¿Iremos a Canaletes?


A estas alturas de la temporada pasada mi sobrino Màrius ya se había instalado a pocos metros de la fuente de Canaletes, como una gárgola humana, para ir celebrando uno tras otro los títulos del Barça. Me fascinó reconocer en su entusiasmo juvenil el que yo mismo había sentido a su edad en las contadas ocasiones en las que el Barça nos permitía celebrar títulos, y me informé para poder contarle la historia oficial de esa celebración que él repetía como un poseso. Resumiéndolo en un puñado de palabras clave: años 30, diario La Rambla, pizarra con resultados, fervor culé. Un fervor que llega hasta nuestros días. La temporada pasada, tanto fue el cántaro a la fuente que al final Canaletes ya parecía una cortinilla de TV3. Y es que por más que nuestras estimables autoridades intenten desplazar las celebraciones culés a otros espacios, la culerada siempre se agolpa en el reducido espacio que circunda la fuente de Canaletes. Banderas, gritos, escalada libre y, con el paso de la noche, un vandalismo rompedor, en el peor sentido del término, que es el literal. Lo único que no se rompe nunca es la fuente. De hecho, existe desde el siglo XVI, aunque en esa época el agua bajaba por unos canalillos que daban a un abrevadero. De ahí el nombre de ese tramo de la Rambla y, por ende, de la fuente. La estructura metálica a la que se montan los culés más enardecidos data del siglo XIX y no seré yo quien ponga en duda su capacidad de resistencia a los abordajes más salvajes.

Esta temporada las celebraciones, de haberlas (que las habrá), se concentrarán la noche del domingo. Fue un poco bochornoso que tan poca gente acudiera al Palau Blaugrana para celebrar el título europeo con Navarro y compañía, pero tras el partido contra el Valladolid el paseíllo hasta Canaletes será masivo y el colapso en el centro inevitable. En muchas poblaciones catalanas existen espacios clásicos para estas celebraciones. Yo recuerdo haber celebrado una liga en la Porxada de Granollers y también haber esquivado a los pocos pero ruidosos madridistas que celebraban una liga merengue en la Rambla de Lleida. Pero este año pienso ir a la fuente de Canaletes. Sólo que a la de la plaza Santes Creus, en Horta. Los hortenses tenemos una réplica idéntica de la fuente más solicitada. Exacta. ¿Por qué no engalanarla, vitorearla y ondear banderas junto a ella? La idea de canaletear sin salir del barrio se ha extendido entre algunos hortenses, de manera que ya veremos cuántos nos reunimos allí, ante el Consell de Joventut del distrito. Claro que Horta no es el único barrio que cuenta con una réplica de la fuente de Canaletes. En Gràcia, por ejemplo, tienen como mínimo dos: en las plazas Trilla y Sant Miquel. En Sants hay una en la plaza del Fènix. En Sant Andreu, otra en la calle Gran de Sant Andreu, a la altura de Joan Torras. Con la ayuda del Google Street View he logrado ver hasta trece. Las hay en el centro, cerca de la fuente madre: en Portal de l'Àngel con Santa Anna, en la plaza de Sant Agustí Vell, en Pau Claris con Gran Via, en la misma Gran Via entre paseo de Gràcia y Rambla de Catalunya, en Ronda de Sant Pau con Paral·lel. Y también en los barrios, en la plaza de la Infància del Clot, en la plaza del Sortidor de Poble Sec, en la calle del Mar de la Barceloneta, ante la iglesia de Sant Miquel. O sea, que los hortenses no somos los únicos barceloneses que podríamos inaugurar el domingo un nuevo escenario para nuestras celebraciones. Si lo que tira es la fuente, ¿por qué no canaleteamos cada uno en la nuestra? Eso o nos pegamos una ronda por las 13.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 13 de maig de 2010



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