Love de Pega en pantalla

A pesar de no compartir lengua materna con el Fénix de los ingenios, siempre he disfrutado mucho leyendo sus obras, de modo que el estreno de Lope me concernía y, a la vez, me incomodaba. El sábado me planté en los Lauren Horta con cara de crítico cenizo, dispuesto a no dejar pasar ni una. Pero pronto dimití del papel de cazador de gazapos, dejé el fusil en la funda del toblerone y me dispuse a disfrutar de la peli. Lope es una película pasable que logra algo que muchos grandes cineastas han intentado en vano: filmar la poesía. Claro que el brasileño Andrucha Waddington lo hace literalmente hasta el punto de reseguir un acróstico dibujado en la arena, porque Lope no sólo lo permite, sino que lo pide a gritos. Los juegos formales del poeta castellano son efectos especiales verbales que permiten saltar del papel a la escena, tal como luego lo hicieron sus renovadoras comedias. La vida de Lope es, ciertamente, carne de cine, también por esa desmesura vital y creativa que Cervantes captara al rebautizarlo a lo Ava Gardner omo Monstruo de la naturaleza. En su inclasificable libro Ejercicios de esti(l)o, Guillermo Cabrera Infante introduce a Lope en un breve poema que tal vez le define con precisión: "Bibliografismos: El Arcipreste de Hitaca/ Lope de Verga/ Machado about nothing". Y un poco de razón tiene el cubano en su retranca, porque el colosal ingenio del prolífico Lope nos sigue asombrando hoy, pero no le ha transformado en un autor tan influyente como Cervantes o Shakespeare. Está claro que esta superproducción de Waddington (con guión de Jordi Gasull e Ignacio del Moral) intenta seguir la estela del exitoso Shakespeare in love de John Madden (con guión de Marc Norman y Tom Stoppard), pero también que la distancia entre ambas películas es pareja a la que separa a ambos autores. Y, ya puestos, a la que separó al imperio español que se perfila en la comedia de Lope El nuevo mundo descubierto por Cristóbal Colón del imperio británico. En el biopic de Waddington predomina la historia personal de Lope, pero aparecen algunos toques de esa pulsión imperial de la españolidad que, durante el proceso de producción, debieron provocar grandes alegrías gonadales en los despachos de Antena 3 o Intereconomía, por citar sólo dos de los logos que aparecen en pantalla al inicio de la película.

Al final, todo queda en casa. El aguerrido Lope, tan hidalgo y correoso en pantalla, se ordenaría sacerdote años después y, ya entre buenos hábitos, publicaría un doble acróstico alfabético denominado "el abecé de los recién casados" que podría figurar como guía en los cursillos matrimoniales que siguen algunos españoles en pleno siglo XXI. Lope lo incluyó en la escena 11 del primer acto de Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Empieza Peribáñez leyendo la cartilla a Casilda con estos versos: "Amar y honrar su marido/ es letra deste abecé,/ siendo buena por la B,/ que es todo el bien que te pido./ Haráte cuerda la C,/ la D dulce y entendida/ la E, y la F en la vida/ firme, fuerte y de gran fe./ La G grave, y para honrada,/ la H, que con la I/ te hará ilustre, si de ti/ queda mi casa ilustrada./ Limpia serás por la L..." y así hasta la Z (de celosa). A lo que replica Casilda sin dudar: "La primera letra es A,/ que altanero no has de ser;/ por la B no me has de hacer/ burla para siempre ya./ La C te hará compañero/ en mis trabajos; la D/ dadivoso, por la fe/ con que regalarte espero./ La F de fácil trato,/ la G galán para mí,/ la H honesto, y la I/ sin pensamiento de ingrato./ Por la L liberal... (...)/ y como estamos aquí,/ estemos después de muertos". Machado about nothing.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 7 de setembre de 2010

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