transatlántico no encontraba la manera de acomodarme a mi butaca. A menudo me colaba en los lavabos delanteros del avión para ver cómo roncaban los viajeros que tenían la fortuna (suficiente) de viajar en primera, con esas butacas reclinables que les permitían descansar. Les envidiaba de un modo malsano. En cambio, cuando me tocaba pasar noche en el hospital al lado de mi hijo, la butaca reclinable que me ofrecían en la Vall d'Hebron me parecía ínfima, incomodísima, un potro de tortura. Hasta que un día consulté en British Airways las medidas exactas de los asientos de primera y luego me presenté en el hospital con un centímetro. Mi butaca infernal medía lo mismo que la butaca de mis sueños. Ese día dormí como un tronco, y hasta hoy. La única posibilidad de convencer a los que creen que viajarán siempre en primera es hacerles pasar una noche en la otra butaca, que es la misma.

Màrius Serra. La Vanguardia. 12 de març de 2009

dimarts, 10 de març de 2009

Asèpsia sentimental

A Catalunya Ràdio, els festius intersetmanals s’omplen de programes singulars. Perquè ens entenguem, els festius intersetmanals són aquells dies en què, per regla general, els nostres avantpassats s’amuntegaven en una processó solemne amb ciris, atxes i penons gremials, disposats a tot amb tal de no treballar. Jo també hi ha dies que, enmig d’una reunió desagradable o ensopida, m’entren unes ganes boges d’anar a una processó, encara que fos nocturna i amb espelmes degotant-me damunt del jersei. Però m’aguanto. Si tothom se n’anés de cop i volta a agrair alguna gràcia a Sant Judes Tadeu, el PIB se’n ressentiria greument. Cap multinacional no entendria un fervor sobtat dels seus empleats per Sant Antoni del porquet.
En cada festiu intersetmanal, “Fora de catàleg”, dirigit per Xavier Salvà, “recupera sense nostàlgia cançons oblidades”. Però, si no en tenen gens, de nostàlgia –i a més les havien aconseguit oblidar, potser a còpia d’analgèsics-, per què han de recuperar-les? Si ningú no les trobava a faltar –ni el seleccionador mateix-, no hi sé veure la necessitat. En un restaurant en què l’escudella i carn d’olla sembla feta amb guix i derivats del sofre, cap client no voldrà recuperar aquest plat. Entenc que si s’han triat unes cançons, és perquè algú les coneixia prèviament i va decidir que estaria bé recuperar-les. Si s’han escollit sense la més petita ombra de nostàlgia, haurien pogut seleccionar uns quants himnes de l’exèrcit tsarista. O aquells èxits oblidats de Queta i Teo. O “Yo soy feliz con la gente del hampa”. O encara, per assegurar-se l’asèpsia absoluta, un disc d’acudits txecolsovacs.

Abans la gent tenia nostàlgia de temps passats, de Kubala, de Míliu i Toreski, de la Mistinguett. Fins i tot d’una tieta molt enraonadora i d’una pana a Monegrillos –la nostàlgia torna l’espantós entranyable-. Sentien nostàlgia sense avergonyir-se’n, com sentien ràbia, tristesa o desesperació. Ara, la nostàlgia pateix una demonització, se l’acusa de llefiscosa i estovada, indigna d’un home com cal. Per defugir els perills del sentimentalisme, el més indicat, segons sembla, és evitar els sentiments. Cal, doncs, arrencar la nostàlgia de soca-rel, tret de la que puguem sentir per John Lennon –d’ell, s’accepta i s’aplaudeix, perquè ens guiava cap a la pau i l’harmonia universals o una cosa semblant-. Quan, sense nostàlgia, jo no em veig amb cor de tornar a sentir “Pajarillo volador”, una cançó que, si no n’hi poses una mica, només té sentit que la recuperin pels altaveus de Guantánamo.

Enric Gomà, Avui, 11 de març de 2009

dilluns, 9 de març de 2009

Alejarte o acercarte

Mientras ciertas agencias de publicidad gerundenses insisten en deslocalizar las playas de la Costa Brava en nombre de la modernidad, la Biblioteca de Palafrugell innova de veras. Ubicada desde el año 2001 en el edificio modernista de la antigua "Cooperativa la Económica Palafrugellense", la biblioteca ofrece desde este septiembre un interesante servicio de préstamo denominado Arteca. Se trata, simplemente, de exponer en un espacio de la biblioteca las obras de los artistas locales con la posibilidad de que los usuarios se las lleven un mes a sus casas mediante el mismo sistema de préstamo gratuito que ya funciona para los libros. Todo ello con un protocolo perfectamente establecido que incluye la donación al municipio de una de las obras expuestas por parte del artista de turno. Liderada con acierto por la directora de la biblioteca Carme Fenoll y el artista italiano aficando en Palafrugell Tano Pisano, la iniciativa ha tenido una excelente acogida. Tanto entre los usuarios como entre la numerosa comunidad artística que pinta y expone en tierras ampurdanesas. La idea es tan simple como eficaz: acercar el arte a la gente mediante unos canales accesibles a todos, en un proceso antonímico al de la estulticia turística. Basta comparar la lectura del famoso cartel de la playa australiana que pretendía anunciar la Costa Brava con alguna de las marinas pintadas al óleo por Jaume Toh que este sábado podían verse en la biblioteca de Palafrugell. Unos intentan generalizar el deseo de viajar de las masas mediante paisajes (difusos) que reúnan todas las miradas y ninguna. Los otros pretenden particularizar el paisaje mediante su trazo (personal) que parte de su mirada y pretende llegar a todas. Por eso tiene tanto sentido hacer posible que podamos llevarnos una de esas piezas únicas a casa para colgarla durante un mes en cualquiera de nuestras paredes. Puede que luego quien la tuvo quiera retenerla y el artista gane nuevos compradores, pero lo más importante es que las piezas circulen y las paredes domésticas pierdan la virginidad. La Biblioteca de Palafrugell abre una puerta lateral que oxigena los canales de distribución pictórica, más allá de galerías y museos.

La práctica del préstamo de obras de arte es la adaptación del alquiler que proponen muchas artotecas europeas. La Artothèque Saint Lambert de Bruselas, por ejemplo, es un centro artístico inaugurado en 1972 que ha ido reuniendo una colección notable de piezas de arte contemporáneo. En los setenta, los artistas que exponían allí cambiaban sus obras por unas vacaciones en la playa, un televisor en color o los objetos más variopintos. Actualmente, tiene tres tarifas de abonados: gratuitos (estudiantes de arte), 30 euros anuales (particulares) o 185 euros anuales (empresas), y las tarifas de alquiler dependen del valor económico en que esté tasada la pieza, pero oscilan entre 9 y 111 euros al mes, más 7 por el seguro. En Alemania operan más de un centenar de artotecas que proponen en alquiler obras muy diversas. Puedes acabar llevándote a casa un Max Ernst, un dibujo de Günter Grass o una fotografía de Man Ray. Lo malo es si te encariñas de ellos. La última exposición del admirado Perico Pastor en la Sala Parés se titulaba "Salon des Réfusés" (en referencia histórica a la exposición de cuadros descartados por la Academia francesa) y contenía unos cestos con dibujos y esbozos rescatados por el artista entre sus descartes y ofertados a precio de saldo. Espero que su próxima exposición sea en una biblioteca, en régimen de préstamo.

Màrius Serra. La Vanguardia. 10 de març de 2009.

diumenge, 8 de març de 2009

Dedicatòries

Quan vulgueu fer patir un escriptor, porteu-lo a una llibreria de segona mà. Aquella acumulació de llibres abandonats i polsosos, que han arribat a vells sense ser llegits la majoria, li provocarà un malestar familiar, congènit. Serà com si oferíssiu a una vaca la visita turística d’un escorxador. La majoria d’escriptors que freqüenten les llibreries de vell hi troben exemplars dels seus llibres. És inevitable que els agafin dissimuladament i mirin a quant es cotitzen. Els optimistes, aleshores, hi veuen una segona oportunitat. Els pessimistes solen triar entre dues opcions: o bé compren el llibre, per estalviar-se l’escarni, o bé l’amaguen al dessota de la pila i, mentre tornen a casa, desfullen una margarita imaginària per decidir si val la pena o no continuar escrivint. Sempre guanya el sí.

Les llibreries de vell encara es reserven una tortura més refinada. A vegades s’hi poden trobar obres amb dedicatòries de l’autor escrites a mà. “A la X., com a prova de vint anys d’amistat incondicional”, coses així. Durant anys vaig sovintejar una llibreria del carrer Muntaner que saldava novel·les a bon preu. N’hi havia una d’un escriptor xilè que no la venien de cap manera. Sempre que hi anava, la fullejava per veure si era el mateix exemplar, i sí, l’era: l’escriptor xilè l’havia dedicat afectuosament a un crític literari. Fa poc vaig saber que l’escriptor havia viscut una temporada a Barcelona. En aquell mateix barri.

Vendre’s un llibre dedicat i no arrencar la pàgina en qüestió és una traïció que destrueix les relacions més sòlides. És coneguda la història dels escriptors Paul Theroux i V.S. Naipaul, que eren amics íntims fins que Theroux va trobar en una botiga un exemplar dedicat a Naipaul del seu puny i lletra. Des d’aleshores van ser en enemics íntims. Però la història més lamentable me la va explicar un amic de Gal·les. El protagonista és un poeta anglès: un dia va entrar en una llibreria i va trobar-hi un exemplar del seu primer llibre, aquell que li havia fet més il•lusió publicar. Tot fullejant-lo, va cridar-li l’atenció una pàgina amb la seva lletra. Era la dedicatòria. Hi deia: “Al pare i la mare, amb amor”.

D’aquí unes setmanes arribarà el Sant Jordi i els autors firmaran llibres sense parar. Per si de cas, ja poden afilar l’enginy.

Jordi Puntí, El Periódico, 7 de març de 2009.

Macedònia déjà vue

Quan s’entrevista gent pel carrer, es repeteixen tipus i actituds semblants: la dona riallera, el jubilat digne, la noia moderna. Abans que obrin la boca, jugo a endevinar què respondran i no em solc equivocar. Sempre hi ha l’home irritat que culpa el govern –també el culparia davant de la pregunta “Què opina de la teoria de la gravetat de Newton?”-, la noia candorosa que ho veu tot bé –encara que respongués “Invadiries Portugal amb un atac sorpresa de míssils terra-terra?”-, la dona de mitjana edat que demana diàleg –com si tot fos només fruit d’un malentès-, l’home sever que reclama mà dura –sobre els matrimonis homosexuals, no se sap si exigeix abolir la llei o que es casin tots alhora en una esplanada-. Tots anhelen quedar bé: somriuen amb coqueteria –menys el de la mà dura, que aparenta venir d’assassinar en sèrie tota una escola municipal-, més d’una senyora es retreu per dins no haver anat a la perruqueria i el jove radical extrema el to enrotllat. Mai no hi ha grans novetats. No es tracta que es despengin amb estirabots –com seria recitar “L'Atlàntida”-, que s’adrecin a una cunyada amb la qual no es parlen (“Roser, si tu em perdones, jo et perdono”) o que s’ofereixin per fer classes de cuina asturiana. Però hi trobo a faltar una mica de varietat. Potser és que som un ventall estret de tipus humans: la noia entenimentada –que creu que tot es resol amb bona voluntat-, l’home que vol el compliment estricte de les condemnes –en contra de la reducció de penes i, això el treu de polleguera, que en algunes presons hi hagi piscines-, la dona gran que recorda que vivim en democràcia –com si fos una primícia-. Encabat, ho tallen, ho munten i queda com aquella macedònia de menú de deu euros. Si te la menges pensant en la macedònia, no és gaire bona, però si penses en els deu euros, es fa més passadora.

Enric Gomà, Time Out, 12 de març de 2009

Cuadrando agendas

El nuevo santoral laico llena los días de celebraciones diversas. Ayer domingo fue el día de la mujer (trabajadora) y hoy es un día capicúa: lunes 9 del 3 del 9. Tamaña simetría ocurrirá este año en diez ocasiones. Cada día 9 de mes, con las únicas excepciones de octubre y diciembre. En los manuales del articulismo esta regularidad estaría más cerca del caso ordinario perro-muerde-a-hombre que del extraordinario hombre-muerde-a-perro. Pero el martes pasado, día tres, fue el 3 del 3 del 9 y el perro recibió un mordisco elevado al cuadrado. Ron Gordon, profesor de matemáticas en la localidad californiana de Redwood City, lidera desde hace décadas una extravagante iniciativa para celebrar el Día (móvil) de la Raíz Cuadrada. Naturalmente, no hace falta ser ni Euler ni Venn para darse cuenta de que tres por tres dan nueve, ergo raíz cuadrada de nueve da tres (3-3-9). Así de buenas a primeras, reconozco que la cosa no impresiona demasiado. Pero los razonamientos de Gordon acaban por sucitar el interés de quienes nos desvivimos por las ciencias inútiles: "Estos días son como cometas en el calendario: te pasas el tiempo esperándolos, te iluminan un día y luego, patapaf, se van". El anterior Día de la Raíz Cuadrada se celebró hace más de un lustro, el 2 de febrero de 2004 (2-2-4). Para el siguiente faltan aún siete años: 4 de abril de 2016 (4-4-16). En todo el siglo XXI sólo habrá nueve días equivalentes al martes pasado. Tres ya los hemos vivido (1-1-1, 2-2-4 y 3-3-9), y los otros seis serán los siguientes: 4-4-16, 5-5-25, 6-6-36; 7-7-49, 8-8-64 y 9-9-81. Curiosamente, el número de años que separan los diversos Días de la Raíz Cuadrada componen una serie de números impares o nones consecutivos -3, 5, 7, 9, 11, 13, 15, 17-, de lo que se deduce que cada número impar es igual a la diferencia entre dos cuadrados consecutivos. A diferencia de otras efemérides que se repiten machaconamente cada año, un siglo contiene sólo nueve Días de la Raíz Cuadrada. Excepto cuando, cada diez, se da un cambio de milenio. Nuestros descendientes del siglo XXII, de haberlos, podrán celebrar tres días suplementarios de radicalidad innegable, correspondientes a los cuadrados de los tres últimos meses del año: 10-10-2100, 11-11-2121 y 12-12-2144. Lamentablemente, tamaña orgía cuadriculada nos cae muy lejos.

El profesor Ron Gordon se sacó de la chistera esta celebración matemática el ya lejano 9 de septiembre de 1981, al darse cuenta de la alineación 9-9-81. Desde entonces, ejerce de relaciones públicas de su día y envía una nota de prensa a los medios de comunicación para caldear el ambiente cada vez que se acerca una fecha que cumple con las premisas de la cuadratura. Con el paso del tiempo, ha sofisticado su mercadotecnia celebratoria para involucrar al máximo número de gente en sus extravagantes efemérides. Esta vez se ha superado. Ofrece un premio de 339 dólares para la iniciativa más original de celebración del Día de la Raíz Cuadrada. Viendo las propuestas que han trascendido hasta ahora, no parece que vaya a ser muy difícil llevarse el gato al agua: unos proponen un menú de raíces vegetales cortadas en cuadraditos y otros han hecho un molde para patatas chip que reproduce la forma de V con visera, propia del signo de la raíz cuadrada. La propuesta de cuadratura debe ser enviada directamente al propio Gordon al correo electrónico rgordon@seq.org antes del próximo 18 de marzo a las 3 de la madrugada (hora californiana). ¿A qué no adivinan cuántas horas habrán pasado desde la medianoche del pasado 3-3-9 hasta entonces?

Màrius Serra. La Vanguardia. 9 de març de 2009

divendres, 6 de març de 2009

El senyor carnet

El diari més prestigiós de l'Irlanda lliure, l'Irish Times, acaba de confirmar la identitat d'un perillós conductor polonès que havia comès múltiples infraccions arreu del país. Més de 50 vegades, la policia irlandesa va aturar el senyor Prawo Jazdy i en va apuntar l'adreça. Però aquest sempre aconseguia fugir-ne abans que l'hi arribés cap citació judicial. La Garda va perseguir-lo durant dos anys, fins que algú va descobrir, fa cosa d'una setmana, que en polonès, Prawo Jazdy vol dir "carnet de conduir". O sigui, mig centenar de conductors polonesos residents a Irlanda van aconseguir enganyar tot un cos de policia, només perquè aquest desconeixia l'idioma d'aquells, i això que el parlen 31 milions de persones i és oficial a la UE. Imagineu-vos les estafes que els catalanoparlants podríem cometre, atès que gairebé ningú a Europa no sap ni que existim! Un exemple modest seria el d'aquell barceloní a Londres, als anys 70, que es va fer passar per un professor de romanès i va ensenyar el català a un empresari britànic que volia fer negocis al feu dels Ceausescu, el qual va arribar a Bucarest dient "Bon dia!" a uns romanesos ben perplexos. Ara que tenim internet, que sembla fet a posta per generar enganyifes, muntar una xarxa europea d'ensarronadors nostrats -dedicats a vendre el fum que fos- seria bufar i fer ampolles. Ni a París, ni a Berlín ni, encara menys, a Brussel·les, la policia -per més que punxés telèfons i correus- no sabria pas identificar l'idioma misteriós que els delinqüents de la ceba farien servir per organitzar-se. És més: només caldria -un cop que aquests haguessin aconseguit una certa notorietat- que algú desvelés el secret, i la llengua catalana gaudiria, de cop, d'una projecció exterior que faria que els mateixos polonesos ploressin d'enveja.

Matthew Tree, Avui, 06/03/2009

dijous, 5 de març de 2009

Persones humanes

Per raons de feina, acabo de llegir Les bostonianes(1886) de l’escriptor nord-americà Henry James. Què fa una novel·la escrita per un autor volgudament elitista amb un estil de vegades tortuosament entortolligat, a la contra de la DIRECTA? Doncs, el llibre parla d’un problema greu que afecta tots els moviments socials haguts i per haver. En concret, parla del moviment feminista del segle XIXi no hi ha dubte que James està del tot d’acord que les dones s’organitzin i que lluitin pels seus drets. Ara bé, no se’n pot estar d’assenyalar els punts dèbils de les protagonistes: la feminista més coneguda dels Estats Units s’ha convertit en una persona gelosíssima de la seva fama; la degana del moviment és una velleta ineficaç que ha perdut el contacte amb la realitat actual; la feminista renovadora no té cap sentit de l’humor i vol amagar els seus orígens burgesos; i hi ha una feminista carismàtica, encantadora, capaç de convèncer públics sencers de la justícia de la seva causa, que acaba enamorant-se d’un home reaccionari i masclista. Els personatges són ficticis, però tots tenen com a model una o altra feminista real de l’època de James. Més important, el conflicte que totes pateixen –entre la validesa de la seva causa i les limitacions de les pròpies personalitats– es pot trobar a qualsevol moviment social avui en dia, sense excepció. Com no? Qualsevol organització que vol promoure uns valors universals ha d’encarar-se, tard o d’hora, amb el fet que els éssers humans no ho som pas, d’universals. Som egoistes, temorosos, insegurs, autoritaris, dogmàtics, deshonestos, complaents, sorruts i desenesd’adjectius més que es poden resumir en un: inconsistents. I la inconsistència, per molt que rimi amb la paraula “resistència”, n’és gairebé l’antò-
nim. La solució? No sóc ningú per dir-ne cap. Sóc humà, jo...

Matthew Tree, La Directa, 04/03/09

dimecres, 4 de març de 2009

Devaneos de diván

Ayer, en este espacio vecino ocupado por las Cartas de los Lectores, Lídia Garcia Chicano firmaba una titulada "Nens autistes". Lidia explicaba que ella es madre de un niño con trastorno del espectro autista y luego pasaba a replicar algunas de las afirmaciones contenidas en el amplio reportaje sobre personas con discapacidad intelectual que se publicó en el Magazine (22/II/2009) con el título "Con derecho a la felicidad", con textos de Celtia Traviesas y fotos de Mar Arias. Un reportaje magnífico que reseguía seis historias distintas de seres diferentes: dos novios con síndrome de Wilson, discapacitados en grado diverso que acuden a centros especiales o talleres ocupacionales, diversos síndromes de Down... Uno de los retratos era el de Anna, cuyo trastorno es de la misma índole que el del hijo de Lidia, autista. Ahí, la pluma ágil de Traviesas no puede contar con el recurso directo del diálogo y recurre a un cierto lirismo de innegable belleza literaria: "Los autistas son personas dentrodemí, metáforas supremas del universo interior que todos guardamos" o "A veces, baila sola delante del espejo como una muñequita china, y alcanzarla es duro como perseguir los rituales de un embrujo". Se pone estupenda, vamos. Y Lídia se lo reprocha en su carta, con firmeza exenta tanto de sarna como de sorna: "Conviure diàriament amb l'autisme és molt dur i calen dosis enormes d'amor. No ens serveixen explicacions del tipus son metáforas supremas... ni misticismes com ara alcanzarla es tan duro...". Probablemente, la madre no le reprocharía nada a la periodista de no ser por una afirmación previa sobre el autismo: "La sintomatología autista es frecuente en niños que vienen de orfanatos con pocos medios por la falta de afecto y caricias que a veces sufren durante los primeros meses de vida". Eso es lo que pone en guardia a la madre, entre otras cosas porque es médicamente falso y responde a una visión del autismo ya periclitada. La réplica es dura: "Són milers les famílies catalanes afectades per l'autisme; insinuar que la manca d'afecte i carícies causen aquest trastorn em sembla d'una gran crueltat i d'una ignorància extrema".

Lidia lleva razón. Uno de los errores más clamorosos en la historia de la neuropsiquiatría fue la aproximación psicoanalítica al autismo. A raíz de la publicación del libro protagonizado por mi hijo, en los últimos meses he hecho un máster acelerado sobre todas las etnias de la afectación cerebral. En la Biblioteca de La Garriga, tras una lectura de fragmentos de mi relato, pude saludar a los promotores de la Congost Autisme Fundació, cuya intensa labor empezó en 1976 a partir de Joan Roca y Lídia Fina, padres, como la lectora Lídia Garcia, de un hijo con el trastorno de espectro autista. Roca y su otra hija Marta me contaron la angustia con la que vivieron la situación muchos padres de niños dentrodemí en la época sesentayochista, cuando el diagnóstico neurológico del autismo no estaba nada claro. El protocolo médico llevaba a esos padres al psiquiatra y muchos, sin saber cómo ni tener a Woody Allen filmándoles, se hallaban echados en un mullido diván, a la búsqueda y captura de traumas ignotos que explicaran la mala relación que sus esquivos hijitos tenían con ellos. Es decir, que tu hijo enferma y el médico insiste en buscar la causa en ti, persiguiendo los rituales de un embrujo. Naturalmente, muchos padres se culpabilizaban, y esa culpa era una bola de fétida nieve que un cónyuge iba pasándole al otro, hasta que todo se deshacía como una metáfora suprema del universo. Es lo que tiene el lirismo.

Màrius Serra. La Vanguardia, 5 de març de 2009.

dimarts, 3 de març de 2009

Xarrup de bastó

L’altre dia, en un concurs de “Via lliure” de Marta Cailà, a RAC1, van demanar quina d’aquestes tres opcions és la correcta: xarrup, sorbet o gelat líquid. Una oient va trucar i va escollir xarrup. Va perdre, perquè el correcte és sorbet. La mateixa Marta Cailà va comentar que ella també fa servir xarrup i que a molts restaurants escriuen, erròniament, “xarrup de llimona”. Després va trucar un altre oient i va explicar que ell també hauria triat xarrup, perquè és el que diu sempre. Com tanta gent. Xarrup és una ultracorrecció que va néixer a partir de sorbete i en català es va adaptar com a xarrup. De seguida es va estendre com la pólvora en un motí d’Alcatraz. No van trigar a aparèixer veus doctes que van desaconsellar xarrup, argumentant que procedeix del sorbetto italià, que alhora prové del serbet turc. Per tant, la paraula correcta és sorbet, perquè no ve del sorber espanyol, sinó del turc. Així és com s’ha bandejat una paraula que la gent havia fet seva. En un concurs de ràdio en què es busca la correcció, no tenien cap altra opció. Però el que no acabo d’entendre és per què l’IEC es resisteix a recollir formes que són populars, encara que s’hagin creat per ultracorrecció, malentès o en una nit de borratxera a la Bodega Bohemia. Si després s’han difós i no fan mal d’ulls, es mereixen una consideració. Ara, tot d’oients de “Via lliure” arraconaran el xarrup i optaran pel sorbet. Com la guixeta, que es troba en terra de ningú. N’hi ha que diuen guixeta, d’altres, taquilla i els desmemoriats, daixonses. Però guixeta no es troba a cap diccionari i això la condemna. Fins i tot atur, als anys 80, es considerava una paraula d’ús inapropiat, s’havia de dir desocupació. El cel·lo, que és com el coneixia tothom, va patir un apartheid molt sever, se n’havia de dir cinta adhesiva. Però, en un rampell embogit de seny, es va acabar acceptant. La meri no ha tingut aquesta sort (és com es coneix a gran part del Vallès el pal de fregar, gràcies a una marca, Mery, de Joan Gunfaus, l’industrial de Terrassa dels anys 50 que va redreçar el poble català). Tampoc no s’accepta trebanqueta –creada a partir d’entrebancar- ni gansa -l’olfactiva, no pas una dona gandula (tots dos sentits alhora són devastadors)-. En català, quan apareix una paraula nova de creació més o menys popular i guanya terreny, com és xarrup, algú adverteix de seguida que no és correcta i se n’ataca l’ús com si fos pugó. Davant de tanta fumigació linguística, sempre penso: “Si no vols xarrup, dues copes”.

Enric Gomà, Avui, 4 de març de 2009

dilluns, 2 de març de 2009

El boicot de Soraya

Eurovisión es el Nodo en color. Es probable que este año el oro de Moscú sea para algún país del Este. De momento, todo el mundo anda pendiente de la canción de Georgia, que aspira a clasificarse en la semifinal del 12 de mayo para la gran final del día 16 en el estadio Olimpíyski de la capital rusa. El grupo que la interpreta se llama Stephane & 3G, formado por el cantante y productor Stephane Mgebrishvili y el trío integrado por Nini Badurashvili, Tako Gachechiladze y Kristine Imedadze. Como ya sabrán, es una canción disco de corte clásico que pasaría desapercibida de no ser por su título (y estribillo): "We don't wanna put in", que vendría a significar "no queremos participar" pero suena claramente como "no queremos a Putin". Tengan en cuenta que sólo hace un año y medio desde el conflicto armado que llevó al ejército ruso a intervenir en territorio georgiano para apoyar a las regiones pro rusas de Osetia del Sur y Abjasia. De modo que, en gargantas georgianas, este inocente verso funky deviene una canción protesta que ríete tú de la gallineta, l'avi Ciset y la fera ferotge juntos. El estribillo completo que los Stephane & 3G pretenden echarle en cara a Putin es "We Don't Wanna Put In/ The negative move/ It's killin' the groove". Las bases de Eurovisión son muy explícitas en lo concerniente a la prohibición de los mensajes políticos. De ahí que el año pasado el recordado Chikilikuatre tuviera que modificar ligeramente la letra del "Chiki Chiki". Esta vez, sin embargo, la alusión a Putin se basa en una homofonía que podría ser considerada, ejem, casual. Veremos si el grupo georgiano llega al estadio olímpico de Moscú y devienen los Jesse Owens de Putin.

Desde que Uribarri lideró la cruzada por la excelencia entre los aspirantes a representar a España, Eurovisión ha perdido interés. La prueba es que TVE ha tenido que recortar las galas programadas ante la poquísima expectación que suscitaban. El sábado, con anticipación sobre el calendario previsto, eligieron a la representante de España en el festival. La canción se titula "La noche es para mí (sin miedo)", con letra bilingüe castellano-inglés y la canta una poco conocida Soraya (Arnelos). Más allá de la coincidencia onomástica con el triunfo dominical de los sorayos del PP, sería muy forzado hallar algún verso de la canción que pudiera tener una intencionalidad oculta. El tercero ("no importa si quieres o no porque hoy mando yo") apuntaría maneras, pero el cuarto ("c'mon and take me, c'mon and shake me") deja claro que buscar un efecto Putin en la canción de Soraya sería buscarle tres pies al gato. No tiene demasiado sentido que Eurovisión se transforme en un certámen de canción protesta con código cifrado. Además, ya saben que los amantes de la línea blanca muy blanca consideran que la política todo lo afea. Por eso, sorprenden las primeras declaraciones de la exultante Soraya en Radio Nacional. La representante española declara que preparará su participación intensamente, "como si fuera la maratón de Chicago, como para los Juegos Olímpicos, porque quiero ganar". De entrada, me llama la atención el uso creciente de analogías deportivas cruzadas, como el "Tourmalet de la liga" (¿dónde estamos ahora, en el Macizo Central?). Pero entonces cruzo las dos referencias de Soraya. Si la maratón de los Juegos Olímpicos se corre en Chicago es porque la candidatura de Madrid 2016 será nuevamente derrotada, ahora que incluso Carod-Rovira, ejem, la apoya. ¿Está llamando la representante española en Eurovisión a boicotear la candidatura de Madrid 2016?

Màrius Serra. La Vanguardia. 3 de març de 2009.

diumenge, 1 de març de 2009

La crisis da ideas

Los germánicos directivos de Seat no dudaron ni un segundo en ejercer presión mediática sobre el president Montilla mediante una argucia de dudosa legalidad. Disfrazaron un Exeo de coche patrulla de los Mossos, como quien dice "cómprame unos cuantos, Molt Honorable, mira qué bien quedarían circulando por las calles"... Me imagino que su gabinete jurídico impidió que el coche en cuestión circulara antes o después del evento con el uniforme falsificado para evitar caer en flagrante delito. Además, aprovecharon la semana de Carnaval, por si las moscas. Mi abuela tenía una réplica terrible cuando yo le soltaba que quería hacer lo que me diera la gana: "el que et dóna la gana no t'ho darà el menjar". Me resultaba incomprensible. Aún hoy me cae lejos. Mi generación no ha sufrido guerra ni posguerra alguna, de modo que hambre, lo que se dice hambre, poco habremos pasado. Por eso, el abstracto tremendismo que estos días todo lo tiñe afecta tanto al estado de ánimo general. La mayoría de marcas de coches ya utilizan la palabra crisis en sus campañas publicitarias para fomentar las ventas. De momento, es Peugeot quien se lleva el gato (del coche) al agua. Su rapidez de reflejos a la hora de ampliar y mejorar las condiciones que establecen el nuevo Plan VIVE ha triunfado. En el primer mes del año de nuestra Señora de la Crisis, consiguió que el 70% de los compradores que se acogieron a este plan compraran un Peugeot. El lema -"Aparca la crisis"- no es un prodigio de originalidad y el espot televisivo muestra a un señor jugando a ping pong él solito, corriendo de un lado de la mesa al otro, en una metáfora cuyo sentido último me cuesta tanto de descifrar como la réplica de mi abuela. En esas estamos cuando una voz en off nos advierte que han querido distraernos un rato de la crisis y que ahora nos venderán un coche. Los creativos debieron inspirarse en los espectáculos malabares de semáforo, cuya máxima aspiración es que les soltemos un euro antes de irnos.

Donde ya cansa tanta apelación a la crisis es en un nuevo género gastronómico de consecuencias imprevisibles para nuestros estómagos: el menú anticrisis. Las primeras noticias llegaron en noviembre. Que si en un garito de Madrid daban de comer a 5,95 euros (en un claro referente fosilizado del antiguo billete de mil pelas), que si un local de Badajoz se descolgaba con un menú a 4,72 euros... Aquello parecía la reducción de la minifalda, de modo que pronto se llegó al meollo, con perdón. El 28 de noviembre el Antiguo Felipe, un establecimiento vitoriano, anunció que cada miércoles daría un menú especial de dos platos a elegir entre tres opciones más fruta por 1 euro. Hoy se dan tantos casos que ya han dejado de ser noticia. Claro que cobrar menos de 1 euro ya sería cambiar el epígrafe del negocio y transformarse en casa de caridad. O en ONG, que es el referente al uso, si nos atenemos a las declaraciones del señor Santiago Gómez, propietario de un céntrico local vallisoletano de nombre premonitorio -A Dios pongo por testigo- que decidió no establecer ningún precio para su menú anticrisis y pedir que cada cual pague lo que cree que vale. Preguntado sobre si no teme la picaresca, Gómez ha declarado: "ahí esta la conciencia de cada uno a la hora de pagar y de salir por la puerta porque nosotros tampoco somos una ONG ". Más allá de haber descubierto la sopa ajada del libre mercado, me parece que Gómez confía demasiado en las virtudes de su cocina para activar conciencias. Las revueltas se organizan con el estómago vacío. Las estafas, con la barriga llena.

Màrius Serra. La Vanguardia. 2 de març de 2009

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