dijous, 29 d’abril de 2010

La sensatez de Tuson

Este Sant Jordi 2010 nos ha dejado un reguero de buenos libros y un debate aún incipiente sobre la incidencia del libro electrònico. La verdad es que todos leemos ya quilómetros de textos digitales pero el libro como tal está aún verde. En esas andamos cuando me llega a las manos el último ensayo del profesor Jesús Tuson: Paraules en la corda fluixa. Lo publica Triallibres, un proyecto editorial que desconocía, dirigido por dos apellidos ilustres de nuestra cultura: Miquel Tuson Segarra y Guillem d'Efak Fullana Ferré. Seguramente no verán los libros de Triallibres en las librerías convencionales. Se trata de un sello independiente que se mueve en los parámetros de la cultura autogestionada, como algunas discográficas de nuevo cuño. Operan en el incipiente mercado del libro electrónico, pero también editan en papel, en la llamada impresión por demanda. Es decir, que tengo entre manos el último libro de Tuson porque han tenido la gentileza de imprimirme un ejemplar, pero si quiero comprar otro también en papel para regalárselo a un amigo sólo tengo que encargarlo por la red. Acto seguido, ellos imprimirán otro ejemplar, lo encuadernarán y lo enviarán por correo, previo pago. Naturalmente, a estas alturas poca gente ha oído hablar de ellos, pero su manejo de las redes sociales hace prever que, a poco que se esmeren con los títulos publicados, pronto se harán un hueco. Tuson se jubiló el año pasado tras cuatro décadas de docencia universitaria. Toda una generación de estudiantes aprendimos con sus libros a romper el corsé del sutil nacionalismo lingüístico que supura la Real Academia Española de la Lengua y adláteres. Junto a Sebastià Serrano, Tuson lideró el primer departamento de Lingüística que se constituyó en el sistema universitario español, y su sensatez lingüística es proverbial. Aunque no se ha prodigado en los medios de comunicación como su compañero, los libros de Tuson son siempre luminosos y Paraules en la corda fluixa no es una excepción. Si fuera a vivir aquella famosa escena en la que Tom Sawyer y Huckleberry Finn asisten a su entierro, no me importaría adoptar de epitafio el último párrafo de su prólogo: "I és que el llenguatge, i les llengües, són molt més que instruments de comunicació. En una llengua es crea una imatge del món; en una llengua podem produir art; en una llengua podem mentir; en una llengua podem practicar el maniqueisme; en una llengua es desvetllen els nostres tabús i neixen i creixen les nostres rebel·lions; en una llengua fins i tot podem jugar".

Necesitaremos de todo el caudal de sensatez lingüística que nos brinda el profesor Tuson, nacido en València en el peliagudo año de 1939, para valorar algunas de las paradojas lingüísticas que se dan en nuestro país de catalanistas intermitentes. Dos son las paradojas que me han llamado la atención recientemente en dos ceremonias muy solemnes. Por un lado, el adiós institucional a Juan Antonio/Joan Antoni Samaranch que se celebró en el Palau de la Generalitat. Por el otro, la beatificación del padre José/Josep Tous en Santa Maria del Mar. (Las barras no son irónicas, sino descriptivas.) Los noticiarios retransmitieron fragmentos de ambas ceremonias. En la primera, escuché al president Montilla y al príncipe Felipe de Borbón expresándonse en catalán, y luego Maria Teresa Samaranch Salisachs hablando en castellano para introducir la canción Amics per sempre. En la segunda, escuché al cardenal Lluís Martínez Sistach hablando en castellano y al Secretario de Estado Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, en catalán. Vivir para oir.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 29 d'abril de 2010

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

Entradas populares

Compartir