Mi poeta favorito

San Valentín podría haber sido el patrón de la Fórmula I pero el destino quiso relacionarlo con el amor. De hecho, en Catalunya hoy se demostrará cómo sería Sant Jordi si se hubiese quedado en una fiesta auspiciada por los grandes almacenes. A lo sumo, una jornada comercial equiparable al día de la Madre. Sant Jordi no hay más que uno. Por eso, cuando el acalde Hereu tuvo la ocurrencia de situar la fiesta sobrante de Barcelona en tal día como hoy, hubo contestación general y al final el alcalde actuó del mismo modo que con la consulta de la Diagonal o las paradas de la Rambla. Es decir, dijo Diego. Y es lástima, porque ahora le hubiera pillado en plenos amoríos primarios con la candidata Tura y hubiera sido una jornada muy lucida. Pero no. Finalmente, hoy no es festivo en Barcelona y los grandes almacenes deberán conformarse con celebrar san Vale como cada año, embelleciendo sus escaparates como si anunciaran un congreso de cardiopatías.


La novedad  es la jornada Anti San Valentín que se celebra en el patio del CCCB. Será presentada por Diana Pornoterrorista, cuyo nombre artístico remite al tag del momento en twitter (#batasunarequisitos), y constará de una lectura de poemas. Sus promotores, entre quienes destaca el inquieto Eloy Fernández Porta, lo presentan como "una lectura col·lectiva, espontània i a micro obert, de poemes d'amor dolents o molt dolents". El cartel inicial contiene a rapsodas conocidos como Robert Juan-Cantavella, Jordi Boldú, Eduard Escoffet, Sebastià Jovani, Martí Sales o Llucia Ramis, pero la lista está abierta a cualquier espontáneo. La convocatoria recuerda la que, hace dos décadas, se hizo ante la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia para vituperar las esculturas de Subirachs. Aquellas intervenciones se acercaron al improperio estético. Las de hoy, en cambio, serán más eclécticas. Cualquier poema de amor, por más sublime que nos parezca, puede ser risible en un contexto inadecuado. El discurso lírico es diametralmente opuesto al del ingenio verbal. Una contienda de retruécanos presentado bajo el lema de "buscamos el peor juego de palabras de la historia" acabaría revalorizando a los ejemplos que concurrieran. Todo humorista sabe lo rentables que son los chistes malos, y cuanto más malos más rentables, si se sabe crear el contexto adecuado. Esta tarde, en cambio, recitar a Ausiàs March (por poner un ejemplo de calidad hoy incontestable) resultaría una temeridad. Sea cual sea el poema escogido seguro que será celebrado como malo o muy malo por un público predestinado a ello. 

Por eso, tal vez hoy sea el gran momento que muchos aspirantes a poeta llevan años esperando para dar a conocer sus versos. Se trata de presentarse en el patio del CCCB con unos cuantos poemas amorosos de propia creación (si, por un azar, todavía no has escrito ninguno, pues no pasa nada, seguro que en las horas que faltan puedes garabatear un par). Luego tienes que pedir turno y, cuando Diana Pornoterrorista te dé el sagrado micrófono, leerlo afectadamente, casi con desesperación, como si quisieras morirte de vergüenza en ese mismo instante. Y, tras la reacción general, pronunciar bien alto el nombre de tu poeta más odiado. Vivo, a poder ser. Aquel a quien más detestes por lo buenísimo que es o porque te parece literalmente insoportable. Hoy es tu día. Confieso que, durante años, hice algo similar. Escribí en todos los libros de visita de museos y catedrales poemas nefastos, naturalmente míos, y los firmé con el nombre del poeta que, en aquella época, encontraba más abominable. 

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 14 de febrer de 2011

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

Exèquies laiques: el capdevilisme

¿Qué es una nación?

Barthes, el símptoma