Los vaivenes del poder

Peret siempre me ha fascinado. Pere Pubill Calaf (Mataró, 1935) es el gran patriarca de la rumba catalana, un rítmico estilo que hoy goza de buenísima salud, como sabrán quienes estén al caso de grupos como La Troba Kung-Fu, la Pegatina, Dijous paella, Rauxa, Gertrudis, Muchachito Bombo Infierno, Sabor de Gràcia y tantos otros. Son grupos de gente muy joven. Tanto que la mayoría nunca vio en directo a Gato Pérez, el Messi de la rumba catalana, entre otras cosas porque un porcentaje alto de estos rumberos ni había nacido en 1990, cuando Gato murió. Pero a Peret sí que lo han visto, y aún lo ven. Peret parece incombustible y su ventilador da más vueltas que un reloj. En plena Diada le vi por la tele en un anuncio que ya hace meses que se emite. El de pipas Matutano. Sale un Peret calvo y blanquibarbado, dándole a la guitarra al son de “la pipa tiene poder, Matupipa es poderosa, Matupipa tiene poder”. Escucho la letra y me percato que le ha dado un buen meneo para adaptarse a las exigencias publicitarias de “la pipa hechicera”. Mientras intento recordar cómo iba la cosa cuando la poderosa era Barcelona, la inquilina adolescente de casa protesta airadamente: “¡Si és la cançó de Cilit Bang!”. Y me la canturrea: “Cilit tiene poder, Cilit Bang es poderoso, Cilit Bang sí tiene poder”. Es una cantinela que también me suena, de modo que voy a Youtube y recupero el anuncio peretiano del producto de limpieza, desbancado ahora por algo que contribuye a la suciedad de nuestras calles. El anuncio de Cilit Bang se emitió en 2008. Compruebo que Peret también adaptó la letra de su emblemática canción para incentivar la compra del limpiador: “Pruébalo en más manchas (¡tiene poder!), más habitaciones (¡tiene poder!) y más superficies (¡tiene poder!), Cilit Bang sí tiene poder”. También doy con las imágenes de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de 1992. Peret cantando al mundo que “ella tiene poder, Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder”. Toda una generación de rumberos le flanquea, mientras él suelta versos tan impagables como “Para ahogar las penas: fuente Canaletas. Pal que busque novio: mercao San Antonio”. Aunque, siendo escritor, mi verso favorito es: “Su juntar palabras es su poder”. Peret es insuperable en lo de juntar palabras. La versión olímpica tampoco es la original. Que sepamos, su hit data de 1986, en plena conversión religiosa del cantante. Tras su retirada y el anuncio que emprendía una vida nueva como pastor, un Peret cincuentón retomó la guitarra para cantar una canción revelada por Dios (según declaró en el Circuit Català de TVE): “Cristo tiene poder, Jesucristo es poderoso, Jesucristo tiene poder”. De ahí hasta Matupipa hay un trecho difícil de valorar, aunque sin duda fascinante.

Por eso, el primer partido político que se agencie la camaleónica canción de Peret se marcará un tanto. O, al menos, el que compre los derechos para impedir que sea el rival quien le encargue una versión para la campaña. Peret podría ser el pulpo Paul de la campaña electoral. ¿Qué candidato encaja mejor en la canción?: “Montilla tiene poder, Artur Mas tiene poder, Puigcercós es poderoso, Herrera tiene poder. Camacho tiene poder, Rivera tiene poder, Carretero es poderoso, Laporta tiene poder”. Desconozco los honorarios actuales del gran Peret, pero vista la magnífica adaptabilidad de su canción, estoy convencido que incluso podría servir para dos o tres candidatos simultáneamente. O para todos. Tal vez el president Montilla pensaba en Peret cuando habló de evitar las pulsiones separadoras.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 13 de setembre de 2010.

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Exèquies laiques: el capdevilisme

¿Qué es una nación?

Barthes, el símptoma