dijous, 8 de juliol de 2010

Jugando al diccionario

He de reconocer que siempre he sido un gran lector de diccionarios. Me apasiona el orden alfabético y las extrañas vecindades que suscita. Me gustan las acepciones insólitas de palabras aparentemente inocuas. Durante años, para escribir, traducir y elaborar crucigramas he hojeado y ojeado diccionarios. Desde hace unos pocos ya sólo los ojeo. Los consulto en línea, de modo que hojearlos resulta literalmente imposible. La eficacia digital me parece innegociable, pero un día volví a hojearlo en papel y me di cuenta de lo perdido. Recuerdo que andaba abotargado porque la noche anterior había cenado de un modo muy opíparo. Abrí el DIEC (2a edición, 2007) por las páginas 850-851 y leí: garrotada gastrointestinal. Di un respingo. Todos los diccionarios (en papel) destacan la primera y la última palabra de cada conjunto de dos páginas. Seguí hojeando, ya con el modo de búsqueda mental activado, y volví a chocar con otro par que definía mi estado: gresca grogui (884-85). Grogui aún por la gresca de la noche anterior, empecé a tomarle gusto a la cosa y el azar tipográfico del diccionario me pareció honrosament hostil (924-25) hasta que llegué a revivir cómo había terminado la noche anterior: xocolata xurro (1756-77). Llegué a mosquearme: ¿no será que los tipógrafos juegan con las líneas para conseguir cabeceras interesantes? Seguí buscando: ¿quién sería el instal·lador insuperable de las páginas 966-67?, ¿De quién, el vergonyant vers de las 1716-77? ¿Sería el ahora recusado Rafael Ribó el simpàtic síndic de las 1544-45?. Desde aquel día colecciono estas parejas de hecho que se forman para ayudarnos en la búsqueda, en una pulsión conspiranoica que me inquieta. No voy a desarrollarla. Sólo voy a reproducir cuatro parejas verbales que encabezan sendas páginas dobles del DIEC y a ver quién es el Sherlock Holmes que me niega su intención: elemental-elucubrar (610-11), diabètic-dialitzar (554-55), evangeli-exasperar (750-51) y nacionalsocialista-narcotraficant (1156-57). No haré más comentarios.
Reconozco que me inicié en la lectura de diccionarios durante la pubertad, buscando esas palabras obscuras que remitían a otras, como meretriz, buscona o cortesana. En esto, la era digital es muy superior, porque permite trazar el sentido de las palabras de un modo más directo. Busquemos, por ejemplo, la palabra más repetida en la sentencia del TC, un heptasílabo digno de ser el lema de una manifestación contraria a la de este sábado: indisolubilidad. Casi todos los diccionarios que consulto la relacionan con el matrimonio. El DRAE en línea, sin embargo, dice: "cualidad de indisoluble". Clico en indisoluble y leo "Que no se puede disolver (separar)". La palabra con enlace es disolver. Pincho en ella y topo con cuatro acepciones: "1 Mezclar de forma homogénea las moléculas...; 2 Separar, desunir lo que estaba unido de cualquier modo. Disolver el matrimonio, las Cortes. Pronominal: Disolverse una sociedad; 3 Deshacer, destruir, aniquilar; 4. Resolver (dar solución a una duda)". Esta última, aunque viene marcada “en desuso”, es la única que enlaza con otra entrada. Voy, a ver si me solucionan la duda estatutaria, y topo con 11 acepciones, entre las que sólo la octava (musical) está enlazada con otra: "Llevar a efecto una resolución (paso de un acorde a otro)". Pincho en resolución y doy don la definición musical (8): "Paso de un acorde disonante a otro consonante". He ahí el quid de la cuestión. No hay ni habrá acuerdo porque somos un acorde disonante. ¿Adónde vamos, pues, con nuestra música?

Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 8 de juliol de 2010

3 comentaris:

  1. Carai, Màrius, quina elaboració lexicogràfica. Jo, que vaig col·laborar una mica en la confecció del DIEC2, no havia caigut a formar parelles de fet ni de desfet. Però juro posar-m'hi així que pugui.
    Estic d'acord amb tu en la qüestió "hojear". Jo sempre "ojeo" informàticament en els darrers temps, però "hojear" de tant en tant és un saníssim exercici. Ja veig que no sóc jo l'única que, buscant qualsevoll cosa en diccionaris o enciclopèdies, em quedo penjada sine die en les entrades més pròximes (o no tan pròximes).
    Pel que fa a les remissions a partir de la "indisolubilidad", res a dir. "Acorde disonante", aquesta és la qüestió. Potser hauríem d'afegir que des de les Espanyes, no en tenen ni idea de "templar els instruments".

    Gràcies, Màrius.

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  2. llàstima que no segui en català, malgrat això, gràcies.

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  3. Un article molt interessant! A les meves companyes i a mi sempre ens han encuriosit algunes de les parelles de mots dels volums de la "Paremiologia catalana comparada", de Sebastià Farnés: "cecília dona", "donació guardiola", "matinada pecat", "pecuni secret" (i potser n'hi ha més perquè ens falten un parell de volums).

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