dimecres, 24 de novembre de 2010

Trampa para caracara y caracul




El temporal de comentarios sobre el culebrón del cara-a-cara ha provocado la suspensión temporal de la campaña durante dos días en plena recta final de la carrera electoral. Más aún cuando las 46 largas horas que separan las 00:30 del lunes a las 22:30 del martes fueron amenizadas por impugnaciones al debate, idas y venidas juntaelectoralistas, recursos con retraso, reproches mutuos, invocación de precedentes procedentes e improcedentes, comparaciones con otros países y otras turbulencias. En resumen, que el hashtag #caraacara ha sido el heredero del #e10 dejando en segundo plano otros lances de la campaña electoral que sin duda hubieran llenado estos momentos decisivos del esprint final.

El inesperado parón provocado por la oferta de Montilla ha resultado balsámico para el president, aquejado de flato. Evitó por la cara (a cara) la pesada cruz que hubiera debido cargar por sus evidentes ausencias en el debate a seis, dignas de monopolizar las portadas y las tertulias de ayer martes. De igual modo, la suspensión temporal de la campaña también ha resultado balsámica para el aspirante Mas, porque cuando vas ganando siempre te conviene que el juego se ralentice y que pase el tiempo con placidez. Más aún cuando su reacción inmediata en el plató polar de Cuní neutralizó cualquier incertidumbre que hubiera podido crear la propuesta a la desesperada del rival. Bálsamo, pues, para las dos caras de la moneda y veneno para los desheredados, que lógicamente consideraron el debate bifacial una trampa descarada.

Esto hizo que en la red el #caraacara provocara muchas reacciones contrarias y otras cuestiones que sirvieron para amenizar la espera. Tal como puede comprobarse con un simple Google wikipedista, un Caracara es un género animal que designa a una ave de rapiña de la familia de los falcónidos. En castellano también recibe nombres tan juantxis como carancho, caricari, caracara moñudo, carcaña o guarro, entre otros. La comparación con las aves de rapiña sedujo a las huestes digitales de los partidos ajenos a la sociovergencia, de modo que empezaron a circular por la red no pocos mensajes alusivos. Otro notable animal adquirió también un papel destacado en las quejas anticaracaristas. Se trata del caracul, una variedad de carnero de lana negra, muy rizada y lustrosa, especialmente apreciada por la industria peletera. El caracul toma su cacofónico nombre de la población uzbeka de Karakul, de modo que el tono escatológico que toma en catalán es una simple coincidencia entre el topónimo y las posaderas. Una coincidencia muy celebrada por quienes se quejan de que las cosas se decidan de mala manera, a última hora y pensadas con el culo. ¿O es que ya estaba todo previsto de antemano-a-mano?


Màrius Serra. Secció electoral "En Red Ando" a La Vanguardia, del dimecres, 24 de novembre de 2010

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