Silba Silva

Lorenzo Silva es un novelista muy leído. En ambos sentidos, pero por el público general sobre todo desde que el año 2000 obtuvo el premio Nadal con la novela El alquimista impaciente. En esta obra ya aparecían (y no por vez primera) una pareja de la Guardia Civil que, con el paso de los años (y de los libros) han adquirido una cierta notoriedad: el sargento Bevilacqua y la (desde hace pocas novelas) cabo Virginia Chamorro. Más allá de sus virtudes literarias, Silva se ha caracterizado siempre por facilitar la relación con sus lectores. Cuando la red era casi un coto vedado de programadores él ya tenía su página web, simple y eficaz, en la que facilitaba información y contacto. La semana pasada Silva fue noticia por una acción tan simple, lógica y razonable como inquietante para el sector: decidió, de acuerdo con sus editores de Destino, facilitar el acceso a las versiones digitales de todas sus obras. Eso, en la práctica, quiere decir que una veintena de títulos (entre novelas, cuentos y ensayos literarios) de Silva están, desde hace una semana, a la venta en formato epub a precios realmente competitivos y sin ningún código DRM anticopia. Precios en apabullante sintonía con los costes reales de la transmisión del libro digital. Por ejemplo, las seis novelas de Bevilacqua a 14,99 euros, o bien el ensayo El misterio y la voz (sobre Chandler, Proust y Kafka) a 3,99 euros. Al presentar la iniciativa, que ha cosechado un éxito notable en sólo una semana, Silva se dirige a sus potenciales compradores con unas palabras que rezuman sentido común: "Os pido que miréis los precios. Los de cada libro y el precio al que, quien quiera, puede llevárselo todo: veinte años de trabajo, un par de cientos de horas de lectura. Y el que sostenga que le parece caro, por favor que me diga comparado con qué". Y sobre la opción de venderlos sin ese código de seguridad DRM que pretende impedir (aunque en realidad sólo lo dificulta) el paso del texto de un dispositivo a otro, Silva también lo tiene claro: "Ah, y no hay DRM. Yo respeto a mis lectores, y más a los que tienen la decencia de pasarse por caja". Por un precio módico, las obras de Silva pueden ser leídas en todo tipo de lectores electrónicos, incluyendo obviamente el iPad y otras tabletas. La editorial Destino apoya la decisión de uno de sus autores más prolíficos, aunque de momento lo trata como un caso especial. El gremio entero mira de reojo el caso, a ver qué sucede. Y otros autores de su mismo peso comercial incluso deben haber contabilizado los centímetros cuadrados de papel en prensa, la cantidad de menciones en la red, los minutos de radio e incluso la cobertura televisiva que la razonable iniciativa de Lorenzo Silva ha conseguido en tan sólo una semana.

Que sea razonable no quiere decir que marque el camino a seguir de un modo definitivo, pero como mínimo permite extraer algunas conclusiones. La principal es que los editores no necesariamente liderarán las iniciativas más estimulantes en el terreno digital de juego. Y dos derivadas de este sorprendente hecho serían: a) que todos los grandes discursos sobre la seguridad del dispositivo anticopia DRM eran meras patrañas y b) que la política de precios seguida hasta ahora en el libro electrónico es un error clamoroso (no puede ser que un libro de 25 euros cueste "sólo" 22 en versión electrónica). No hay soluciones mágicas, pero el éxito de Silva se basa en el sentido común de su actitud, secundada por sus editores, sin necesidad ni de lanzarse al monte ni de romper ninguna baraja. Suena el silbato y empieza un nuevo partido.

Màrius Serra. La Vanguardia. Dimarts, 8 de març de 2011

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