dimarts, 29 de juny de 2010

¿Lo quiere sin IVA?

El jueves sube el Impuesto sobre el Valor Añadido. A quienes trabajamos por cuenta propia las gestorías que nos asesoran llevan semanas machacándanos para que no olvidemos aplicar dos puntos más de IVA a las facturas que emitamos a partir del 1 de julio. En vez del 16%, deberemos aplicar el 18%, con lo que saldremos más caros a las empresas para las que trabajamos. De hecho, tal como está el panorama, muchas de las facturas periódicas que se emiten a principios de mes se emitirán esta miércoles 30, para esquivar así ese 2%. El IVA no subía desde 1995, cuando pasamos del 15% al 16%, descuadrando así todas aquellas facturas que llevaban una retención de IRPF del 15%, un porcentaje que luego quedaba neutralizado sobre el papel, y que ahorraba muchos cálculos contables. Aún recuerdo cuando en 1986 el IVA entró en nuestras vidas, sustituyendo al ITE (Impuesto sobre el tráfico de empresas), y coincidiendo con la entrada de España en la Unión Europea. Fue uno de los iconos de la modernidad que inauguraba esa nueva etapa europea pre euro. No sé por qué, lo relaciono con el fax, que por aquella época predigital parecía el aparato más revolucionario de la historia y hoy es un fósil que malvive en las oficinas como un celacanto. La llegada del IVA fue saludada como el fin de la economía sumergida por una pléyade de analistas cejijuntos que jaleaban eslóganes como "Hacienda somos todos". Naturalmente, un impuesto tan presente en la cadena tuvo su impacto sobre la economía sumergida, pero todos sabemos que las facturas en negro no sólo no desaparecieron, sino que se adaptaron a la nueva situación introduciendo un nuevo argumento de venta. La pregunta "¿lo quiere sin Iva?" lleva 34 años instalada en nuestras relaciones con los operarios autónomos que entran en casa para cualquier reforma o reparación. En los últimos tiempos la oferta a menudo se reduce a un mitad y mitad, pero persiste la factura en blanco que se paga con dinero negro. ¿Cómo va a negarse a un ahorro tan suculento un cliente final que ni puede repercutirse el Iva ni va a tener que dar cuenta a nadie de sus gastos domésticos?

Otro tipo de profesionales, en cambio, bailamos en la cuerda floja de la exención. No es que lo queramos sin IVA, sino que la ley establece excepciones, pero interpretarlas resulta más complejo que leer al obscuro Mallarmé. Durante años mis derechos de autor por los libros y mis colaboraciones en la prensa escrita estuvieron exentas de IVA, pero mis colaboraciones en la radio o la televisión no. Así fue como descubrí los secretos de la prorrata. Una consulta a Hacienda por parte de una editorial de cifras (e identidad) astronómicas acabó decantando la balanza hacia el IVA para todo. Por más que aún hoy el artículo 20 de la ley 50/1998 de 30 de diciembre (sobre operaciones interiores) declare exentos de IVA los servicios profesionales de gente con la que incluso podría identificarme: "incluidos aquellos cuya contraprestación consista en derechos de autor, prestados por artistas plásticos, escritores, colaboradores literarios, gráficos y fotográficos de periódicos y revistas..." ¿Les parece claro? Pues no hay tutía. La respuesta de Haciendo fue que siempre con IVA y con IVA facturamos. Hoy del 16% y el jueves del 18%. Y sin rechistar. Aunque lo único que nos parece positivo de esta subida de IVA sea que el ahorro que nos permiten las facturas sin IVA también subirá un 2%. Decía Groucho Marx que, puestos a ir a pie, prefería correr tras un taxi a hacerlo tras un autobús, porque así ahorraba más.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 29 de juny de 2010

1 comentari:

  1. Esto del negro es el cuento de nunca acabar,soy lampista autonomo y a veces tengo problemas para facturar porque la gente me dice; no me cobraras el IVA no?.Tengo familia en Francia y me dicen que eso allí no pasa.Siempre he pensado que si hay economia sumergida es porque en cierta manera es consentida por los poderes economicos y politicos,a este paso nunca podremos ser Europa

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