Pentasilabismo guantanamero

Fue escribir el jueves sobre los cánticos que el Camp Nou dedicó a Mourinho y empezar a recibir precedentes sobre el uso deportivo de la base melódica de la Guantanamera. Los usos a los que yo me refería se limitaban al histórico “Vete al teatro, Mourinho vete al teatro, veeeeeete al teatro, Mourinho vete al teatro” de 2006 y a su reciente evolución “Sal del banquillo, Mourinho sal del banquillo, sal del banquiiiiiiiiiillo, Mourinho sal del banquillo”, que floreció como un níscalo la noche del 5-0. Me preguntaba (y me pregunto aún) de qué garganta debió surgir la nueva versión de la tonada para que contagiase a todo el Camp Nou y elucubraba sobre las futuras secuencias pentasilábicas que el ingenio popular encajará en la tonada guantanamera. Bueno, pues ese mismo jueves, entre charlas y correos electrónicos cursé un master en guantanamerología. Aunque la letra original cubana parte de los “Versos sencillos” de José Martí, incluso hay artículos que reproducen, como en un documental del National Geographic, la situación exacta de su nacimiento, el verano de 1929. Según esta versión, la canción surgió como réplica a las protestas airadas de una mujer hermosa que acababa de ser piropeada. La reacción, musicada e interpretada ese mismo día, sería: “¡Qué se habrá figurado la guajira guananamera esta!”. Lo cierto es que Pete Seeger la internacionalizó en 1962 y desde entonces suena en todo el mundo. Incluidos los estadios de fútbol.

Una vez contextualizada la historia de la canción, me resultó muy aleccionador descubrir que el trisílabo Mourinho no tiene el monopolio en este ámbito. Muchos lectores y amigos me recordaron que el presidente del Sevilla, José María Del Nido, comparte el honor guantanamero con el portugués. El episodio en el que las tres sílabas Del-Ni-Do entraron en la melodía es posterior al teatrero, pero mucho más salaz. Resulta que en la primavera de 2009, Del Nido hizo unas declaraciones que caldearon el partido de semifinales de Copa del Rey Athletic-Sevilla en San Mamés. El presidente del sombrero negro se recreó en el análisis previo y concluyó su visión positiva de la jugada con un contundente: “Nos vamos a comer al león desde la melena a la cola”. Luego, los bilbaínos le metieron tres goles al Sevilla y alguien recordó la bravuconería de Del Nido. Lo cierto es que la grada de San Mamés se arrancó a cantar la Guantanamera con una versión que incitaba a la : “Cómeme el rabo, Del Nido cómeme el rabo, cómeme el raaaaaaaaaabo, Del Nido cómeme el rabo”. Si no lo recuerdan, búsquenlo en YouTube y lo escucharán. El lector Xavier Gallart añade un toque italiano. Cuando, a mediados de los noventa, trabajaba los veranos en Lloret de Mar escuchaba cantar a sus clientes italianos otra adaptación de Guantanamera dedicada a Franco Baresi. Cuando hacía un buen partido, sus partidarios le cantaban: “Franco Baresi, mi chiamo Franco Baresi, Franco Bareeeeeeeesi, mi chiamo Franco Bareeesi”. La curiosidad nos lleva a otro ámbito lingüístico. Por lo visto, durante el mundial de 2002, los alemanes también dedicaron su alegría guantanamera a su ídolo Rudi Voller: “Ein Rudi Voller, es gibt nur ein Rudi Voller (sólo hay un Rudi Voller), ein Rudi Vooooooooooller, es gibt nur ein Rudi Voller”... En YouTube hay incluso una versión disco en un medley de un dúo demoledor llamado Klaus & Klaus.

Estoy por llamar a Lluís Vergés, el músico que analiza las canciones del programa de TV3 “No me la puc treure del cap” para que me diga qué misteriosa razón une Guantánamo al mundo del fútbol.


Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 6 de desembre de 2010

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