Visión euro de festival

Hoy, a las doce del mediodía, se dan a conocer los 400 candidatos que aspiran a representar a España en el Festival de Eurovisión, que este año se celebra el 29 de mayo en Oslo. A partir de mediodía, pues, se inician las votaciones en la página web oficial de RTVE. El circo de la UER arranca con el curioso espectáculo de la preselección de finalistas a través de internet. Los diez más votados, hasta el 5 de febrero, participarán en la gala televisada en la que se dilucidará el ganador. Así fue como el gran engendro buenafuentino Roberto Chikilicuatre lanzó el “Chiki Chiki” del plató de la Sexta al escenario eurovisivo, para gran escándalo de los festivalistas. Tras tan formidable humorada, basada en la reducción al absurdo, el año pasado el certamen casi pasó desapercibido. Ni las votaciones ni la gala despertaron la misma expectación. La representante española en Moscú fue Soraya y su resultado discreto. Pero este 2010 se da un hecho diferencial de consecuencias imprevisibles. RTVE acaba de eliminar la publicidad y tiene más audiencia. La corporación presidida por Alberto Oliart (1928), a quien la primera edición del Festival (1956) debió pillar hecho un pimpollo, es la depositaria mediática de la tradición eurovisiva. Por eso, puede que esta vez despierte más expectación que la temporada pasada. Más aún si, entre los aspirantes, sale alguien con carisma que escandalice al gran eurovisólogo Uribarri (1936), como en su día sucedió con Chikilicuatre.

Aún no conozco la lista completa de candidatos, pero los filtrados prometen. Algunos parecen vilmente predestinados al canto, como Blas Cantó, Ainhoa Cantalapiedra o Coral Segovia. Otros pretenden seguir la estela sardónica del personaje encarnado por el actor igualadino David Fernández, como la carodista Karmele Marchante, que amenaza como “Popstar Queen”. Pero hay uno que me interesa especialmente. Se trata de Moritz (Moritz Weisskopf, que canta “Todo para mí”). Sus promotores, Backline-Sound, envían notas de prensa tituladas “Moritz se lanza a Eurovisión”, que hacen pensar en la marca de cerveza. Ya sé que Moritz es un nombre y Weisskopf un trabalenguas, pero me pregunto si, de prosperar su candidatura, los responsables de otras marcas de cerveza no se mosquearán. O si los de la cerveza Moritz, que se las saben todas, no promoverán una campaña parecida a la que montó Buenafuente para votar al Chikilicuatre. Con que el nombre de Moritz sonase una décima parte de lo que sonó el de Roberto, ya conseguirían más publicidad indirecta que con todos los eventos “culturales” que suelen montar.

Leo las bases. Cada usuario puede realizar “5 votos al dia desde una misma dirección de correo válida”. Fácil, ¿no? Eso sí, “RTVE.es se reserva el derecho de restar votos siempre que se demuestre que éstos son fraudulentos —hechos con robots o con scripts de votación masiva— y de expulsar en cualquier momento del proceso a cualquier candidato que no cumpla las normas”. Rebusco en las normas: “La letra no debe ser conflictiva o irrespetuosa ni tener mensajes ideológicos" (por eso cambiaron algún fragmento del Chiki Chiki en el que se mentaba a Mariano) y “Ningún artista puede competir por más de un país en el Festival de Eurovisión en un año dado” (eso sí sería sensacional). Pero nada dicen de marcas. Justo en el año de la desaparición de la publicidad en TVE, daría lo que fuera por ver en la gala eurovisiva a Moritz (Weisskopf) batiéndose el cobre con Estrella Van Damm, Penélope Cruz Campo y San Miguel Bosé.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 18 de gener de 2010

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Exèquies laiques: el capdevilisme

¿Qué es una nación?

Barthes, el símptoma