dijous, 11 de febrer de 2010

Spam para hoy...

Nunca imaginé que escribiría este artículo, aunque en realidad lo sorprendente es que no lo imaginara. Desde que el correo es electrónico, estoy hasta las fosas nasales de recibir correos indeseados. Al principio los coleccionaba, archivados por carpetas según su temática. La más gorda siempre era la de temática sexual, que reunía ofertas de Viagra y otros fármacos expansivos con señoritas rusas exponiendo una sana intención de cambiar de estado civil, productos pornográficos varios y tratamientos para alargar penes (constato que ya casi no llegan, con lo entretenidos que eran). Otro género de Spam que ha dejado de fluir son las ofertas de hipoteca que hasta el año pasado amortajaban mi buzón con sus mortgages a unas condiciones de ensueño. Este septiembre, al volver de vacaciones, recapitulé mientras vaciaba el buzón y me di cuenta que la recesión económica también había afectado este submundo del correo basura. Esa limpieza técnica me permitió elaborar una suerte de índice, que podríamos llamar Dow Spam, en el que se mantenían, a la baja, las estafas de cariz especulativo con apariencia de inversión segura y seguían dando la vara las ofertas de blanqueo de dinero procedente de algún país cuyo régimen hubiera sido recientemente derrocado. En mi parquet imaginario, los únicos valores del índice Dow Spam que lucían el color verde eran las ofertas de trabajo. Es decir, las estafas disfrazadas de salida laboral, con asuntos como "Necesitamos empleados" o "Cooperación con una firma grande". Una tendencia que se mantiene, e incluso se incrementa, en este primer trimestre de 2010. Sin embargo, ayer me sucedió algo inesperado: recibí el primer Spam lírico. No digo que mi buzón no reciba decenas de invitaciones a recitales poéticos, exposiciones de arte o presentaciones de libros. Ni que sea inmune a esos amables lectores que aprovechan la vía del correo electrónico para hacerte llegar cuatro líneas gentiles y un pdf adjunto con su último poemario, ensayo o novela de cuatrocientas páginas para que te la leas en un plis-plas y les des una valoración juiciosa (y a poder ser, entusiasta). Todo eso ya sucede. Lo nuevo es que ayer, por primera vez en mi vida, recibí un Spam pata negra que sólo contenía un poema, un nuevo sentido para la P de este término onomatopeico tomado de un famoso gag de los Monty Python en 1970.

Lo envía un tal Odis Brennan, uno de esos pseudónimos sin historial digital que también utilizan los que envían las fotos de rusas con ansias casamenteras. El asunto es, también, spámico: "Hi" y el dominio que figura tras la arroba del remitente es rosatigroup.com, que resulta pertenecer a una empresa constructora británica en activo desde 1969 (aunque vete tú a saber cómo lo habrá obtenido el falso Brennan). La hora de salida son las 3:23 de la madrugada, hora sandunguera de Greenwich, y los 29 versos del poema empiezan con uno que es un guiño a los lectores de Joyce: "Moo Cow, Moo cow". Lo mejor del poema acaba aquí. La retahíla de despropósitos es digna de Mr. Bean disfrazado de bardo, con versos del calado de "Fly away Peter/ Fly away Paul/ Come back Peter/ Come back Paul". Todo discurre a este nivel, hasta llegar a los tres últimos que actúan de colofón, añadiendo un sabor agridulce a nuestra estupefacción: "Your house is on fire/ This little pig had none,/ Fly away home". Por un momento dudé sobre si sería un poema alusivo a la catástrofe de Haití. Pero no. Es solo Spam. Se confirma que esta crisis es mucho más profunda de lo que nos vendieron. Spam para hoy...


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 11 de febrer de 2010

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