dimarts, 1 de març de 2011

Por un perro que maté

Pierre Bayard es profesor universitario de literatura francesa y psicoanalista. Hace un par de años triunfó de lo lindo con una obra descarada e inteligente escrita para dar qué hablar: Cómo hablar de los libros que no se han leído (traducido al castellano por Anagrama, al catalán por Empúries y a otras dieciocho lenguas más). Bayard desentrañaba las estrategias habituales en conversaciones sobre libros no leídos, reproducía situaciones muy verosímiles protagonizadas por lectores farsantes y destrozaba más de un tabú. Bueno, en realidad yo nunca me leí ese libro. Sólo le di un vistazo, por coherencia con su contenido, y me limité a recomendarlo por la radio, encuadrándolo en la categoría de "llibre fullejat" que me permite hablar semanalmente de libros hojeados (y ojeados) sin tener que fingir que los he leído. El siguiente libro de Bayard, en cambio, me lo he leído de cabo a rabo, y con sumo placer. Es la primera traducción al castellano de sus libros de "crítica policial". Anagrama acaba de publicar El caso del perro de los Baskerville, un apasionante análisis de la investigación que Sherlock Holmes lleva a cabo en la famosa novela homónima de Sir Arthur Conan Doyle. Esta es la tercera muestra de crítica policial que Bayard publica, tras Qui a tué Roger Ackroyd? (1998) y Enquête sur Hamlet. Le Dialogue des sourds (2002). Bayard dio carta de naturaleza a la llamada crítica policial a finales del siglo pasado, analizando una novela de Agatha Christie (El asesinato de Roger Ackroyd), siguió con una celebérrima tragedia de Shakespeare (Hamlet) y lo remató, justo antes de su boom internacional, con este L'Affaire du chien des Baskerville (2008) que ahora llega a nuestras librerías. La operación puede parecer un mero divertimento, y sin duda es muy divertida, pero va más allá, porque relaciona ficción y realidad de un modo biunívoco, alejado de los estudios literarios al uso.


La idea de la crítica policial es tan simple como alocada. Bayard relee un relato de ficción centrado en una muerte violenta, resigue la investigación sobre el crimen que recoge el narrador y, si halla alguna incongruencia, reabre el caso. En el libro que nos ocupa, el caso del gran can al que Sherlock Holmes carga con la responsabilidad criminal de las muertes que agitan los páramos de Baskerville, permitiendo así que el auténtico asesino (o, más bien, asesina) haya quedado impune durante más de un siglo. Hasta ahora, que Bayard pone de manifiesto los flagrantes errores que cometió Holmes en la investigación y reconstruye los hechos. La operación es tan brillante que tiene en cuenta la intensa campaña de presión (incluso de su madre) que tuvo que soportar Conan Doyle hasta que resucitó al detective despeñado en unas cataratas suizas. También se explica la sensación del autor que Sherlock Holmes ensombrecería el resto de su producción, como así ha sido. El perro de Baskerville es la primera novela que escribió sir Arthur tras ceder al clamor popular y resucitar al detective. Bayard pondera la conflictiva relación que, a aquellas alturas, tenía el escritor con su personaje, y la tiene en cuenta al analizar los hechos que relata la obra literaria. La versión de Pierre Bayard sobre los crímenes de Baskerville es mucho más convincente que la del detective de ficción. Pero más allá del interés por resolver el enigma y de los detalles narratológicos, el lector capta que la realidad es una mera suma de relatos.

Si la crítica policial reabre casos cerrados, ¿cuáles reabrirían unos ejercicios críticos similares en ámbitos como el deportivo, histórico o económico?

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 1 de març de 2011

2 comentaris:

  1. No l'he llegit però segueixo el refrany; Me llamaron mataperros (ni cas, no em facis cas)...

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