dijous, 10 de febrer de 2011

Exportar importa

Ayer y hoy se presenta una sardana en Milán. Es una sardana muy especial, nacida para tocar la fibra, y tal vez por eso se presenta en el congreso europeo Fibre-to-the-Home 2011. El 20 de enero se hizo una prueba de campo en Francia y hoy el proyecto llega a su fin. La noticia me recuerda un episodio verbívoro que viví hace una década, en la librería El Racó del Llibre de Rubí. Tras perorar sobre el juego verbal, un señor se acercó para que le firmara el libro y, mientras me aplicaba a rubricárselo, me contó que él estaba a punto de propiciar algo que sólo los catalanes hubiéramos apreciado. Mi interlocutor era un científico. Se había especializado en el estudio de ciertos fósiles marinos y, durante una estancia en Sudáfrica, dio con una variedad de poliqueto que la ciencia aún no había descrito. Yo jamás había oído hablar de los poliquetos, de modo que inquirí y supe que eran unos anélidos, relacionados con los moluscos, que se presentan en la naturaleza a través de diez mil especies distintas. Los poliquetos son carnívoros de fondos arenosos, aunque también los hay especializados en comer sedimento o filtrar el agua. La cuestión es que mi interlocutor, tras descubrir una nueva variante, tuvo el privilegio de bautizarla. Y se le ocurrió hacerlo con una broma inocua que sólo se entiende en catalán: ya que todas las variantes de la zona geográfica alrededor de Ciudad del Cabo llevan la denominación Capensis, decidió bautizar la suya con el nombre Nocal. De modo que, así, la zoología ganaba una nueva criatura denominada Nocal Capensis. Los lectores que dominen el catalán lo encontrarán la mar de lógico. Tratándose de una criatura tan minúscula, no es probable que piense demasiado, ni falta que le hace... Recuerdo haber llorado de emoción imaginando a dos científicos ingleses en un congreso en Oxford perorando alegremente sobre el feliz fósil: Yes, indeed, I think our Nocal Capensis... Pero el científico catalán depositó todo mi gozo en un pozo al admitir que no se atrevía a bautizarlos así por temor a ser tildado de frívolo por sus colegas. 
 
Tamaño prejuicio está desapareciendo. La sardana que se presenta hoy en Milán no es un baile, sino un proyecto europeo cuyo acrónimo remite a la danza más bella de todas las danzas que se hacen y se deshacen (sic). Su nombre completo es Scalable Advanced Ring-based passive Dense Access Network Architecture (SARDANA). El proyecto de un consorcio internacional liderado por el Grup de Comunicacions Òptiques de la Politècnica (UPC). Se trata de una nueva red de fibra óptica que mejora las prestaciones de las actuales, entre otras cosas porque es escalable y eso implica que puede crecer sin perder calidad. Me resulta difícil valorar la importancia de permitir 1000 usuarios por anillo, pero veo que eso aumenta entre 15 y 30 veces los consumidores que permitían hasta hoy las redes. Esta SARDANA mayúscula también aumenta el alcance territorial de los 20 kilómetros actuales hasta 100, con las consiguientes mejoras para núcleos rurales. Finalmente, la velocidad (variable) también se multiplica (por más tiempo anticiclónico que haga) hasta garantizar 1 Gigabit por segundo en cada casa en entornos rurales y 300 Megabits por segundo en el ámbito urbano. Si tenemos en cuenta que la velocidad media actual de la ADSL es de 10 Megabits, esto de la SARDANA será digno de la Fórmula I. Josep Prat, el catedrático de la UPC responsable de la investigación, declara que permitirá descargar un DVD en cinco segundos. ¿Quién dijo que la sardana languidecía?

Màrius Serra. La Vanguardia. Dijous, 10 de febrer de 2011

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