Avistament de Catalunya

La nueva legislatura catalana empieza con movimentos que los masteradictos denominarían de reposicionamiento. El Parlament que preside Núria de Gispert cuenta con una mesa tripartita (con perdón) de la que han sido excluidos republicanos y ecosocialistas. Los acuerdos entre CiU, PSC y PPC así lo han determinado, visualizando una nueva composición parlamentaria que un analista deportivo de Fútbol 7 no dudaría en calificar de 3-2-2. Siendo el 3, en realidad, un 1 + 2 con los cracks convergentes (y unionistas) en punta, como referencia ofensiva, flanqueados por mediocampistas socialistas y populares, uno por cada banda. Las otras cuatro fuerzas parlamentarias forman atrás un doble rombo defensivo con los medianos (ICV y ERC, empatados a 10) y los pequeños (SI y C's, 4 a 3). El portero tendría cara de Toni Strubell, cuya candidatura a la presidencia del Parlament recabó el SI de cuatro diputados. Más allá de las impugnaciones por el minutaje de tiempo disponible con las que la formación de Laporta anima estas primeras sesiones, el principal revuelo parlamentario lo ha causado Alícia Sánchez-Camacho. Como sabrán, la líder popular ha aprovechado la subida de su formación al tercer puesto del podio electoral para conseguir un cambio de ubicación en el hemiciclo. De una de las esquinas inferiores del pleno al pasillo central, justo una fila por detrás de Artur Mas. La asignación de los escaños depende de la reunión entre los componentes de la Mesa del Parlament y la Junta de Portavoces, pero el cambio de ubicación de los 18 diputados populares obedece a su voluntad explícita de ocupar un lugar más visible en el hemiciclo, "acorde con los resultados electorales".

Este cambio de posición de los populares en el Parlament ha sido criticada. Sin razón. La posición exacta en la que sus señorías depositan sus parlamentarias posaderas siempre ha sido muy estudiada, hasta el punto de trascender al lenguaje político. La división entre los partidos de izquierdas y los de derechas proviene del lugar donde se sentaban los representantes del pueblo francés en el parlamento surgido tras la Revolución. Los monárquicos, partidarios del Antiguo Régimen, se sentaban en el lado derecho y los liberales en el izquierdo. En el centro depositaban sus nalgas los que no se acababan de decantar por ninguno de los dos bandos, ya fuera en escaños altos (montaña) o bajos (mar). Desde finales del siglo XVIII hasta hoy el mundo ha cambiado un montón, pero los gobiernos se sientan aún en los escaños de mar y en general se mantiene vigente la terminología de izquierdas y derechas. El movimiento de los populares hacia el pasillo central demuestra la importancia de salir en los encuadres (fotográficos y filmados) que trascienden la sede parlamentaria y se proyectan por los medios de comunicación. Sánchez-Camacho aspira a salir en más fotos y en más telenotícies sin necesidad de abrir el pico. Piensa que así podrá formar parte del paisaje catalán de un modo más eficaz que mediante sus discursos, que a menudo la alejan de la centralidad. Demuestra así que no considera prioritario hablar en el Parlament sino ser vista. El Avistament de Catalunya sería como uno de esos locales a los que cierta gente solo va para ser vista. No es una mala lectura de lo que es hoy un parlamento, más aún si se trata de uno con soberanía limitada. Quien así actúa apuesta por los focos, en un ejercicio Profiden de calla y sonríe. La luz es un bien preciado (los taquígrafos tal vez ya no, en la era digital), pero quien se deja deslumbrar por los focos renuncia a ser faro.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 21 de desembre de 2010

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