Utilidades y preferencias

David Gómez Fontanills es un hombre inquieto que forma parte del llamado TAG, Taller d’Intangibles, un colectivo al que intuyo cercano a la creación artística contemporánea, por ponerle una etiqueta que no etiquete, ya que todo lo que sucede en la actualidad sería contemporáneo. En diciembre, Gómez Fontanills me envió un correo (colectivo) en el que me informaba de una búsqueda en la que andaba enfrascado: “Artefactes hackejats #HKp”. Ese es el (contemporáneo) nombre del proyecto al que me (nos) invitaba a participar. La idea es buscar ejemplos de artefactos que sean usados para fines distintos de los que preveyeron sus diseñadores. En el correo se menciona una cafetera para fundir plomo, unas hueveras para sentarse, unas llantas de coche para colgar mangueras y un tambor de lavadora para tostar castañas. No está mal. En los noventa, hicimos un reportaje para el semanario El Temps en el que preguntamos a todos los premiados en la noche literaria de los Octubre qué uso daban a la estatuilla barrada que el escultor Alfaro diseñó como galardón. Hubo ilustres premiados que confesaron usarla como sombrerero o para guardar discos. La idea se me ocurrió al leer, en las memorias de Billy Wilder, las ironías sobre el uso doméstico que daba a las siete estatuillas de Oscar que había conseguido durante su carrera. Lo de Gómez Fontanills es más asequible, porque no hace falta haber ganado ningún galardón para subvertir el uso de un objeto, pero lo había olvidado hasta que hoy he dado con una página web en formato wiki (enlloc.net) en la que ya hay un inventario de sus hallazgos. Algunos son más bien rupestres, como un zapato usado (según video adjunto) como sacatapos para descorchar una botella, el clásico uso de una llave para abrir una nuez en ausencia de cascanueces o un instrumento de percusión reutilizado como tiesto para plantas. Otros resultan más interesantes, porque seguramente los hemos visto más de una vez sin reparar en su verdadera naturaleza. Es el caso de la goma de un desatascador doméstico usada como sordina para trompetas o trombones. La imagen, que muestra un primer plano de la mano del trompetista, pasaría desapercibida en otro entorno porque la goma parece diseñada para matizar el sonido de la trompeta.

Las mejores piezas aportadas hasta ahora son, a mi juicio, el tambor de lavadora con el que tuestan las castañas en el local social de Els Hostalets d’en Bas, en plena Garrotxa, y las llantas de coche en las que la familia Moulines de Maçanet de Cabrenys cuelga sus mangueras. Yo diría que esta segunda reutilización es más común, pero la castañera Balay me parece muy meritoria: “hi han afegit un peu i una maneta per fer-lo girar i el posen sobre una plata on fan foc”. ¡Eso sí que es renovar la tradición de la castañada, y no adoptar el Halloween! No sé qué saldrá finalmente del proyecto HKp, pero su interés va más allá de la funcionalidad del diseño. Algunas aportaciones demuestran prejuicios estéticos, como la de un tal Pglezd para quien un politono de música clásica en el teléfono móvil es un ejemplo de artefacto hackeado: “Em continua cridant l’atenció que fragments de música clàssica s’hagin convertit en politons de mòbil! El que abans era una peça artística... ara t’avisa que et truquen o que tens algun missatge”. Supongo que, hace ahora un siglo, los primeros espectadores de cine, aún mudo, podían decir lo mismo de algunas melodías con las que los pianistas amenizaban las andanzas de Buster Keaton en las primeras salas de exhibición.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 4 de gener de 2010.

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