dijous, 4 de novembre de 2010

Retrónimos marinos

Vilassar es un bello topónimo, procedente de la Villa Azari romana. Hoy en día, el territorio designado por este nombre vive partido entre Vilassar de Dalt y Vilassar de Mar, como tantos otros municipios del Maresme (Premià o Arenys, aunque en este caso no exista un Arenys de Dalt sino de Munt). Una situación incómoda que suele ser fuente de disputas vecinales. En el caso de Vilassar, la versión marítima fue un antiguo vecindario de pescadores que no se constituyó en municipio hasta finales del siglo XVIII. Desde hace unos meses el consistorio de Vilassar de Dalt lucha por simplificar su topónimo. Es decir, quiere ser Vilassar a secas. Cualquier día de estos la Generalitat podría dictaminar que Vilassar de Dalt pierda su localizador. Los partidarios de esta medida buscan transmitir que ellos viven en el auténtico Vilassar, y luego está el otro, que se define por su cercanía al mar. He ahí la perversidad de algunas denominaciones geográficas aparentemente inocentes: las costas de Levante (en relación al punto de vista de Madrid) o la franja de Ponent (en relación al de Barcelona). De hecho, dos realidades tan consolidadas como Oriente (Próximo, Medio, Lejano) y Occidente son términos que dependen del punto de vista del vecino, igual como sucede en los municipios duplos del Maresme.

La situación remite a un fenómeno más interesante que las disputas vecinales: la retronimia. El paso del tiempo altera el sentido de algunos calificativos que solíamos aplicar a las cosas. Un retrónimo es un sintagma que se acuña para denominar un concepto modificado por la aparición de otro más reciente. Existen retrónimos geográficos como Asia Menor, Baja California o Vilassar de Dalt, pero los más fascinantes son los que aluden a hechos cotidianos que el tiempo se encarga de modificar. Por ejemplo la televisión analógica, así llamada sólo a partir de que se ha impuesto la digital. Lo mismo sucede con la fotografía y otros ámbitos tecnológicos. El teléfono fijo o la guitarra acústica son retrónimos entrañables. Durante mi infancia, todos los teléfonos eran fijos y la mayoría de las guitarras acústicas. Los retrónimos, mucho más frecuentes de lo que pueda parecer, son unos excelentes indicadores de cambio social. Frases como "te lo envío mañana por correo" han mutado de sentido en poco tiempo. Para que hoy tenga el que solía tener hace sólo veinte años deberemos completar el retrónimo: "por correo postal". La palabra clave de este proceso es "normal". Su uso es la antesala del retrónimo, y resulta tan desagradable que pronto suele ser sustituida por algún eufemismo. Es el caso de la Coca-cola Classic, superviviente de los viejos tiempos cafeinados y glucosados. En el sector de la alimentación la retronimia ha prosperado tanto que ha llegado al absurdo: ¿guisantes biológicos? ¿leche entera? Otros retrónimos son más inquietantes. Tras la guerra fría, un conflicto bélico con soldados que se matan sobre el terreno es una "guerra convencional". Por su parte, una "madre biológica" sería una madre de las de toda la vida, con lazos de sangre directos que le unen genéticamente a su retoño, aunque las recientes prácticas de los llamados úteros de alquiler auguran el nacimiento de nuevos retrónimos. Según como acabe el contencioso de Vilassar, tal vez los vecinos de Horta también nos planteemos solicitar la eliminación del calificativo "de Dalt" que arrastra nuestra Ronda, para así marcar distancias con los pringados que viven cerca de la Ronda del Litoral, que sólo tiene dos carriles por banda.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 4 de novembre de 2010

2 comentaris:

  1. Sí, però potser en els dos casos els pringats són els de "Dalt", que no tenen Mar... Jo sempre havia defensat, més que "Ronda Litoral", "Ronda de Mar"... Com hi havia la muralla "de mar", i no "del litoral". Però, en fi, deu fer provincià, poc pragmàtic i pagerol. Coses dels bcnins, que mai acabem d'estar a l'altura dels alcaldes que tan benemèritament (i benedictament) ens manen i ens ordenen.

    ResponElimina
  2. Crec que abans Vilassar de Dalt, s'havia anomenat "San Ginés de Vilassar"durant la dictadura. La festa major, aquí a VDD és el dia Sant Genís.
    Ja són ganes de tocar la pera ! No tots els de VDD hi donen tanta importància que si de Dalt o sense Dalt. Jo ho deixaria tal i com està.

    ResponElimina

Entradas populares

Compartir