dijous, 25 de novembre de 2010

El furor palindrómico

De vez en cuando aparece, como un níscalo, una obra repleta de palíndromos. Desde que proliferan en internet los repertorios de frases capicúas en todas las lenguas, las colecciones que pasan por imprenta tienen algo especial que las transforma en libros mágicos. Es el feliz caso de Palindromeando de Javier Navarro de Zuvillaga con dibujos de Carlos Bloch. Un libro delicioso de casi 400 páginas que acaba de editar La Oficina, en Madrid. Navarro explica en el prólogo cómo se aficionó al noble arte de componer frases capicúa. Fue el 20/02 de 2002, al descubrir que en la red se convocaba el día universal de la simetría. Se inventó la diosa de la simetría Airtemisa, cuyo principal atributo es un espejo. Pero, llegado el día de autos, se le pasó por alto. La simiente ya estaba enterrada y pronto emergería como una hacha. Los primeros palíndromos que compuso se los dedicó a su admirado Fernando Arrabal, a quien conoce: "ARRABAL ¡A LA BARRA! (en un bar, en una clase de danza clásica, en un gimnasio; dedicado a Fernando Arrabal, 2002)". Los casi cuatro millares de palíndromos que constan en el libro figuran siempre en mayúsculas, y van acompañados por una acotación al pie que los contextualiza. Navarro los agrupa temáticamente. Entre los filosóficos, por ejemplo, destacan "RESONARÁ: NO SER (lema nihilista)", "SER O NO RES (duda hamletiana a la catalana o duda de una vaca)" y "O DUDOSO DUDO (este es más bien cartesiano)". Algunos capítulos contienen series interminables que surgen de partículas muy productivas. Es el caso de la titulada "Lo que hay que oír", que consta de centenares de palíndromos nacidos de diversas formas conjugadas del verbo oír. Con "Oí" hay decenas: "OÍ BURLAS AL RUBIO", "OÍ: CARO HORACIO"... Lo mismo con "Oíd": "OÍD: ÉL A MAMÁ LE DIO"; también con el participio de barra de bar: "OÍDO: LA ABADESA SE DABA AL ODIO"; o con el infinitivo: "OÍR BEODO EBRIO"; u otras formas: "OIRÁ: ID A DIARIO", "OYE, LA MAMÁ LEYÓ", "OYÓLE: ÉL O YO"... Una locura.

La práctica palindrómica es adictiva. Si Javier Navarro no miente, y no tiene por qué hacerlo, las frases de ida y vuelta que incluye en su notable libraco son sólo una parte de su producción. Resulta mareante empezar a leer en los dos sentidos, tal como hacen todos los buenos palindromistas, al acecho de una simetría que permita homenajear a la diosa Airtemisa. A menudo, un simple inicio marca el sentido de todos los palíndromos que surgirán de él. Es el caso del verbo osar en mi sección preferida del libro: "Osadías palindrómicas". Como quien no quiere la cosa, empieza fuerte con un "OSA MODAS SADOMASO (¡qué atrevido!)", y ya sigue por los mismos senderos: "OSÓ BESO SEBOSO", "OSÓ DIURNO SON RUIDOSO (hasta que los vecinos le aporrearon las paredes)", "OSO, PERO REPOSO (un atrevido relajado)" u "OSÓ ROCE DECOROSO (en el Siglo de Oro, forma de decir que el caballero hizo una maniobra de acercamiento a la dama)". Otras secciones notables del libro son las de palíndromos escatológicos ("ESE CULO LÚCESE"; "LAME DE MAL..."), los denominados neopatafísicos ("EL ANO TE CAE, ACETÓNALE"; "SI POEMA, MEO PIS") y los teatrales ("SÍ, TÚ MUTIS, el director de teatro a un actor"; "EL NERUDA, MADÚRENLE, el director a los actores en los ensayos de un recital de poesía que incluye un poema de Neruda").

Las creaciones simétricas que Javier Navarro incluye en Palindromeando siempre son breves. Y es que los palíndromos no se inventan. Se descubren.


Màrius Serra. Runrún a La Vanguardia del dijous 25 de novembre de 2010

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