Publicidad agresiva

Uno de los tópicos inversores más socorridos es el que relaciona el dinero con el tocho. Es decir, la idea de invertir en propiedades como la mejor alternativa para el buen ahorrador. Con los años, nos lo hemos creído, pero la crisis casca lo suyo y, por hache (de hipoteca) o por be (de bache), las entidades bancarias cada vez tienen una cartera de inmuebles de segunda mano que sus clientes no han podido seguir pagando. O sea, que ahora muchas de ellas tienen servicios de promoción inmobiliaria. Es el caso de Servihabitat, cuyo subtítulo aclara la filiación: “Serveis Immobiliaris de la Caixa”. Estos días ha lanzado una promoción impactante protagonizada por una joven saltarina vestida de azul, con unos tejanos y un canesú (o similar). Ofrecen viviendas desde 50.000 euros (por si alguien no se ha incorporado aún al siglo XXI, equivalen a menos de diez kilos, que era como denominábamos antaño a los millones de pesetas). La cuota mínima es de 190 euros al mes (al 2,5% TAE) e incluso, como en toda oferta que se precie, el piso puede salir gratis, aunque no explican cómo. La oferta es hasta el 31 de mayo y hay pisos disponibles en siete provincias: Barcelona, Tarragona, Lleida, Girona, Ciudad Real, Madrid y Toledo. Dos son los elementos de esta promoción que me producen una cierta desconfianza. Por un lado, la rubia saltarina del anuncio tiene las dos rodillas ostensiblemente flexionadas, como indicando que ni toca ni piensa tocar de pies en el suelo. Pero es la otra cuestión la que más me inquieta. La campaña se nos presenta bajo un eslógan correcto que funciona para atraer las miradas sobre el verdadero objetivo: “No et desPIStis”. Es un toque de atención suave, porque si te despistas se te pasará el plazo y te quedarás sin, pero lo que debe haber destacado su autor en las interminables reuniones con los directivos de Servihabitat son esas tres letras estratégicamente elevadas a la dignidad de las mayúsculas: PIS. De eso se trata. De vender pisos. 
 
Hasta aquí, nada que decir. Pero claro, estas campañas suelen tener versión en castellano, más aún cuando su ámbito territorial incluye Ciudad Real, Madrid y Toledo. Como no podía ser de otro modo, la joven saltadora de los tejanos y el canesú ofrece las mismas condiciones que en catalán. De hecho, su pose es la misma y el grafismo de la oferta también. Sólo cambia una cosa, aunque muy visible. Al traducir el “No et desPIStis” los publicitarios de Servihabitat han decidido mantener el juego de resaltar en mayúsculas las letras de lo que venden y se les ha ido la olla. No se les ha ocurrido otra que ofrecer “El PISOtón”, lo que sin duda mantiene el juego verbal pero transmite un tono más agresivo. ¿Considera Servihabitat que en Madrid conviene hacerse notar con mayor contundencia? Hojeo el María Moliner e imagino al inventor de eslóganes completamente despistado tras haber decidido resaltar el PIS catalán. Puedo verle fruncir el ceño mientras lee, escéptico, las entradas que se suceden tras piso. Primero pisón (una maza), luego pisondera (un pájaro), pisonear (una forma poco usada que equivale a apisonar), pisote (un mamífero americano), pisotear (más bien peyorativo), pisoteo (que no llega ni a zapateado) y, finalmente, el pisotón elegido. Tal vez ni exploró pisos en otras posiciones, como un ePISOdio que le ofrecería soluciones más neutras. Me pregunto qué les debe parecer la campaña del pisotón a los anteriores propietarios de los pisos, que en su día se despistaron con la hipoteca y notaron como desde la entidad les pegaban un pisotón.  

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 22 de març de 2011

 

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