dilluns, 29 de novembre de 2010

Cunicultura en el país de Cat





El martes, mientras Josep Cuní esperaba en un plató vacío la microsentencia de la Junta Electoral Central, el Govern adoptaba uno de sus últimos paquetes de medidas. De entre la treintena de acuerdos estratégicos aprobados destacó el decreto de la nueva ITV que deberán pasar los edificios plurifamiliares con más de 45 años de edad, todo un aviso para el Estado de las autonomías, que ya es treintañero y tiene sus achaques. Pero hubo otros: la ampliación del Hospital Sant Joan de Déu de Manresa, la planificació hidrológica para garantizar la demanda de agua hasta 2027, el decreto de regulación de los establecimientos turísticos, etc. Y ese etcétera incluye uno muy sabroso: la creación del Observatori del Sector Cunícula de Catalunya. Cunícula, sí. No de Cuní sino de conejo. Las funciones de dicho Observatori serán la recogida de datos sobre las explotaciones de conejos con el fin de elaborar informes anuales. Dicha creación de última hora se fundamenta en unas cifras cuniculturales impresionantes, que nos transforman en el primer productor de la península de carne de conejo. En Catalunya operan 1400 explotaciones con un censo de 330.000 conejos dedicados alegremente a la reproducción y 1.700.000 lagomorfos dedicados al engorde. Total, que en el país del Cat conviven 2 millones de conejos. ¡Toma cunicultura! Eso explica muchas cosas, y no lo digo por Cuní, sino por nuestra tendencia a confundir gatos y liebres.

Está muy bien que a partir de ahora los catalanes observemos a nuestros conejos, aunque no nos iría nada mal si también aplicamos nuestras dotes de observación al funcionamiento de los mecanismos electorales. ¿De veras hace falta una campaña de quince días? ¿Tiene algún sentido una jornada de reflexión con encuestas publicadas en Andorra? Los medios de comunicación públicos, ¿deben minutar la presencia de los candidatos parlamentarios? ¿Por qué se reclama con ahínco el concierto económico o se pone fecha a la independencia y no se es capaz de elaborar una ley electoral propia? ¿Por qué ningún partido se atreve a proponer listas abiertas y financiación transparente? Y, ya puestos a observar, estaría muy bien que en las próximas semanas observáramos con atención el cambio de testigo en la Administración, para que no se produjeran maniobras inspiradas por la rima escatológica entre convento y dentro, tal y como se produjeron en 2003, por ejemplo, cuando a última hora se vaciaron ficheros, se borraron datos y se activaron cargos o encargos para los siguientes, pongamos, tres años. En todo eso pensaba yo ayer a la hora de comer mientras me zampaba un conejo agridulce tras haber ido a votar, justo antes de sentarme a ver los resultados electorales en la nueva escritura cuneiforme de TV + Twitter.

Màrius Serra. Secció electoral "En Red Ando" a La Vanguardia del dilluns, 29 de novembre de 2010

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