Plan de retorno

Mientras Libia está inmersa en un baño de sangre, se ha divulgado una lista de artistas que actuaron ante Muamar el Gadafi o sus secuaces: Mariah Carey, Beyoncé, Usher, 50 Cents, Bon Jovi, Lionel Richie, Nelly Furtado... Las actuaciones son recientes (siglo XXI), en escenarios diversos (Libia e Italia) y comparten caché. Gadafi es tan igualitarista que pagaba siempre un millón de dólares. Algunos aludidos han reaccionado a la filtración de un modo que podría resumirse alterando un mito cinematográfico: tira el dinero y corre. Beyoncé, por ejemplo, declaró que estaba arrepentidísima de haber actuado en 2009 ante Muatassim al Gadafi, hijo del dictador. Beyoncé asegura que pecó de ingenua. Por eso, a principios de 2010 lo donó a las víctimas del terremoto de Haití, en una operación confirmada por la Fundación Clinton-Bush-Haití. Mariah Carey también admitió su ingenuidad al aceptar su bolo, pero evitó hablar de la pasta. El lunes pasado la canadiense Nelly Furtado se descolgó en su cuenta de Twitter @NellyFurtado, que cuando escribo este runrún tiene 1.899.135 seguidores, con un anuncio que causó sensación. Traduzco su tweet (estandarizando la grafía): "En 2007, recibí un millón de dólares del clan Gadafi para actuar en un show de 45 minutos en un hotel en Italia. Voy a donarlos". Como era de esperar, la lluvia de ofertas para recibir tal donación ha alcanzado una intensidad tropical.
Para contextualizar el anuncio benéfico de la Furtado (cuyo apellido luso apela al séptimo mandamiento) es interesante leer en su cuenta de Twitter el mensaje anterior que emitió el mismo lunes 28: "Debo confesar que hay una o dos noches cada año en las que desearía tener televisión por cable". Un estudio sobre la programación que se podía captar la noche del lunes en Toronto, donde reside la cantante, nos daría la clave para comprender su filantrópica decisión. Furtado, que participó como actriz en un episodio de CSI Las Vegas, tal vez tuiteó esos dos mensajes sucesivos bajo el influjo de algún noticiario sobre la situación libia. Ya veremos en qué acaba el segundo (porque, la verdad, que contrate la televisión por cable me trae sin cuidado). 

Por ahora, la intérprete del hit "All Good Things (Come to and End)" está recibiendo más ofertas que Shakira. Y es que mucha gente tiene ideas muy particulares sobre cómo invertir un millón de dólares procedentes de Libia. Desde los clásicos casos particulares dramáticos (mi hija necesita un trasplante y...) hasta causas colectivas más o menos concretas (dónalos al pueblo árabe/ kurdo/ tibetano), pasando por peticiones más extravagantes (dáselos a Jose Mourinho para que combata las injusticias contra su persona). Mi petición favorita, por lo sincera, es la que le manda un tal Jonas Mashigo: "dámelos a mí, seguro que nos cambia la vida". Mi única duda es saber a quién incluye el pronombre "nos" del mensaje, porque si el bueno de Jonas aspirase a incluir a la propia Nelly, tendría toda mi admiración. Hace unos meses el gobierno español puso en marcha un Plan de Retorno Voluntario para los inmigrantes que desearan volver a sus países de origen. La comunidad internacional debería promover un plan similar para acoger las donaciones de todos los artistas, empresarios y políticos que, durante las últimas décadas, se han enriquecido en sus tratos con Gadafi (o regímenes similares) y ahora están tan tan tan arrepentidos que desean devolver el dinero, recibir un justificante que acredite su bondad y apuntarse a la televisión por cable para no salir de casa durante una temporadita. 

Màrius Serra. La Vanguardia. Dilluns, 7 de març de 2011

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