dijous, 6 de maig de 2010

Qué hacer el sábado 22

Mi amigo Raül Aguilera, actor de teatro aficionado en el Foment Hortenc, tiene dos entradas para la final del Bernabeu. Dice que nunca le toca nada, pero en cuanto la UEFA las puso a la venta se apuntó a la lista (igual como hicimos unos cuantos más) y el sorteo le sonrió. Lo notó por el cargo en la visa. Cuando recibió el e-mail ya se las habían cobrado. Eso era antes de la eliminación ante el Inter, claro, allá por el mes de marzo, cuando éramos felices e indocumentados, y algunos aún no habían aprendido a saborear el sudor de las victorias. Ahora Raül busca comprador. Algo parecido les sucede a los centenares de culés que reservaron Ave y hotel para el 22 y 23 de mayo. ¡La de catalanes que andarán pululando como almas en pena por Madrid, ese fin de semana! Me pregunto qué harán. El grandísimo Sergi López, que vuelve a representar su espectacular Nonsolum en el teatro Poliorama de Barcelona durante un mes, a partir del próximo 20 de mayo, me dijo hace un par de semanas que había anulado la función del sábado 22 por razones obvias. Una obviedad que finalmente se desvaneció ante el cerrojo interista. Compruebo en Internet que mañana Sergi representará su exitosa obra en el Teatro Principal Antzokia, de Gasteiz, y que la siguiente función de Nonsolum ya será la del jueves 20 de mayo en el Poliorama. La temporada sigue al día siguiente, el viernes 21, pero el sábado 22 no consta en ningún servicio de venta de entradas. La opción siguiente es la función del domingo 23. Tal vez al final se pongan a la venta las entradas para esa función anulada. O tal vez no. Porque según como acabe esta liga nonagenaria, podría darse el caso de que el mejor momento para celebrar su consecución fuera, justamente, el día 22 de mayo a las 20:45. Los culés sedentarios en el Camp Nou, en una de aquellas ceremonias de cánticos y dedicatorias a las que nos acostumbraron los hombres de Guardiola el año pasado, en un mayo irrepetible. Pero los culés nómadas que ya reservaron transporte y estancia en Madrid también podrían aprovechar para celebrarlo en algún lugar (no necesariamente discreto) de Madrid. ¡Ríete tú de las flashmobs! ¿Se imaginan la Cibeles rodeada de banderas azulgrana en día y hora totalmente inesperados? No creo que las aficiones del Bayern o del Inter se lo tomasen a mal, y en cuanto a la del Madrid, siempre contaríamos con el factor sorpresa.

Será interesante ver qué iniciativas surgen para pasar la tarde-noche del sábado 22. Puede que Barça TV repita, a esa misma hora, la victoriosa final de Roma ante el Manchester United de Cristiano, y en tal caso no me extrañaría nada que algún grupo de aficionados con ganas de fiesta decidiera forzar un déjà vu colosal, proyectándola en una pantalla gigante, tal como muchos de nosotros la vimos un año atrás. Cierto que el sábado 22 los teatros y los cines respirarán aliviados ante la desaparición de la peor competencia posible: una final del Barça. Peor incluso que el pérfido cine en catalán para esos pobres distribuidores maltratados por la inminente ley. Muchos actos de todo tipo que estaban condenados a la suspensión serán reconvocados. Incluso los de los días previos o posteriores. No exagero. La propietaria de la librería L'Espolsada, en Les Franqueses del Vallès, estuvo a punto de anular una charla a partir del Maletes perdudes de Jordi Puntí que celebraremos el viernes 21. Su (fundado) temor era que a 24 horas de la final del Bernabeu nadie estaría ya por la labor. El mío es no tener nada que hacer el día 22 a las 20:45. ¿Alguna idea?


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 6 de maig de 2010

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