divendres, 28 de gener de 2011

La camiseta de Messi

El reglamento que rige los destinos y corrige los desatinos de la Liga Profesional de Fútbol lo especifica claramente: "El futbolista que, con ocasión de haber conseguido un gol o por alguna otra causa derivada de las vicisitudes del juego, alce su camiseta y exhiba cualquier clase de publicidad, lema, leyenda, siglas, anagramas o dibujos, sean los que fueren sus contenidos o la finalidad de la acción, será sancionado, como autor de una falta grave, con multa en cuantía de 2.000 a 3.000 euros y amonestación". En aplicación de este clarísimo artículo, Leo Messi ha sido sancionado. Lo recordarán. Messi marcó de penalti el 2-0 al Racing, se puso a tiro de las cámaras y se levantó la camiseta, mostrando otra (roja) garabateada con caligrafía escolar (lletra de pal, le llamamos los partidarios de la terrible inmersión lingüística) un mensaje que provocó las delicias de las Madres de Mayo y también las de los otros once meses: “FELIZ CUMPLE MAMI”. Mucho más nervioso que al lanzar el penalti, vimos a Leo asegurarse que su leyenda pudiera ser leída posando de cara a las cámaras. El acta arbitral reflejó el incidente así: "Tras la consecución del segundo gol, el dorsal nº10 del F.C Barcelona, Lionel A. Messi, se levantó la camiseta hasta debajo de su barbilla mostrando un lema, sin llegar a apreciar lo que llevaba escrito". Y le han caído 2000 euros de multa y una amonestación equivalente a una tarjeta amarilla. Lo mismo le ocurrió al jugador del Espanyol José Callejón por mostrar un mensaje de recuerdo a Jarque, pero apeló y se la retiraron. No consta que Iniesta fuera multado por hacer lo mismo (acordarse de Jarque) tras marcar en la final del Mundial. 
 
Mucha gente cree que ahora Messi debería apelar y que también le indultarían, porque por amor todo se perdona, y más aún por el amor a una madre. Pero yo creo que no debería apelar. Mientras el reglamento lo especifique tan claro, cualquier “publicidad, lema, leyenda, sigla, anagrama (Messi : Sisme) o dibujo” es sancionable “sean los que fueren sus contenidos”. Si alguien cree que es una prohibición absurda que intente imaginar la de mensajes políticos o comerciales que podrían colar los cracks. Incluso los porteros, para celebrar un paradón, acabarían levantándose la camiseta. Y si les parece que resultaría muy fácil distinguir los mensajes prohibibles de los permisibles es que no conocen bien los recovecos del alma humana. Queda claro que los mensajes de Callejón o de Messi son de cariz sentimental, altruista y desinteresado, y que un mensaje de apoyo político en plena campaña electoral sería otra cosa, pero el territorio intermedio es enorme. Basta pensar en los mensajes de las camisetas que luce el personal por la calle, del tipo “Kiss me, stupid”. ¿Sería sancionable o no? Un amigo mío tenía una camiseta mucho más sutil en la que se leía “Soberano... al carajillo”, pero me temo que no publicitaba ningún coñac. Otro amigo, cachas él, llevaba una camiseta de tirantes para lucir musculatura junto a la leyenda “Everybody knows I’m lesbian”. Hace años me compré una en Lisboa en la que se leía “Abaixo os organismos de cúpula, viva os orgasmos de côpula”. Si alguien cambia ese artículo del reglamento la casuística va a desbordar al comité. Aunque, cada vez que veo mensajes como los de Messi, Callejón o Iniesta pienso lo mismo. ¿Cuántas camisetas garabateadas con bienintencionados mensajes no deben ver nunca la luz porque su portador no logra marcar? Y, sobre todo, ¿qué deben hacer con ellas esos goleadores frustrados? La de mensajes de Bojan que nos debemos estar perdiendo. 

Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 27 de gener de 2011

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