dimarts, 16 de febrer de 2010

El oráculo de los Serra

Sucede cada 14 de febrero en la sección de esquelas de La Vanguardia desde hace dos décadas. Los familiares del señor Pere Serra i Guinjaume publican una necrológica muy especial, que con los años ha creado un nuevo género periodístico. El señor Serra, con quien no me unía ningún lazo de parentesco, falleció el 14 de febrero de 1988 mientras escuchaba por la radio un Valencia-Barça que acabaría 1-1 (con goles de Giner y Urbano). Tenía 71 años y había vivido, dos años antes, la gran decepción de la final de Sevilla, donde el Barça perdió la Copa de Europa por penaltis ante el Steaua de Bucarest. Este hecho me aproxima a su figura. Asistí a esa final en uno de los cuatro trenes especiales que fueron apedreados al sur de Valencia y recuerdo, en el viaje de vuelta, dos grandes reacciones: la agridulce de los jóvenes que nos aliviábamos con chirigotas insensatas del tipo "de este aua no beberé" y la amarga de quienes pregonaban que morirían sin ver al Barça campeón de Europa. Recuerdo algunos rostros muy afligidos en ese viaje de vuelta. El de Pere Serra pudo haber sido uno de ellos. El 14 de febrero de 1992, sus familiares decidieron añadir tres palabras premonitorias ("Aquest any sí") al texto canónico de la necrológica que llevaban tres años publicando ("T'estimem i no t'oblidem"). Tres meses después, la ansiada Copa de Europa llegó a Barcelona tras la final de Wembley. La alegría derivada del gol de Koeman empujó a los familiares de Serra i Guinjaume a seguir usando el espacio de la necrológica para "informar" al difunto sobre la marcha del club de sus amores. Primero tímidamente (1993: "Aquest any també") y pronto de un modo más detallado (1994: "Aquest any almenys tenim el cinc a zero", por la goleada endosada al Madrid en el Camp Nou). Poco a poco, la cita anual en el rectángulo de la esquela adquirió resonancias de dietario. Aunque la idea era dar buenas noticias, al año siguiente el Madrid nos devolvió la goleada en el Bernabeu, con Laudrup ya blanqueado, y el pie de esquela también lo reflejó: "Aquest any ens l'han tornat. No passa res. Potser aquest any també. T'estimem i no t'oblidem" (1995). La colección de esquelas de Pere Serra i Guinjaume constituye una verdadera crónica telegráfica del barcelonismo, con especial énfasis en los clásicos Barça-Madrid de cada temporada. No faltan episodios dolorosos como la traición de Figo -"Vam tenir un traïdor afectivament (sic)" (2001)- y mensajes alusivos a las dificultades del cronista: "Cada vegada és més difícil posar-te al dia de com anem. Això és un tíovivo" (2002).

El 18 de febrero de 2005 falleció el hijo del difunto, Pere Serra i Casanovas, y desde 2006 comparte esquela con su padre. Desde entonces, las crónicas se han sofisticado, aumentando en longitud y riqueza. También se han transformado en un hito anual cada vez más conocido, de modo que ayer domingo muchos estábamos pendientes del oráculo de los Serra, sobre todo tras la gloriosa temporada pasada. Sus descendientes no nos han defraudado. Bajo la cruz, los dos nombres y las dos fechas de fallecimiento, ayer se leía: "Aquest any més que mai hem estat tots junts al cel. Amb humilitat, la feina ben feta d'en Pep i cia, ens han portat a l'excel·lència. El que no ha fet mai ningú. Per cert nen, la festa va començar el 2-5-09, i no han sigut 6 sinó 7. Ni la casa pairal de l'oso, ni res, ens podran treure la felicitat i la il·lusió. Aquest any també. Us estimem i no us oblidem." Para entender la penetración social del fútbol hay que darse cuenta que el balón rueda entre personas, recuerdos y afectos.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns 15 de febrer de 2010

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