dimarts, 13 de juliol de 2010

Bumerán sudoku

El lunes hará un lustro que publiqué el runrún "La fiebre del sudoku". Hacía poco que The Times publicaba sudokus y la moda amenazaba con llegar. Investigué el fenómeno y descubrí que las revistas norteamericanas ya publicaban sudokus con el nombre de Number place desde 1978 y que los japoneses admitían haberlo copiado en 1984. Al principio le llamaron Suuji wa dokushin ni kagiru (algo así como números solteros), pero pronto vieron que era un mal nombre y decidieron reducirlo a SU (número) DOKU (soltero). El éxito fue tal que, antes de llegar a Europa, había en Japón cinco revistas de sudokus con un tiraje de 660.000 ejemplares mensuales. Me escandalizó que, siendo un problema matemático clásico, los diarios europeos se plantearan pagar derechos por reproducir el nombre y que a nadie se le ocurriera hacer sudokus (o los programas que los fabrican) con otro nombre. Incluso propuse uno: R9 (que en castellano resultaría renovador y en catalán ruidoso). Ese mismo sábado recibí un correo demoledor de un lector: "Trobo que la seva proposta és brillant i l'aplaudeixo, però veig que la seva capacitat d'influir en els editors dels diaris on escriu és mínima. No ha passat ni una setmana des que va fer la seva proposta del Re9 i La Vanguardia ja publica sudokus". Lo cierto es que el viernes 23 de julio de 2005 el sudoku ya convivía con los crucigramas en La Vanguardia y pronto se extendería a todos los diarios catalanes. Visto en perspectiva, su llegada no sólo no ha perjudicado a los crucigramistas sino que ha aumentado el público de las páginas de pasatiempos.

Por si fuera poco, desde este julio la revista japonesa del grupo Yamaha Gekkan Electone (o Monthly Electone), una de las publicaciones de referencia sobre la actualidad musical en el Japón, publica sidokus. ¿Que qué es un sidoku? Pues un juego inventado, bautizado y registrado en 2005 por David y Bernat Puertas, musicólogo e informático. Inspirados en el sudoku, estos avispados hermanos inventaron un enigma que, en vez de jugar con los números, lo hace con las notas musicales. La parrilla es un cuadrado 7x7 subdividido en 7 áreas de 7 cuadros que deben acabar conteniendo las 7 notas sin repeticiones, como en el caso del sudoku. Pero aquí el plus es que, tras completar la parrilla con las notas correspondientes, siete casillas numeradas permiten taralear una melodía oculta. El primer sidoku publicado en el Japón esconde la melodía de la popular banda sonora de Indiana Jones, del músico John Williams. Los Puertas han firmado un contrato de un año con Yamaha Music Media para reproducir sidokus que ocultarán melodías de Beethoven, Vivaldi, The Beatles o Bob Dylan. Los primeros sidokus se publicaron en 2006 en revistas catalanas como Revista Musical Catalana y Enderrock, luego empezaron a acompañar a mis mots encreuats en el Serra d'Or y la editorial musical Clivis Publicacions decidió editar el primer libro de sidokus. Recuerdo que ese mismo año triunfó en el apartado de libro musical de la Feria de Frankfurt, lejos de los focos que iluminaban el sofá azul. Desde entonces, se han editado diez volúmenes: 5 en catalán, 1 en castellano, 3 en alemán y 1 en neerlandés, con melodías de todo tipo. La llegada del sidoku al Japón cierra un círculo de sólo cinco años, aunque nadie creería que hace tan poco tiempo que el sudoku entró en nuestras vidas. Es, también, una historia insólita de bumerán cultural, puesto que pocas veces una secuela deshace el camino que recorrió su precuela, sobre todo si lleva de Catalunya al Japón.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 13 de juliol de 2010

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