dilluns, 3 de gener de 2011

Casting recreativo

Tras las consideraciones de toda índole sobre el casting creativo del president Mas al fichar a Ferran Mascarell para Cultura, llega ahora el momento de comentar el casting recreativo del segundo nivel de poder. A la espera de no pocos nombramientos importantes, un secretario general ya brilla con luz propia, consolidando así una tradición funcionarial catalana que relaciona el apellido del designado con la naturaleza del cargo que ocupa. Se trata del flamante secretario general de Empresa i Ocupació, bajo las órdenes directas del conseller Mena, cuyos apellidos están predestinados a ser el símbolo de la acción del nuevo gobierno.

Durante el pujolismo, el exponente máximo de esta tradición que tan dignamente sigue el secretario general de Empresa i Ocupació se dio en una dirección general entonces llamada del Medi Natural, y adscrita al Departament d'Agricultura, Ramaderia i Pesca. El máximo responsable de los asuntos del mar fue, durante años, el señor Jordi Peix y uno de sus más eminentes colaboradores Josep Miralpeix, en un caso insuperable de coordinación laboral. Y no fueron los únicos. Recuerdo con añoranza al director general que nos llevó locos durante meses tras cambiar los nombres de todas las carreteras. Se llamaba, pertinentemente, Jordi Follia. Cuando se dio el cambio político en 2003, el primer gobierno de Maragall nombró director general del INCAVI (Institut Català de la Vinya i el Vi) al socialista Joan Aguado, ex alcalde de Vilafranca del Penedès. Recuerdo haber escrito un runrún socarrón contraponiendo esta aparente contradicción a la coherencia que los altos funcionarios del pujolismo habían mostrado hasta entonces. Algunos lectores me informaron de que, en aquella época, un máximo dirigente del cuerpo de bomberos de la Generalitat de Catalunya también se llamaba Aguado, y en su caso la predestinación era más afinada, porque su nombre era Bienvenido. Bienvenido Aguado. Con los años, la trayectoria vinícola de Joan Aguado al frente del INCAVI vino (sic) a desarbolar las reticencias verbívoras que inicialmente había suscitado su apellido, pero el 29 de enero de 2008 sucedió algo que volvió a aguar el vino durante un tiempo. En la invitación al acto de entrega de los premios "Catalunya, país de grans vins" que se celebraba en el Centre Cultural Blanquerna de Madrid, el anfitrión señor Aguado fue rebautizado en el portal gencat.cat como Joan Aigualit por uno de esos reveladores detalles de la traducción automática. Revelador no solo porque revelaba una evidente falta de celo por parte del equipo de redacción sino porque también demostraba que los textos del gencat.cat, a pesar del pleonasmo catatónico, estaban redactados en castellano y luego una máquina los traducía al catalán.

No quiero ni imaginar qué errores de traducción nos puede deparar el flamante director general de Empresa i Ocupació que provoca este artículo, el señor Enric Colet Petit. El currículum de este profesor de ESADE (y asociado de la Ramon Llull) sin duda le hace acreedor de la confianza depositada, pero es la conjunción de sus apellidos (en la fonética del catalán central) la que marca con contundencia la única actitud posible ante el reto de ocupar un cargo tan sensible en esta época de estrecheces económicas. Más nos vale, en los albores de este gobierno, que los apellidos del director general Colet Petit remitan a una actitud preventiva para mantener la austeridad general que no a una reacción instintiva de control de esfínteres como la que provocaba subir al Dragon Khan.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 3 de gener de 2011

1 comentari:

  1. Magnífic, Màrius! Com sempre, ets un geni de l'enginy lingüístic!
    Una aBARÇAda!

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