El efecto Manel

Esta es la segunda semana laboral de siete días que vive Josep Guardiola en meses. La primera fue la pasada, tras la dulce eliminación de la Copa del Rey. Hasta el tropiezo ante el Sevilla el Barça jugaba un partido oficial cada tres días, a un ritmo sólo comparable a la NBA. Por eso las semanas como la que hoy iniciamos parecen tan largas. Más cuando este miércoles podríamos haber tenido partido, snif. El pasado lunes, como para conjurar el duelo vital causado por la ausencia de otros duelos futbolísticos, Guardiola se fue al ya famoso concierto de los Manel y Joan Miquel Oliver en el Palau de la Música. Lo sucedido allí fue tan notable que culminó con la renovación del mejor entrenador de la historia en multitudinaria rueda de prensa. Podría decirse que los “hechos del Palau” empujaron al técnico a decidirse y en todo caso que se lo pidieran cantando también pasará a la historia. Uno de los temas del disco que ha catapultado a los Manel se titula “Corrandes de la parella estable”. Empieza así: “Ens vam conèixer un dimecres fent cua al Cine Arcadín i ens ha costat Déu i ajuda arribar fins aquí”. Cada uno de los cuatro componentes del grupo avanza un nuevo verso con la coda del “Déu i ajuda”, desgranando la historia de una pareja en el tono antiheroico propio del grupo, hasta rematar con “Jo la miro i m’espanto no fos que es cansés de mi” y la coda. En sus conciertos, invitan al público a introducir versos improvisados. Los seguidores más lanzados suben al escenario, solos o por parejas, y cantan su verso con mayor o menor arrojo y entonación, arropados por la coda del “i ens ha costat Déu i ajuda arribar fins aquí”, que es coreado por todos. Si quieren hacerse una idea de cómo va la cosa tecleen en Youtube “Manel Corrandes Sant Cugat” (o Cardedeu o Tiana u otras localidades donde hayan actuado estos cracks) y ya verán que la gente no se corta ni un pelo, en un reflejo, tal vez pálido, de la tradición popular de la que proceden las corrandes.

Como ya sabrán, el lunes pasado en el Palau, sabiendo que Guardiola estaba entre el público, los versos improvisados de los corrandistas se tiñeron de azulgrana. Le agasajaron, le felicitaron por su 39 cumpleaños y, al final, una pareja cantó la corranda que pasará a los resúmenes anuales de 2010 e incluso a la historia de la lengua catalana, por proponer una nueva rima asimétrica entre renovi y aquí: “Només volem una cosa, que el Guardiola renovi, i ens ha costat Déu i ajuda arribar fins aquí”. Fue el delirio y podría decirse que catalizó la reacción que acabaría con Guardiola revelando que se quedará. Estos últimos días, he oído muchas bromas sobre este sorprendente superpoder de los Manel y sus inmensas posibilidades futuras. ¿No podría alguien salir a cantar sobre el Estatut cañí, o sobre el aeropuerto de El Prat y Madrid, o sobre tantas otras cosas que, con un poco de empeño, rimarían con “i ens ha costat Déu i ajuda arribar fins aquí”? Con el panorama electoral que se nos avecina (elecciones en el Barça y en Catalunya, las dos codas habituales en los discursos celebratorios culés) los Manel podrían alquilar, SGAE mediante, sus influyentes “Corrandes”. Yo diría que no les faltarían compradores, desde Montilla a Rosell, pasando por Mas, Godall, Laporta, Puigcercós... Pero los posibles clientes de tan mágica pócima harían bien en recordar que el efecto Manel se basa en que quien sube a cantar dice lo que le pasa por ahí, y eso no lo controla director de campaña alguno. Y claro, la unanimidad que hoy suscita Guardiola no se daba ni en la Yugoslavia de Tito.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 25 de gener de 2010.

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