dilluns, 7 de febrer de 2011

Barça Guinness

No es por hacerle un feo a Estrella Damm, patrocinadora oficial del Fútbol Club Barcelona, pero la marca de cerveza irlandesa ha logrado asociar su nombre al concepto de récord y este Barça los está batiendo todos. El Libro Guinness es una antología anual de la superación humana, un monstruario espeluznante que retrata una de nuestras facetas más ambivalentes: la competitividad. La lista de récords contiene cientos de excesos concebidos exclusivamente para superar excesos anteriores. Muy pocos son admirables. Algunos son risibles y otros más bien preocupantes. La curiosidad es el motor del conocimiento, y seguro que a casi todos nos interesa saber quién es la persona más longeva (o más alta o más gorda) del mundo, pero ¿qué nos aporta saber cuál es la paella con más granos de arroz, el comensal que más calçots seguidos se ha zampado o el crucigrama más grande del mundo? Más bien poco. Sobre todo si la paella estaba mala, el comedor de calçots vomitó y el crucigrama está definido sin salero. Una buena parte de los contenidos del Guinness constituye un registro de sandeces con pretensión de ser hitos destacados. Y los verdaderos hitos ya nos llegan por otras vías. No necesitamos leer demasiados libros de récords para saber que, hoy por hoy, Usain Bolt es el hombre más rápido del mundo o que Leo Messi puede llegar a ser el máximo goleador de la historia. Además, con este Barça Guinness, cada semana que pasa se rompe algún registro, colectivo o individual: que si el número de partidos seguidos ganados en Liga, que si los minutos de imbatibilidad, que si  el Zamora, que si el Pichichi... Desde que Pedro marcó en todas las competiciones los fanáticos de las estadísticas andan emocionados a la caza de circunstancias que no se hayan dado nunca antes y que puedan darse. Y vaya si encuentran. El sábado Busquets superó a Puyol al encadenar 22 victorias. Incluso Guardiola incorporó a su discurso la ilusión de superar el récord de persistencia del Madrid de Di Stefano (15) y apuntó al Inter de Mancini (17).


Todos los récords parten del adverbio más, pero los de inspiración olímpica (citius, altius, fortius) han entrado en una crisis profunda. Para ir más rápido, para llegar más alto o para pegar más fuerte los atletas han rebasado la velocidad evolutiva del cuerpo humano. Por eso se meten lo no escrito en el cuerpo. Si las nadadoras de la RDA se hormonaban como locas (¿qué te debiste meter, mi admirada Kornelia Ender, para batir 27 récords del mundo?), ¿qué no han debido hacer las que luego nadaron aún más rápido aún? Y quien dice nadadores dice atletas, saltadores, ciclistas... ¿Cuántas veces nos timó el gran Pantani? ¿Y Landis, y Rasmussen, y Heras, y Valverde, y Contador? ¿Nos timaron también Merckx, Induráin o Armstrong? ¿Quién aplaudirá al futuro vencedor del Tour en los Campos Elíseos si luego puede volver a pasar que lo descalifiquen? El síndrome Citius está destrozando el deporte. La enmienda es a la totalidad, porque cualquier competición que se base en llegar el primero incita a complementar la forma física de un modo artificial. Es decir, a doparse. En cambio, los deportes basados en una suma de forma física y talento son otra cosa. Incluso los individuales (como el tenis o el golf), pero más aún los colectivos. Sin una estrategia correcta, una técnica depurada y una convicción clara en la victoria, el Barça de Guardiola no hubiera conseguido nunca batir tantos récords. En esta liga de fútbol, si alguien tiene la tentación de doparse será sólo para olvidar que se puede quedar en blanco. 

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 7 de febrer de 2011

1 comentari:

  1. Un Barça de Guiness, més enllà del Citius , Altius , Fortius: El màxim exponent del "Fair Play"!
    Feia temps que veure un partit sense agressivitat, provocacions i violència, s'havia fet una missió impossible. Ara podem gaudir del joc, podem gaudir del bon fútbol. Un futbol apte per a tots el públics!
    Gràcies , Pep!!

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