dijous, 18 de febrer de 2010

¡Todos al techo!

Cada semana es un mundo, pero esta ha sido, sin duda, la del Mobile World Congress que hoy finalza. Cuatro días de taxistas alegres, hoteles llenos y tecnófilos ansiosos que dan para mucho, tal como podemos comprobar en los reportajes que genera. Se da la circunstancia de que este año la semana movilizada coincide con la primera semana de la historia con fútbol diario. Ya saben, sólo quedaban por colonizar los lunes y los viernes, y esto es justamente lo que acaba de suceder. Primero fueron las competiciones europeas, antaño circunscritas a los miércoles, las que se desplegaron a martes y jueves, como en aquella apuesta a la ruleta por la que se juega a los números vecinos. El colofón ha sido hacer lo propio con la liga BBVA. El domingo ya compartía partidos con la noche del sábado desde hace años, pero el paso definitivo ha sido adelantar uno al viernes y atrasar otro hasta el lunes, que esta semana fue el Tenerife-Mallorca, tal vez por la experiencia canaria en el cambio horario. El congreso de los móviles y la colonización televisiva del fútbol coincidieron el lunes en el buzón de mi Nokia, en un MMS publicitario de Movistar bajo el título "Gol T en tu móvil". Habiendo perdido el Barça (músculo) el domingo en el Calderón, pensé que tal vez no sería el mejor momento, pero aún así leí: "Sucríbete GRATIS a Gol T el primer mes!! Accede a emoción TV y disfruta de 30 canales de TV que incluyen Gol T, La Sexta, Antena 3 24H, FOX, Sol Música Cartoon Network y muchos más!!". Luego salía el link para descargarlo de inmediato y la letra pequeña informando que, a partir del segundo mes, el servicio costaba 5,64 euros mensuales, autorenovables, y que es un servicio válido sólo para móviles 3G con videostreaming. El mensaje terminaba con el logo de Gol T, cuya ausencia de V final había yo tomado por un error de picaje. Y no. Resulta que Gol Televisión, a quien todo el mundo llama Gol TV, es en realidad Gol T porque ya existe una Gol TV en América. En fin, no vendrá de una letra, aunque sea la V de Victoria.

La cuestión es que empiezo a imaginarme cómo sería ver los partidos del Barça en mi móvil. Tras cambiarlo por otro mejor, claro, porque en mi pantalla Ibra no cabe ni tumbado. Pongamos que ya dispongo de uno con una pantalla gansa, videostreaming perfecto y cobertura 3G (o 5 jotas). Me imagino en un bar, tomando una cerveza con el móvil en la barra y los auriculares taponando los oídos para evitar el guirigay de las almas generosas que, a mi lado, escuchan a sus locutores preferidos por los altavoces de sus móviles. La cuestión es que me veo acercándome el aparato, que por algo es móvil, con las dos manos para apreciar mejor esa aproximación de Messi que ha dejado a Ibra en situación perfecta para clavarla en la red, justo antes de que la rapidez del central rival dejara al sueco con un palmo de narices. Pero entonces, Iniesta saca de esquina, su rosca impacta en la coronilla de Márquez, apostado en el primer palo, justo para que Puyol, entrando con todo desde atrás, cabecee a la red y en el bar donde estoy se desate la euforia de siempre pero de un modo nuevo, jamás visto. Porque todos los culés, como un solo hombre, imitan mi repentino gesto de alegría: extienden los brazos hacia el techo abriendo las manos para celebrar el golazo. Y los móviles, todos ellos de la última generación presentada en el Mobile World Congress, salen despedidos cual birretes en día de graduación, impactando con estrépito en el techo del bar, demasiado bajo para las altas miras de nuestros tecnófilos mercaderes del fútbol.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 18 de febrer de 2010

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