Fechorías numéricas

A finales de diciembre publiqué mi artículo anual sobre las peculiaridades del nuevo año que llegaba. Hace casi dos décadas que lo hago, desde el capicúa 1991, de modo que he utilizado una amplia gama de estrategias verbales y numéricas para que cada fechoría (que es como podríamos llamar a este jugar con las fechas) sea distinta. Este 2010 di con un dato numérico muy obvio que me permitió salir airoso del reto anual. El uno de enero inició el primer año, desde que en 1809 Thomas Jefferson dejara la presidencia de los Estados Unidos en manos de James Madison, en el que las dos primeras cifras doblan el valor numérico de las dos segundas. En 2010, 20 dobla a 10. En todo el siglo XX no hubo ningún año en el que esto sucediera. El anterior fue 1809. Y el siguiente no se dará hasta 2211, cubriendo un período de 402 años (4/2) que el año en curso separa en dos hemistiquios de exactamente 201 años (2/1). Y me quedé tan ancho. Ahora constato que hemos entrado en el año de la doblez, tal como los acontecimientos políticos se encargan de demostrar un día tras otro en casos tan enrevesados como el de Horta de Sant Joan o Ascó. 2010 está siendo el año del Doublespeak, ese doble lenguaje formalizado por George Orwell en su novela distópica 1984. Ya lo ven, de un 20 adosado a un 10 se pueden sacar más conclusiones que un periodista deportivo del comportamiento dual de Cristiano Ronaldo. Mi fechoría, tan gratuita como cualquier juego que se precie, está provocando esta vez consecuencias más imprevisibles que cuando el año era capicúa. Hace ocho años, al llegar el 2002, llegamos a convocar el Día Universal de la Simetría para el 20/02 y a inaugurarlo con un multitudinario acto público que se inició, con puntualidad de flashmob, a las 20:02 en la Casa del Llibre.

Ahí llegamos a la cima y el resto es puro descenso. Todo lo más, hemos ido siguiendo los tripletes del calendario: 3 de marzo de 2003, 4 de abril del 4, 5/5/5, oportunamente abducidos por eventos con voluntad de generar mucha expectación. Que si el 6/6/6 el estreno mundial de un (fallido) remake de La profecía, que si el 7/7/7 J.K. Rowling publicó la versión original inglesa de la séptima (y última) entrega de Harry Potter, que si el 8/8/8 (a las ocho) se inauguraron los Juegos Olímpicos de Pekín, entre otras cosas porque el 8 es un número afortunado entre los chinos, ya que en cantonés se pronuncia fa, y fa es también “enriquecimiento” o “fortuna”. En cuanto al 9/9/9, en Mataró se inauguró una curiosa exposición de 99 nueces ilustradas por 99 artistas: “els n9u n9us”. Me hice eco de tan novísima iniciativa, y me escribió el poeta Josep Maria Calleja, uno de sus promotores, para añadir más leña al juego: "Llegint el teu article d'avui a La Vanguardia he recordat el gran cantant Claude Nougar. Quan li vaig preguntar, anys enrere, perquè havia batejat la seva productora Éditions du chiffre 9 em va respondre que havia nascut el 9-9-1929!” Este año, la fechoría numérica más previsible se dará el diez de octubre, en la fecha de los tres dieces. Según como vaya la campaña electoral para la presidencia del Barça, tal vez algún candidato nos saldrá con alguna propuesta para el 10/10/10. Lo más rompedor sería cambiarle el nombre al Camp Nou y ponerle Camp Deu, en alusión indirecta al número de la camiseta de Leo Messi. Pero aún falta mucho para eso. Hoy, dos de febrero, es un buen día para divulgar otra fechoría más modesta que sucedió durante el día de ayer, uno de febrero de 2010. En notación digital, un notable capicúa: 01022010.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 2 de febrer de 2010

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