dijous, 23 de setembre de 2010

Un problema de los gordos

La petición de UGT a los abuelos para que secunden la huelga del 29S en su condición de abuelos me fascina. Yo no soy abuelo, pero dos de mis sobrinas ya tienen hijas, de modo que sí soy tío-abuelo (un nombre compuesto más bien deprimente que en catalán zanjamos a la brava con la voz besoncle). A seis días vista, aún no sé si he de sentirme convocado a la huelga general en mi condición de tío-abuelo ni si habrá piquetes en el sector de jubilados (a la vejez, viruelas). Mientras busco qué retórica gastan los sindicatos en otros países europeos, leo en el Daily Mail que los británicos están que trinan por las declaraciones de un empresario de transporte. Pim de Lange, director de la línea Stena de ferris que opera en el Mar del Norte uniendo Inglaterra y Holanda, declaró en un diario holandés que si contrata trabajadores filipinos es porque cada vez le cuesta más encontrar trabajadores británicos u holandeses jóvenes y adecuados para la tarea. Por si el perfil de lo que es adecuado no quedaba claro, Pim de Lange precisó con salero que los marineros británicos "están bastante gordos y van cubiertos de tatuajes". Dejando de lado los tatuajes (que yo siempre imaginé como un elemente inherente al oficio de marinero), los sindicatos británicos han concentrado sus protestas en la cuestión de la obesidad. Tanto y con tanta intensidad que al final Pim de Lange ha visto como el tema se le podía escapar de las manos. Se ha disfrazado de Ujfaluši y ha pedido disculpas por las ofensas que haya podido causar, no sin antes acogerse al clásico atenuante de las declaraciones sacadas-fuera-de-contexto. El fondo de la cuestión filipina es acalórico. Su creciente contratación guarda una relación directa con la paga más baja que reciben: 2 libras y 20 peniques por hora. En cambio, la superficie del problema topa con la excusa del sobrepeso. Busco fotos del lenguaraz director con la idea de hallarme ante un sílfide más delgado que un alambre, una especie de anguila humana. Y no. Su silueta es correcta, pero de Lange está más bien rellenito. No conozco las medidas de los líderes sindicales británicos que se han embroncado con él, aunque supongo que, como en todas partes, los habrá más recios y más finos. Gordos y delgados. Altos y canijos. La gordura, como la vejez en el caso del llamamiento de UGT, son elementos ajenos a la cuestión que sólo han entrado en el debate por dos metidas de pata colosales.

Gordo es, en el mundo de hoy, un insulto de intensidad creciente en la escala de Richter del oprobio (que tal vez podríamos llamar escala de Risto), superando a otros insultos clásicos como cabrón o gilipollas, cada vez más cargados de afecto. Gordo no. Llamando gordos a los marineros británicos, Pim de Lange les culpa y cruza la línea de la ofensa nacional. Un reportaje en The Independent pone las cosas en su sitio. Un estudio sobre la obesidad de la Universidad de California, en San Diego, permite aventurar que la causa podría ser un virus, y no (sólo) la dejadez y el pantagruelismo. La gordura se transmitiría de persona a pesona, com en una gripe. En una población de 124 menores de 18 años, el virus en cuestión estaba latente en un 20% de los obesos y sólo en un 6% de los que no. Entre los infectados por este adenovirus 36, el promedio era mayor: cuatro de cada cinco padecían obesidad. Los científicos que han llevado a cabo la investigación denominan "infectobesity" a la enfermedad que provoca dos efectos inmediatos: da una excusa ideal para abandonar las dietas y alimenta a los fabricantes de tallas XXL. ¿Será la vejez también un virus?


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 23 de setembre de 2010

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